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Abortos

La Corte Suprema revisará con los dos jueces conservadores de Trump una ley de Louisiana que limita el acceso al aborto

El máximo tribunal, con un cambio de balances con los jueces incorporados por Trump, decidió retomar el análisis del caso de Louisiana, cuya ley es casi idéntica a la que dejó sin efecto en 2016 sobre Texas. Se espera que la decisión sea anunciada a finales de la campaña presidencial de 2020.
4 Oct 2019 – 10:11 AM EDT

La Corte Suprema de Estados Unidos vuelve a llevar a discusión en su sala el tema del aborto, esta vez para escuchar los argumentos de Louisiana, que busca mantener su ley 620 en un caso muy similar al que el máximo tribunal decidió hace tres años con Texas. Pero esta vez lo hará con los dos jueces que eligió el presidente Donald Trump.

Se espera que la decisión se anuncie en junio de 2020, justo en la recta final de la campaña presidencial. Será importante pues podría traer cambios en los principios constitucionales de Roe v. Wade, que sustenta el derecho de las mujeres a acceder legalmente a un aborto seguro desde 1973.

La ley antiaborto de Louisiana fue aprobada por el Congreso estatal recién en mayo y prohíbe el aborto después de las seis semanas de gestación, lo que ha sido criticado por algunos expertos que consideran que para ese momento es muy probable que las mujeres ni siquiera hayan notado el embarazo.

La única excepción que incluía la norma era "para prevenir la muerte de una mujer embarazada o para prevenir el riesgo grave de deterioro sustancial e irreversible de una función corporal importante de la mujer embarazada", pero ni siquiera contempla el aborto cuando la mujer haya quedado embarazada en contra de su voluntad por una violación o incesto.

Además, exige que antes de practicarse un aborto, la mujer se realice un ultrasonido para detectar la actividad del tejido fetal. Muchos siguen refiriéndose a ese momento como "latido del corazón", pero médicos han aclarado en varias ocasiones que se trata de una imprecisión, pues en ese momento el embrión aún no ha desarrollado ningún corazón que lata. Según el American College of Obstetricians and Gynecologists, el término no refleja el desarrollo fetal, ni tampoco lo que dice la ciencia.

La legislación también contempla también que cualquier médico que quiera hacer el proceso tenga privilegios de admisión en un hospital cercano y que las clínicas que ofrecen abortos tengan una dotación de equipos casi a la par de un hospital. Esto también lo contemplaba la ley de Texas, que fue revocada con el fallo histórico en el caso Whole Woman's Health v. Hellerstedt. La Corte Suprema argumentó en 2016 que ninguna de las dos provisiones eran necesarias para proteger la salud de las mujeres y que ambos requisitos imponían una "carga sustancial" indebida sobre quienes buscaban acceder a su derecho a un aborto.

Ahora sin Kennedy

El caso preocupa porque, según sus oponentes, la ley de Louisiana podría dejar al estado con un solo doctor en una sola clínica autorizada para hacer el procedimiento. Se convertiría así en el séptimo estado bajo estas condiciones. Y la balanza en esta ocasión dentro del máximo tribunal ya no cuenta con la presencia del juez Anthony M. Kennedy.

En 2016, la Corte Suprema decidió en contra de una ley similar en Texas con una votación de 5 a 3, con el juez Kennedy del lado de los cuatro miembros del ala liberal de la sala por lo que alcanzaron la mayoría. Se decidió en febrero de ese año, luego de la muerte del juez Antonin Scalia. Pero luego, el presidente Donald Trump sustituyó a Scalia con Neil M. Gorsuch y a Kennedy con Brett M. Kavanaugh, ambos de tendencia conservadora. En el caso de este último, ha señalado que buscará socavar la decisión de 2016.


El 2019 ha sido un año crucial en la batalla por mantener vivo el derecho al aborto en Estados Unidos. Una ola de leyes de las más restrictivas que se hayan visto fueron aprobadas en estados como Alabama, Georgia, Missouri, Mississippi, Utah, Arkansas, Kentucky y Ohio. La de Alabama, por ejemplo, la más estricta que ha sido aceptada, no contempla excepciones a casos de violación o incesto, pero sí que los médicos que practiquen abortos puedan enfrentar penas de hasta 99 años de cárcel. La de Georgia, prohíbe el procedimiento tan pronto como se detecte el latido fetal e incluso le permite al estado investigar a las mujeres que han tenido pérdidas. Y la de Missouri también establece cárcel de 5 a 15 años si el procedimiento se realiza después de las ocho semanas y ha dejado al estado con una sola clínica de aborto.

Estos ocho estados avanzaron en estas leyes a pesar de que claramente los médicos han asegurado que las prohiciones legales no impiden los abortos, sino que aumentan el número de los que se realizan de forma clandestina y que a final de cuentas ponen en riesgo, incluso de muerte, a la mujer. Las más afectadas terminan siendo las más pobres.


"El acceso pende de un hilo"

La decisión ya ha comenzado a ser cuestionada. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) dio a conocer la noticia y escribió en su cuenta de Twitter: "Todos, sin importar dónde vivimos, debemos poder acceder a nuestro derecho constitucional del aborto".


Planned Parenthood, el principal proveedor de servicios de salud reproductiva en Estados Unidos, reclamó que "mientras el acceso al aborto esté bajo ataque, no es momento de dar un paso atrás. Pelearemos contra lo que sea, tenemos que proteger nuestros derechos", se lee en su tuit.


Para la presidente interina y CEO de Planned Parent Hood Federation of America, Alexis McGill, que la Corte haya decidido revisar el caso de Louisiana abre de nuevo la puerta a que el derecho al aborto sea cuestionado: "El acceso al aborto pende de un hilo y este caso es lo que podría romper ese hilo", dijo al temer que el cambio de fuerzas en el máximo tribunal pueda dejar sin efecto la decisión sobre la ley de Texas en 2016 y darle la razón a Louisiana para que implemente su norma antiaborto.

"Esto es lo que hemos advertido: la administración Trump y los políticos estatales antiabortistas no se detendrán hasta que hayan quitado nuestros derechos y nuestras libertades. Nunca dejaremos de pelear, junto con nuestros socios en el Centro de Derechos Reproductivos y los valientes proveedores en Louisiana, para garantizar que todas las personas puedan acceder al aborto”, reclamó McGill.

Por su parte, Melaney Linton, presidenta y CEO de Planned Parenthood Gulf Coast, explicó las consecuencias de restringir el aborto y lo hizo justamente con el ejemplo de Texas, que pese a la decisión de 2016 ha continuado dando pasos para acabar con este derecho. "Los residentes de Texas conocen muy bien las consecuencias trágicas de las leyes extramistas (...) Después de que se aprobó una ley con un requisito idéntico y médicamente innecesario, se mermó el acceso al aborto en ese estado", asegura. "Casi la mitad de los proveedores de aborto en Texas se vieron obligados a cerrar".

Sobre Louisiana, Linton ya habla de que las mujeres en ese estado "enfrentan un panorama limitado" y que leyes como la que revisará la Corte Suprema "pondrían la atención médica completamente fuera de su alcance".

En fotos: ellos defienden el derecho a decidir y alertan sobre los peligros de criminalizar el aborto en Alabama

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