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Salud Mental

"No somos locas": 1 de cada 5 estudiantes latinas ha contemplado el suicidio. Ahora defienden su derecho a ser escuchadas

En un nuevo reporte publicado en alianza con el Centro Nacional Legal de la Mujer (NWLC, por sus siglas en inglés), un grupo de estudiantes de Philadelphia se sincera sobre el rechazo y la indiferencia que sufren en sus escuelas a causa de su depresión o ansiedad, y sobre la disparidad del trato que reciben en comparación con sus compañeras no hispanas.
19 Abr 2019 – 9:30 PM EDT

En medio de la crisis de salud mental que aflige a la juventud estadounidense en general, hay otra de la que poco se habla y cuyas cifras son acaso aún más alarmantes: la de jóvenes latinas abatidas por la depresión o la ansiedad que no tienen quién las escuche. Tildadas de “locas” o dramáticas, carecen del apoyo que necesitan en las escuelas donde son víctimas de una disparidad en el trato, revela un nuevo reporte publicado por el Centro Nacional Legal de la Mujer (NWLC por sus siglas en inglés) en colaboración con 21 estudiantes de origen hispano en escuelas medias y secundarias de Philadelphia que decidieron alzar su voz y exigir cambios.

El documento, deja constancia de cómo la desesperanza y el temor a ser juzgadas aísla a estas jóvenes y frena sus posibilidades de superación.

En 2017, la mitad de las adolescentes latinas sufrió sentimientos recurrentes de tristeza, y 1 de cada 5 (22.7%) contempló el suicidio como opción, advierte un reporte publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades a nivel nacional.

En la última década, han sido el grupo étnico con mayor índice de intentos de suicidio, con porcentajes más altos que sus pares blancas.


Según estimaciones realizadas en el pasado por el Centro Nacional Legal de la Mujer, 55% de las estudiantes latinas están preocupadas por la deportación de un pariente, 24% ha sido acosada por su nombre o país de origen y 22% ha sufrido de acoso escolar desde las elecciones presidenciales de 2016.

Específicamente en Philadelphia, donde se realizó el reporte, casi 1 de cada 4 hispanas tuvo inasistencias constantes a la escuela pública entre 2015-2016 y dos de cada tres alumnas latinas que se autoidentifican como LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trangéneros) admiten sufrir de tristeza persistente y falta de esperanza. En esa ciudad, las hispanas con discapacidades tienen el doble de probabilidades de ser suspendidas que sus pares blancas, indica el reporte.

De las 21 estudiantes de escuelas medias y secundarias públicas que participaron en el estudio, 13 firmaron el reporte como coautoras; otras prefirieron guardar anonimato. Todas relataron sus experiencias y opiniones en sesiones cuyos resultados quedan recogidos en la publicación.

“Quise participar en ‘No somos invisibles’ porque la salud mental es un asunto serio en el que la gente debe educarse. Antes de que supiera que eso existía, creí que algo estaba mal conmigo. Pero nada está mal conmigo. Si hubiera conocido sobre la salud mental antes, no hubiera dudado de mí misma como lo hice. No quiero que nadie piense que están dañados o que son defectuosos”, cuenta a Univision Noticias una de las integrantes, que prefirió no divulgar su identidad.

En sus propias palabras

De escuchar a actuar


“Hay una larga historia de cómo la sociedad no le presta atención al problema invisible que es la salud mental, especialmente entre las niñas latinas. Para combatirlo, hay que eliminar el estigma, escucharlas y mostrarles que no están sólas. Si no lo hacemos, las jóvenes hispanas están en riesgo de morir. Así de simple”, explica Noelia Rivera- Calderón, autora principal del reporte y experta en educación del NWLC .

En el reporte, se mencionan iniciativas que están contribuyendo a solucionar el problema y las propias jóvenes proponen algunas soluciones. Encabezando la lista está el que el personal de las escuelas reciba capacitación en salud mental y que esta se extienda a la comunidad de padres. También el que se implementen mecanismos de monitoreo e intercambio con los estudiantes, así como el aplicar las políticas anti-bullying e incorporar diversidad cultural en el currículum.


Escuelas como Tilden Middle School, están creando 'Cuartos para Calmarse', que en esencia son espacios de permanencia monitoreada y limitada donde los estudiantes pueden tomar un break para hacer meditaciones, dibujar, escuchar música o emplear otras herramientas que los ayuden a drenar sus emociones. En ellos, hay personal capacitado disponible para quien quiera conversar.

Otros centros educativos como La Academia Centro de Estudiantes y Esperanza han creado “círculos” o grupos en los que los jóvenes pueden hablar sobre lo que sienten o piensan, con la ayuda de un profesor o facilitador.

La lista de propuestas es larga, pero las participantes del estudio insisten en que toda solución parte de algo fundamental: visibilizar el problema y escucharlas.

“Yo intenté quitarme la vida”

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