¿Debes pesarte todos los días si quieres adelgazar?

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la utilidad de la báscula, también llamada balanza o peso, porque puede convertirse en un arma de doble filo. Acá tienes algunas razones a favor y otras en contra en su uso para combatir la obesidad.
7 Ene 2018 – 10:13 AM EST


Teresa Bouza es una española residente en San Francisco que, cada vez que viaja a España para visitar a su familia por Navidad, se lleva su propia báscula en la maleta. Bouza, empleada en una empresa de tecnología de Mountain View, está convencida de que merece la pena cargar con este extra porque es la forma más eficiente de contenerse ante las comilonas de las fiestas. Fanática de los números, confía en el que arroja su balanza para mantener su peso.

¿Tiene sentido? ¿Es útil la báscula para perder peso o, como aseguran cada vez más expertos, puede ser contraproducente?

Razones para dejar de usar la báscula

1. Nos hace sentir mal

La báscula “nos sumerge en un mar de remordimientos y disgusto”. Eso es lo que dice Dan Ariely, un experto que, en principio, no tiene mucho que ver con la nutrición pero sí con la forma en que actuamos y tomamos decisiones. Este estudioso de la conducta de la Universidad de Duke ve en la báscula tradicional un obstáculo para perder peso, más que un aliado, porque piensa que el sentimiento de malestar que se produce cuando comprobamos que nuestros esfuerzos han sido en vano –todas esas renuncias a pizzas o papas fritas– tiene más impacto que el positivo, cuando vemos que hemos perdido algo de peso.

Este científico se unió recientemente a un equipo de Silicon Valley para crear su propia báscula, sin pantalla, llamada Shapa. En lugar de libras, Shapa mide el progreso y la salud en general y hace un seguimiento de las fluctuaciones del peso. Según Ariely, esta máquina ayuda a evitar el sentimiento de amor-odio que la mayoría de nosotros asociamos con las balanzas, ya que únicamente dice si has hecho algún progreso con tu peso.

2. Los datos son engañosos

Ariely es muy crítico con la cuantificación obsesiva de nuestra vida (pasos andados, calorías quemadas, horas dormidas...). Su tesis es que entre tanto número es fácil perder el sentido, y esto es lo que sucede con la báscula. Los datos pueden ser engañosos, dice Ariely. Si, por ejemplo, te pesas después de Navidad y ves que tu peso no ha aumentado, puedes deducir que puedes seguir comiendo de esta manera. “La báscula tradicional no motiva, sino más bien desmotiva”, afirma el especialista. El peso puede fluctuar hasta tres libras al día, dependiendo de cuándo hayamos comido o cuándo vayamos al baño, entre otras cosas. Por otro lado, la báscula no diferencia el músculo de la grasa, ni mide la retención de agua.

Lo importante no es perder peso, sino grasa (y ganar músculo). Las llamadas “dietas milagro” no funcionan porque hacen perder peso, sí, pero el cambio es pasajero y el peso siempre vuelve, a menudo con propina. Después de la dieta, las mismas calorías que nos permitían mantenernos en nuestro peso, ahora nos harán engordar.

3. Los pequeños desafíos funcionan mejor

La báscula futurística de Ariely –esa que nunca te dice cuánto pesas, solo si vas bien o mal– se vende acompañada de una app que presenta pequeños desafíos para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, invita a poner los alimentos más sanos en primera línea de la nevera, porque se sabe que la mayoría de la gente abre el frigorífico sin saber muy bien qué es lo que va a comer. Así es más probable, la menos en teoría, alcanzar una zanahoria en lugar de un batido de chocolate.

4. Hazte una foto

Para Esther Avant, entrenadora personal y experta en nutrición, los mejores indicadores del progreso en la lucha contra el sobrepeso son las fotografías. “Una vez que puedan comparar las fotos mes a mes, los clientes ven que los cambios son innegables”, señala a Univision Noticias.

“Para la mayoría de ellos, no se trata tanto de perder peso como de sentirse y lucir mejor. En este caso, la báscula en un algo innecesario y potencialmente dañino”.


5. Encontrar la verdadera motivación, en lugar de luchar contra el peso

Avant incide cuando está con sus clientes en las razones por las que realmente quieren perder peso. “No se trata de motivarlos, sino de que ellos encuentren su motivación inherente para mejorar la situación”. Con cada explicación se descubre una nueva capa más profunda de su motivación, explica. Y una vez que se llega al fondo, la experta les pide que lo escriban y pongan este papel en algún lugar visible de la casa como recordatorio de por qué están tratabajando tan duro para perder peso.

Ventajas de usar la báscula

1. Información es poder

Las personas que han podido mantener su peso tras una dieta durante los cinco años posteriores deben gran parte de este éxito al monitoreo que ellos mismos hacen de su peso, señala Deborah Bade Horn, directora del Centro para la Medicina de la Obesidad de la Universidad de Texas en Houston. Para esta experta, “información es poder”.

“Los números son una motivación poderosa, y conocer esos números (no solo el peso, sino otros marcadores de salud) puede ayudar a la gente a centrarse en la salud”, señala la profesora a Univisión. Lo importante, sostiene, es que la lucha para bajar el peso se convierta en la lucha por mejorar la salud. “Cuando las personas con sobrepeso son conscientes de ello tienen más poder. No están luchando contra su peso, sino a favor de su salud. Si ignoran lo que pesan, muchos no sabrán cuándo pedir ayuda. Esto me preocupa”.

Esta experta cree que Shapa, la báscula futurista, no da al paciente suficiente información. “Solamente lo recomendaría si el paciente está muy nervioso con respecto a su peso, y si su médico tiene ya los datos”, señala.

2. Es un recordatorio de lo importante que es cuidarse

Jaime Morocco, experta en nutrición y fitness, cree que la báscula es un recordatorio de lo importante que es cuidarse, y una herramienta fundamental para hacer un seguimiento. “Diferentes estudios muestran que pesarse a diario es una manera buena de no engañarte a ti mismo”, señala a Univision. La balanza es una gran herramienta para combatir la obesidad si eres capaz de eliminar el componente emocional y solamente mirar a los números que arroja”.

3. Depende de cuánto peso desees eliminar

Algunos expertos no recomiendan el uso de la báscula a diario si el sobre peso no es excesivo (hasta 15 o 20 libras). “En la práctica clínica”, señala la nutricionista Stella Metsovas, "he encontrado que los pacientes más apropiados para pesarse a diario son aquellos con 40 o más libras que perder”.

4. Si te obsesionas, tienes un problema (pero la báscula no tiene la culpa)

Una persona puede obsesionarse con cualquier métrica, incluidas las que facilita la escala futurista Shapa. “Lo he visto en personas que quieren perder peso, pero también con las marcas personales en los atletas, en el peso levantado en deportistas que practican halterofilia e incluso en otros aspectos como el tamaño del brazo”, dice el entrenador personal y experto en nutrición Nathan DeMetz. “Centrarse en esas particularidades nunca es muy bueno; hay que ampliar horizontes para mantener la motivación”.

En conclusión, pesarse no es malo si se hace con mesura. Pero Teresa Bouza haría bien en ahorrarse ese extra en el equipaje.

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