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Furia al Volante

Furia al volante: qué hacer y qué no para evitar una situación como la del actor Pablo Lyle

La pelea en una calle de Miami entre el mexicano Pablo Lyle y el cubano Juan Ricardo Hernández terminó en tragedia. Enfrascarse en discusiones por comportamientos agresivos o imprudencias en la carretera es una situación tan común en EEUU que el protagonista de este caso podría haber sido cualquiera. Los expertos advierten que hay formas de evitar llegar al punto de no retorno al que llegó Lyle y que terminó con la muerte de Hernández.
9 Abr 2019 – 7:33 AM EDT

¿Vale la pena morir por un puesto de estacionamiento o porque alguien cometió una imprudencia y te cerró en la vía? Es la pregunta que las autoridades le hacen a la comunidad cada vez que atienden una llamada por un accidente de tránsito ocasionado por un caso de furia al volante.

Un reciente incidente ha vuelto a demostrar lo mal que puede terminar el dejarse llevar por la ira en la carretera. En Miami, un mexicano, quien viajaba con su cuñado e hijos en el vehículo, se bajó a confrontar a un cubano, de 63 años, a quien le dio un golpe tan fuerte en la cara que este cayó al piso y se fracturó el lado derecho del cráneo, lo cual le ocasionó una hemorragia cerebral.

¿Qué pasó antes? Según el informe de la Policía, el vehículo en el que el agresor se trasladaba con su familia al aeropuerto bloqueó al de la víctima al hacer un giro en U en la intersección de la 27 avenida y la 14 calle del noroeste de Miami. Juan Ricardo Hernández fue quien primero se bajó del auto y comenzó a golpear una de las ventanillas del otro vehículo con las palmas de las manos, como se puede ver en un video de seguridad.

Lo que pasó después es noticia nacional, pues el atacante es un reconocido actor mexicano, Pablo Lyle, y la víctima murió tras ser internado de urgencia en el Hospital Jackson Memorial. Un caso que ha atraído, por supuesto, toda la atención de público y sirve para llamar la atención sobre cómo puede terminar una pelea así, provocada por furia al volante.

¿Cómo identificar la furia al volante?

La furia al volante, también conocida como odio al volante o 'road rage' (en inglés), es cuando el comportamiento agresivo al conducir un vehículo es llevado al límite y provoca que un conductor ataque a otro. Entre las acciones que se identifican como tal están: maldecir o hacer gestos obscenos con la cara o manos al otro conductor, arrojarle objetos, embestirlo o golpearlo por el costado con el vehículo o forzarlo a que se salga de la vía poniéndolo en peligro, entre otras.

Este es un comportamiento extremadamente común en Estados Unidos, de acuerdo a cifras de la Asociación Americana de Automóviles (AAA). Un reciente estudio que hicieron señala que ocho de cada 10 conductores expresaron su ira en las vías al menos una vez durante el último año.


"Encontramos que al menos 80% admitieron que de alguna manera se comportaron agresivamente al conducir", dijo Michelle Donati, vocera de la AAA. La mayoría dijo que se le pegaron de más al auto del frente, otros admitieron haberse bajado del vehículo y algunos dijeron haberse impactado contra el otro a propósito.

Así que no es sorpresa si seguramente tú también te has visto en una de estas situaciones, que para algunos son parte de su rutina al manejar de la casa al trabajo y viceversa. Lo que tal vez no tienes presente es que más de la mitad de los choques fatales involucran a un conductor agresivo o que hizo algo que derivó en un caso de furia al volante. Ese comportamiento no es una simple pelea en la vía, es algo que puede acabar con tu vida. Entonces, ¿cómo evitarlo?

El primer paso: prevención

Las autoridades advierten que manejar de manera prudente, siguiendo las normas de tránsito y sin agresividad es la fórmula para evitar desencadenar una discusión con otros conductores. Eso podría reducir altamente las posibilidades de verse en una situación de furia al volante.

Lo lógico, como no cortarle el paso a los otros vehículos al cambiarse de carril, no manejar lento en el carril izquierdo o pegarse demasiado al carro de adelante son las reglas básicas para evitar que otro conductor se moleste por un error tuyo en la carretera.

Sin embargo, los expertos señalan otros tips que van incluso antes de entrar al auto: "Levántate cinco minutos antes y así no tienes que tener prisa ni manejar como un idiota", advierte Alberto Gutier, quien es funcionario de la oficina para la seguridad en las carreteras en Arizona.

En este consejo coincide la AAA que asegura que cuando las personas van con el tiempo demasiado medido para llegar a sus destinos es cuando se enojan con facilidad si algo inesperado ocurre. "Reserva más tiempo para tu trayecto. Te sorprenderás lo mucho más relajado que te sentirás si tienes unos minutos extra", advierten.


Cómo manejar una situación de odio al volante

Pero como las mismas cifras lo evidencian, son más las veces que nos vemos enfrentados a la situación del enojo, la reacción del otro, los gestos, groserías y el inevitable deseo –de algunos– de enfrentarse cara a cara tras una discusión que empieza a muchos metros de distancia.

En este caso, los expertos recuerdan qué hacer y que no:


  • Evita los gestos: Casi nada enoja más a otro conductor que un gesto obsceno, según la AAA. Por eso recomienda mantener las manos en el volante y evitar responder con gestos que demuestren el disgusto, ya sea la víctima de un error de otro vehículo o el causante.
  • Ignora a los conductores agresivos: Cuando veas un conductor que está actuando motivado por la ira, dale la mayor cantidad de espacio posible para que no haya una pelea. "Un conductor que has ofendido puede colapsar y convertirse en alguien realmente peligroso", advierte la misma asociación.
  • Evita el contacto visual: El mirar feo o quedarse viendo al conductor, puede volver un encuentro impersonal de dos vehículos un duelo personal. "Una vez que las cosas se vuelven personales, la situación se puede salir de las manos muy rápido".
  • No persigas al infractor: Si el que cometió el error fue el otro, lo peor que puedes hacer es seguirlo, pues no sabes cómo va a reaccionar, como en el caso del señor Juan Ricardo Hernández y muchos otros que han encontrado una respuesta hasta con armas. "No debes perseguir al que cometió una la imprudencia", recomienda el sargento Marlon Marrache, de la Policía de Los Ángeles.


Lo que no hizo Pablo Lyle

El caso del actor mexicano, a quien se le impuso arresto domiciliario, llevar un grillete y se le impidió salir del país tras la muerte de Hernández, sería diferente si en lugar de reaccionar en su situación como lo hizo hubiera seguido estos pasos:


  • No te bajes del auto: Si consideras que otra persona está intentando enfrascarse en una pelea, no te bajes del vehículo. "Si la otra persona, por ejemplo, está usando su vehículo como arma, llama al 911", recomienda Marrache en esos casos.
  • Si te persiguen o te provocan, pide ayuda: Si te persigue un conductor furioso, no vayas a casa. Los expertos recomiendan conducir hasta un lugar donde haya personas, una estación de policía o un centro comercial donde puedas alertar a otros que estás en una situación de peligro. Y en lugar de bajarte del auto a enfrentar al agresor, "llama a la policía y ten lista la información o descripción del vehículo y ojalá de la persona que conduce", según el sargento.
  • Olvídate de ganar: La AAA recuerda que para muchos conductores manejar se convierte en un concurso y a las personas se les olvida que 'su enemigo' al otro lado del volante puede estar pasando por muchas situaciones desconocidas. Una imprudencia puede ser motivada por algo que no tiene que ver personalmente con el que cae en 'el juego' y se enoja, así que, de nuevo, los expertos piden no enfrascarse en discusiones en la carretera que pueden terminar muy mal. "Es mejor dejar esperando al atacante, que dejar esperando a tu familia en casa".

En fotos: Así fue la presentación del actor Pablo Lyle ante una corte de Miami

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