Terrorismo

Estudiante de Berkeley muerta en Bangladesh: "Creo que seremos asesinados uno por uno"

Tarishi Jain, quien cursaba economía en la universidad de California, logró telefonear a su padre desde el baño del restaurante donde el sábado un comando radical mató a veinte personas, ella incluida. Hay tres sobrevivientes sospechosos que están siendo interrogados.
4 Jul 2016 – 6:26 AM EDT

Momentos antes de que fuera asesinada, Tarishi Jain presentía el peor de los desenlaces. Desesperada llamó por teléfono a su padre poco antes de las 6:00 am de ese fatídico sábado cuando un grupo de hombres fuertemente armados tenía más de diez horas en el restaurante de Dacca, en Bangladesh, donde la chica había ido la noche anterior.

"Tengo mucho miedo... No estoy segura de si podré salir con vida. Están matando a todos aquí... Creo que seremos asesinados uno por uno", le dijo a su progrenitor la joven de 19 años y nacionalidad india, estudiante de la Universidad de Berkeley, California, una de las 20 víctimas mortales del ataque perpetrado por milicianos radicales islamistas.

La versión la recoge una nota que publicó este domingo el diario británico Metro en su sitio digital, basada en información de la policía bangladesí.

Jain había ido al restaurante Holey Artisan Bakery, frecuentado por diplomáticos y hombres de negocios extranjeros residentes en Bangladesh junto con dos amigos: Faraaz Hossain, ciudadano bangladesí, estudiante en la misma universidad, y Abinta Kabir, de Miami, estudiante de segundo año en la Universidad Emory, en Georgia.

Los tres fueron asesinados por los radicales islámicos, que según relatos de sobrevivientes de la trágica toma de rehenes, obligaban a sus víctimas a recitan versos del Corán.

Jain, según la versión de Metro, logró esconderse en un baño del restautante junto con sus dos amigos, desde donde hizo la llamada a su padre, un hombre de negocios en Dacca.

Tarishi Jain se graduó en la Escuela Americana Internacional de Dacca y comenzó sus estudios en economía en la Universidad de Berkeley el año pasado.

La universidad emitió el mismo sábado un comunicado en el que expresó: "Estamos todos muy devastados" por la muerte de Jain.

"Ella era una inteligente y ambiciosa joven con un gran corazón. Nuestras profundas condolencias a su familia, sus amigos y a toda la comunidad de Berkeley", dice el texto.

En su página de Facebook, la Universidad de Berkeley ha anunciado una vigilia para este martes en conmemoración de Jain "y los otros que perdieron la vida junto a ella en los atentados terroristas en Bangladesh".


Siguen las investigaciones

El primer ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina visitó este lunes el estadio a donde fueron trasladados tres de los 20 fallecidos en el ataque en Daca, mientras responsables de seguridad interrogaban a parte de los sobrevivientes en busca de información sobre los posibles cerebros de la trama.

Las autoridades retienen a cinco de las 13 personas rescatadas con vida el sábado por la mañana cuando efectivos entraron en el restaurante, matando a seis de los agresores y capturando a uno con vida, explicó un funcionario con conocimiento sobre las pesquisas.

Entre los detenidos hay un canadiense de origen bangladesí y un británico nacido en el país, apuntó hablando bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a informar a la prensa sobre una investigación en marcha, según AP.

Confirmó además que los investigadores están entrevistando a un tercer hombre descrito por medios locales como un bangladesí que quedó atrapado en el restaurante con su mujer y sus dos hijos. El hombre, profesor en una universidad privada en Daca, había regresado recientemente al país tras vivir durante 20 años en Gran Bretaña.

Varios videos tomados desde un departamento cerca del Holey Artisan Bakery muestran al hombre hablando con los atacantes, que le dejan salir del local antes del inicio de la operación de rescate de los paramilitares el sábado. Amigos del hombre y la policía señalaron también que uno de los agresores estudiaba en el mismo departamento de la universidad en el que él da clase.

El funcionario no ofreció más detalles sobre las identidades, pero apuntó que las autoridades están revisando sus antecedentes e interrogando a familiares y amigos.

La brutalidad del ataque — el peor hasta el momento dentro de la última oleada de violencia que sacude el país — conmocionó a la tradicionalmente moderada nación musulmana y generó preocupación a nivel internacional por si el país puede hacer frente a los extremistas, cada vez más radicalizados.

Que los agresores tuvieran como objetivo un popular restaurante en el corazón del barrio diplomático de la capital supuso otro cambio en la estrategia de la insurgencia. Hasta ahora, la mayoría de los ataques eran perpetrados por jóvenes armados con machetes y cuchillos de carnicero que clavaban en sus víctimas antes de huir.

La policía de Bangladesh dijo que está investigando si los agresores tenían relación con el grupo extremista suní establecido en Siria e Irak. Pero el ministro del Interior insistió en que ISIS no pudo haber guiado el ataque desde el extranjero, ya que según sostiene no está presente en el país.

El gobierno del primer ministro sostiene que los ataques son obra de insurgentes locales que buscan la imposición de gobierno islámico, y culpa a la oposición política por respaldar los ataques para crear caos en el país.

El lunes, rodeado por familiares llorosos y un fuerte dispositivo de seguridad, el primer ministro, Sheikh Hasina, y diplomáticos de Italia y Japón depositaron coronas de flores blancas junto a los féretros con las tres víctimas nacionales.

Otros 17 rehenes — nueve italianos, siete japoneses y un indio — fallecieron en el ataque. Muchos de ellos habían sido torturados con instrumentos punzantes, explicó la policía.

Sus cuerpos serán repatriados a sus países de origen más tarde el lunes. Otros dos policías murieron el viernes en la noche durante una balacera con los agresores.

Cientos de residentes en Daca asistieron a una vigilia en el estadio para presentar sus respetos a las víctimas.

El lunes se celebrará una misa católica, un rezo musulmán y una vigilia con velas.

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