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Refugiados

La Casa Blanca estudia una nueva y drástica reducción a la cuota de refugiados que admite

Según el diario The New York Times, esta sería la segunda reducción al programa que durante el gobierno de Barack Obama alcanzó los 85,000 cupos, pero que pronto podría aceptar solo 25,000.
1 Ago 2018 – 11:44 AM EDT

El gobierno de Donald Trump está considerando una segunda reducción drástica a la cuota anual de refugiados, según lo reporta este miércoles el diario The New York Times.

En 2017, pocos meses después de llegar a la Casa Blanca, el mandatario redujo de 85,000 a 45,000 el número de refugiados, dejando la cuota en el menor nivel desde 1980.

El nuevo ajuste fijaría una cuota de 25,000 cupos anuales en momentos que la crisis de refugiados en el mundo alcanza niveles históricos.

El programa de refugiados está destinado a ofrecer protección a las personas más vulnerables del mundo, dijeron al diario dos ex funcionarios del gobierno de Trump y una tercera fuente familiarizada con las conversaciones.

El diario dijo que a diferencia de las discusiones el año pasado, cuando la Casa Blanca de Trump propuso una cuota de 15,000, esta vez "hay menos resistencia dentro del gobierno debido al éxito que ha tenido Stephen Miller, asesor principal de políticas del presidente y arquitecto de su agenda antiinmigración", quien ha logrado instalar aliados en puestos clave.

En 2017, tras una dura batalla interna que enfrentó a Miller con funcionarios de los departamentos de Seguridad Nacional (DHS) y de Estado (DOS) y el Pentágono, Trump fijó la cuota de 45,000.

La nueva cuota de 25,000 reduciría en un 40% el número de refugiados que Estados Unidos aceptará en el año fiscal 2019. La ley de refugiados, que también regula la ley de asilo, fue aprobada por el Congreso en 1980.

El año fiscal arranca el 1 de octubre y finaliza el 30 de septiembre del año siguiente.


En manos de Pompeo

The New York Times señala que el destino del programa de asilo que revisa la Casa Blanca se encuentra en manos del secretario de Estado, Mike Pompeo. Señala que, si bien en el pasado "ese ministerio ha sido tradicionalmente un fuerte defensor del programa de refugiados advierte que Pompeo está siendo asesorado por dos cercanos a Miller, quienes comparten su enfoque de línea dura", esto de acuerdo al reporte de las fuentes.

Otro funcionario mencionado por el periódico que tampoco quiso ser identificado, no quiso confirmar o negar "si se estaban considerando recortes profundos al programa, incluido un tope de 25,000", añadió la publicación.


Pero el funcionario citó implícitamente que en el debate para reducir sustancialmente las admisiones de refugiados se estaba contemplando "la actual crisis migratoria" que estaba afectando al país y el aumento de casos de asilo en la frontera sur.

A diferencia de los asilados, quienes piden la protección del gobierno de Estados Unidos dentro del territorio nacional, que incluye los puestos fronterizos, el refugio se pide fuera, y el proceso para conceder la protección puede demorar más de dos años, de acuerdo con explicaciones dadas por el Departamento de Estado en su página digital.

Pero el gobierno de Trump no detalla, en la ejecución de su dura política migratoria, que el proceso para convertirse en refugiado participan varias agencias que se encargan de velar por la seguridad de Estados Unidos.

Plazo para decidir

Trump tiene plazo hasta finales de septiembre, cuando termina el año fiscal, para decidir si modifica o mantiene la cuota anual de refugiados. Aunque se supone que la Casa Blanca informe al Congreso sobre sus intenciones por adelantado, indicó el periódico.

En caso de reducirse por segunda vez la cuota, Trump no solo asestaría un duro golpe a la inmigración legal, uno de los pilares de su reforma migratoria hasta ahora rechazada en al menos tres ocasiones por el Congreso, sino que podría avanzar en el cambio dramático que empuja para modificar los fundamentos de Estados Unidos como una nación de inmigrantes.

Además de afectar la política de asilo y refugiados, Trump quiere establecer un sistema de inmigración basado en méritos y reducir la capacidad de los nuevos ciudadanos de pedir familiares tales como padres ancianos, hermanos, abuelos o tíos.

También le está pidiendo al Congreso fondos para construir su muro en la frontera con México y con ellos cumplir una de sus principales promesas de campaña. El presidente está apurando el paso para que el legislativo le entregue los fondos antes del 1 de octubre. De lo contrario, amenaza con cerrar el gobierno.

La prisa de Trump obedece a que en noviembre los electores saldrán a las urnas para elegir un nuevo Congreso y piensa que su política migratoria le dará a los republicanos el poderío necesario para seguir controlando ambas cámaras del Congreso.

Si no lo consigue, ha anticipado en su cuenta de la red social Twitter que culpará a los demócratas. Pero no cuenta que su política migratoria ha sido frenada en ambas cámaras del Congreso por la oposición de los republicanos conservadores que reclaman, entre otras medidas, regularizar la permanencia de miles de dreamers protegidos por la Acción Diferida de 2012 (DACA).


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