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Porsche

Porsche enfrenta una nueva demanda por la muerte de Paul Walker

Al cumplirse dos años de la desaparición del actor, su padre responsabiliza a la firma alemana por el trágico accidente.
30 Nov 2015 – 04:43 PM EST
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El actor Paul Walker murió el 30 de noviembre de 2013 cuando el auto en el que viajaba se estrelló contra un árbol en California. Crédito: Getty Images

Luego de conmemorarse el segundo año de la muerte del Paul Walker, su padre también llamado Paul, ha presentado una demanda contra Porsche, por algunas falencias en los sistemas de seguridad de su modelo Carrera GT.

Cabe recordar que el Porsche Carrera GT es un super deportivo que presenta una mecánica V10 de 5.7 litros los cuales entregan unos 610 caballos de fuerza. Con esta disposición acelera de 0 a 62 mph en algo más de 3 segundos y logra una velocidad máxima de 205 mph. Su tracción trasera y su caja manual de 6 marchas cierran el conjunto.

Según el padre de Walker, el  Carrera GT en el que viajaba de acompañante no presentaba las medidas de seguridad acordes para un vehículo de tales prestaciones. Así, sistemas como el control de estabilidad, conducto de combustible separado o refuerzos laterales de las puertas podrían haber evitado el trágico desenlace.

Por otra parte, la denuncia presentada junto a la viuda de Roger Rodas (conductor del vehículo) también hace hincapié sobre la velocidad que según los familiares rondaría las 68 mph, y según la investigaciones del accidente ascendería a 93 mph.

Más allá de lo argumentado, el Porsche GT cuenta con un chasis de fibra de carbono (material liviano pero resistente), aunque efectivamente carece del control de estabilidad pero si añade el control de tracción. Frenos cerámicos y un alerón desplegable a 68 mph para incrementar la adherencia en altas velocidades sí forman parte del apartado de seguridad.

En tanto este reclamo del padre de Paul Walker se suma al de la hija del actor, l lamada Meadow presentado en septiembre. Allí la adolescente de 16 años argumentó que el vehículo no hubiese perdido el control si hubiese contado con el control de estabilidad y otros resguardos para sus ocupantes.

Allí,  Porsche se defendió bajo la premisa de que el vehículo no se encontraba en las condiciones originales.

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