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Psicología

¿Quemado en tu trabajo? Algunas pistas para aliviar el desgaste del 'burnout'

El "síndrome del trabajador quemado" figurará en la clasificación oficial de la Organización Mundial de la Salud, que da de esta manera un paso importante para reconocer el elefante en la habitación. Aunque estamos ante un problema social, que excede al individuo, ciertos comportamientos pueden ayudarnos a aliviar el desgaste del burnout.
9 Jun 2019 – 11:03 AM EDT

En contra de lo que dice el refrán popular (ese que asegura que mal de muchos es consuelo de tontos), en este caso sí es un gran alivio reconocer que lo que uno sufre no es, al menos en la inmensa mayoría de los casos, un problema individual sino colectivo.

En esta línea se sitúa la decisión de la OMS de incluir el “síndrome del trabajador quemado” o burnout en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un problema asociado al empleo o al desempleo.

Este trastorno ya estaba en la anterior edición del catálogo, de 1990, pero ubicada bajo un epígrafe menos concreto. Con este cambio, la OMS busca dar más visibilidad al problema, algo que podría facilitar la gestión de bajas e incapacidades, entre otras cosas.

El síndrome de desgaste emocional está asociado al estrés crónico en el trabajo, afecta en mayor medida a los trabajadores que tienen empleos relacionados con la atención a las personas (como médicos, enfermeras o cuidadores no profesionales) y se caracteriza por bajo rendimiento, desgaste emocional y físico y despersonalización de las tareas.

EEUU, un caso aparte

El problema se ha multiplicado progresivamente en las últimas décadas en EEUU, alcanzando dimensiones de epidemia. Un estudio de 2018 de la firma de soluciones corporativas Wrike encontró que el 94% de los trabajadores dicen experimentar estrés en la oficina y una tercera parte lo califica de “insosteniblemente alto”.

Y, en una encuesta de 2018 de la empresa de sondeos Gallup entre 7,500 empleados a tiempo completo, el 67% dijo sentir estrés en el trabajo.

“Aunque el burnout se ha convertido en parte habitual del trabajo para muchos empleados, los altos costes para la organización son sustanciales: los empleados quemados tienen el 63% más de posibilidades de tomar un día libre por enfermedad y son 2.6 veces más propensos a estar activamente buscando otro trabajo diferente. Incluso si se quedan en la empresa, tienen un 13% menos confianza en su rendimiento”, continúa el informe.

En el ensayo titulado Los estadounidenses trabajan demasiadas horas (y con demasiada frecuencia a horas raras), economistas de la Universidad de Texas en Austin y la Escuela de Economistas de París (Francia) indican que el 27% de los empleados trabajan de alguna manera entre las 10 p.m. y las 6 a.m., y el 29% en fines de semana.

Además, según otros estudios, los estadounidenses dejan sin utilizar, en promedio, 5.7 días de vacaciones que les corresponden anualmente.


La suma de todo ello supone, según Gallup, que el empleado promedio de EEUU tiene una jornada semanal de 47 horas en lugar de 40. De acuerdo con esta firma de sondeos, el porcentaje de estadounidenses que de forma consistente trabaja más de 60 horas a la semana es del 18%. Así las cosas lo extraño es que no se produzca el burnout; es una bomba de relojería a punto de explotar.

Aunque la mayor parte de las razones que espolean la epidemia actual de burnout son modernas, como la ominipresencia de los móviles, conviene recordar que la idea de "quemarse" es antigua. Ya hace 2000 años el filósofo romano Séneca alertaba a la población sobre los peligros de trabajar en exceso: “Igual que no debes forzar a la tierra fértil, ya que se agotará, también el esfuerzo constante minará el vigor mental”.

El problema es, como decíamos, de la sociedad, y no se cura con unas simples vacaciones. Pero el individuo tiene cierto margen de maniobra para resguardarse con comportamientos y elecciones como los que presentamos a continuación:


Cuando la mejor terapia es un paseo entre los árboles

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