null: nullpx
Represa de agua

Cualquiera puede ser un asesino en serie (y estos diez casos famosos lo demuestran)

Niños y ancianos, genios y tontos, doctores y analfabetas, enemigos públicos y agentes de la ley, todos ellos pueden llegar a ser un asesino serial.
29 Abr 2018 – 08:00 AM EDT
Comparte
Una ilustración de la época muestra el hallazgo de una de las víctimas de Jack el destripador. Crédito: Getty Images

Joseph James DeAngelo, quien acaba de ser capturado, era policía cuando cometió al menos una docena de homicidios que lo convirtieron en uno de los asesinos en serie más temidos y más buscados en el estado de California en los años setentas y ochentas del siglo pasado. Y no es un caso único. Muchos asesinos seriales han sido servidores de la ley.

Para ser un asesino en serie solo se necesita el impulso de matar (que puede tener múltiples causas, desde la simple sed de venganza hasta trastornos de personalidad). Y la historia demuestra que culquiera puede llegar a tenerlo, independientemente de su edad, su inteligencia, su formación y su posición social.

Amardeep Sada tenía solo siete años cuando cometió su primer asesinato y mató al menos dos personas más antes de ser capturado, cuando tenía ocho años. En 1986, cuando Ray Copeland cometió su primer asesinato, tenía 71 años. De Rodney Alcalá, sentenciado en 2005 después de evadir varios juicios, se dice que tenía un IQ de 170 (al nivel de Albert Einstein y Stephen Hawkings).

Ted Kaczynski, el famoso Unabomber, no solo tenía también un IQ muy por encima del promedio (167) sino que tenía un doctorado en la universidad de Michigan y llegó a ser profesor asistente en la universidad de California en Berkeley a la edad de 25 años. En cambio, Luis Garavito, considerado por muchos como el mayor asesino serial de la historia, era casi analfabeto.

La siguiente es una lista de diez personajes de distintas edades, orígenes, personalidad, estratos sociales, gustos y formación profesional que cometieron más de dos asesinatos y muestran lo difícil que es establecer un perfil de un asesino serial.

1. El más joven
En el año 2007 estalló un gran escándalo en India. La policía detuvo a Amardeep Sada, un niño de solo ocho años, que en los doces meses anteriores había matado a golpes o ahorcándolos a su hermana menor, de solo seis meses, a una prima de ocho meses y a otro niño de menos de un año de edad. Los dos primeros crímenes no fueron reportados, por tratarse, según los padres, de “un tema familiar”. Pero el último, de acuerdo con un artículo de The Times of India recogido en el portal Murderpedia, no pudo ser ocultado bajo la alfombra, porque la víctima no era un miembro de la familia, sino que se trataba de un vecino en la villa de Musahari, donde ocurrieron los hechos. Los medios lo llamaron el asesino serial más joven de India. Pero no es fácil encontrar un caso similar en otras partes del mundo. Estuvo en un hogar para niños hasta los 18 años y su paradero actual es desconocido.
2. El de más edad
En 27 de abril de 1991 Ray Copeland y su esposa Faye Delia fueron encontrados culpables del asesinato a tiros en Mooresville, Missouri, de cinco indigentes (y la posible muerte de otros siete cuyos cuerpos nunca se encontraron) y los dos fueron condenados a la pena capital. Ray tenía 76 años y Faye 69. Los asesinatos fueron cometidos entre octubre de 1986 y mayo de 1989. Ray ha pasado a la historia como el asesino serial de mayor edad en el momento de cometer sus crímenes, y ambos como la pareja de mayor edad en ser condenada a la pena de muerte. Ray murió en la cárcel de causas naturales en 1993. La sentencia de Faye fue conmutada por cadena perpetua en 1993 (en 2002 sufrió un infarto y murió en 2003 en un centro de atención para adultos). Su historia fue contada por un sobrino nieto de Faye en un libro de comics titulado “Family Bones”.
3. El más inteligente
Rodney James Alcalá, quien presumía de ser un genio (con un IQ de 170) fue condenado a muerte en 2010 por cinco asesinatos cometidos en California entre los años 1977 y 1979. La leyenda que se ha construido alrededor de su nombre habla, sin embargo, de más de cien víctimas. Se le conoce como el “Dating Game Killer”, o “Asesino del Juego de Citas”), por su participación en un programa de televisión del mismo nombre durante el tiempo en que cometía sus asesinatos. Violador convicto, se hizo famoso por sus demostraciones de crueldad. “Jugaba con sus víctimas” dijo uno de los fiscales en su juicio. A pesar de existir múltiples evidencias en su contra, solo pudo ser condenado gracias a una prueba de ADN. Permanece en el corredor de la muerte en la prisión de San Quintín.
4. El más preparado
Ted Kaczynski logró notoriedad mundial cuando en septiembre de 1995 The New York Times y The Washington Post publicaron, por sugerencia del FBI, su manifiesto en contra de la sociedad industrial. Era lo que exigía Kaczynzki para detener una serie de atentados con bombas en universidades, aviones y casas que le valieron el mote de Unabomber. Entre 1978 y 1995 hizo estallar 16 bombas que mataron a 3 personas e hirieron a otras 28. Kaczynski, un prodigio matemático, fue aceptado en Harvard cuando tenía 16 años. Se doctoró en la Universidad de Michigan y obtuvo un puesto de profesor asistente en la Universidad de California en Berkeley a los 25 años. La publicación del manifiesto llevó a su captura en 1996, gracias a la colaboración de un hermano. Sobre él se han escrito decenas de libros y Discovery Channel lanzó recientemente el seriado “Manhunt: Unabomber”.
5. El más elusivo
Muchos casos de asesinatos en serie han quedado sin resolver a lo largo de la historia. El de Joseph James DeAngelo estuvo a punto de ser uno de ellos. Pero quizás el más publicitado es el del llamado “Asesino del Zodiáco”, que operó en el norte California a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta del siglo pasado. Su nombre se originó en una serie de cartas enviadas a la prensa del área. En una de ellas dijo haber matado 37 personas, pero las autoridades solo confirmaron la muerte de siete: cuatro hombre y tres mujeres. En algún momento las autoridades creyeron tener al asesino, Arthur Leigh Allen, pero sus huellas no coincidieron con las de las cartas. La identidad del asesino sigue siendo una incógnita y el caso permanece abierto.
6. El más espectacular
Pocos criminales seriales tan famosos y tan mediáticos como Jack El Destripador. Al igual que en el caso del Asesino del Zodíaco, el Asesino de Withechapel (como también se le conoce, por el nombre del barrio de Londres en el que operó a finales del siglo XIX) nunca fue identificado. Por los cortes que hacía a los cadáveres (y la extirpación de algunos de sus órganos) la leyenda en torno de su nombre habla de un médico con gran experiencia quirúrgica. Se le atribuyen al menos cinco homicidios y todas sus víctimas eran mujeres que se dedicaban a la prostitución. Aunque la policía investigó a cerca de 300 sospechosos, sus pesquisas no dieron ningún resultado y sus miembros fueron objeto de burlas en la prensa de la época.
7. El más prolífico
En la mayoría de los casos de asesinos seriales el número de víctimas confirmadas es mucho menor al número de víctimas que se atribuyen a sus autores. Y en algunos casos, son estos últimos los que se encargan de agrandar la leyenda con sus propias confesiones. Es el caso de Luis Alfredo Garavito Cubillos, también conocido como La Bestia, quien se atribuyó a sí mismo la suma de 138 asesinatos de niños y jóvenes en su natal Colombia y en Ecuador y Venezuela, países vecinos. Garavito estuvo activo entre 1992 y 1999 y antes de matar violaba y torturaba a sus víctimas. Fue arrestado en abril de 1999 y sentenciado a 1,853 años de prisión (en Colombia no existe la pena de muerte), la sentencia más larga en la historia de Colombia. Lo máximo que permite la ley, sin embargo, es una condena de 40 años, y por su colaboración para encontrar a las víctimas la sentencia se redujo a 22 años.
8. El más seductor
Uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos es Ted Bundy. Sus biógrafos coinciden en que fue un hombre elocuente, encantador e inteligente, y que utilizó todas esas cualidades para sus propósitos criminales. Su actividad se extendió por todo el país. Se le atribuyeron 36 asesinatos en Colorado, Oregon, Utah, Florida y Washington. Secuestraba, violaba y asesinaba a sus víctimas. La leyenda dice que decapitó a 12 de ellas y guardó sus cabezas como trofeos. Dice también que a pesar de las sospechas que recaían sobre él, la policía se negaba a creer que fuera un asesino por su aspecto impecable y aparentemente normal. Capturado en 1977 se las arregló para escapar dos veces de las cortes donde era juzgado. Fue capturado nuevamente en febrero de 1978 y condenado a muerte por el asesinato de dos jóvenes en Florida. Murió en la silla eléctrica en enero de 1989.
9. El más descarnado
El 18 de diciembre de 2003 un juez en el estado de Washington condenó a Gary Ridgway, conocido como “El Asesino de Green River”, a 48 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, y a una cadena perpetua y 10 años adicionales por cada una de las 48 víctimas por las que fue procesado. En total: 49 cadenas perpetuas y 480 años de prisión. Ridgway confesó más homicidios que cualquier otro asesino serial estadounidense. En una confesión grabada posterior a su sentencia dijo haber asesinado –casi todas por estrangulamiento– a 71 víctimas, en su gran mayoría jóvenes prostitutas con las que tuvo sexo aún después de matarlas. En una declaración posterior dijo que matar mujeres jóvenes fue su profesión.
10. El más estrafalario
Tratándose de asesinos seriales, es difícil definir la palabra estrafalario. Pero algunos, como Alexander Pichushkin, conocido como “El Asesino del Tablero de Ajedrez”, tenían prácticas muy particulares. La meta de Pichushkin, quien operó entre 1992 y 2001 en Moscú, era asesinar 64 personas, el número de cuadros de un tablero de ajedrez. Y se cree que mató por lo menos 49, antes de ser detenido en junio de 2006. Él mismo dijo después haber matado 11 más. Las víctimas eran en su mayoría hombres ancianos (solo mató 3 mujeres) a los que seducía con una botella de vodka y luego de emborracharlos los mataba con un golpe de martillo o un objeto similar en la cabeza. Luego introducía la botella de vodka en sus heridas, con el fin, según se cree, de garantizar la muerte de sus víctimas. Fue condenado a cadena perpetua con 15 años de confinamiento solitario.
Comparte
RELACIONADOS:Represa de agua

Más contenido de tu interés