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El Obama calculador y “vacío” descrito por el biógrafo que halló a una exnovia desconocida del expresidente

Barack Obama descubrió que quería ser presidente durante sus años de trabajador comunitario en Chicago a mediados de los 80 y una exnovia suya cuenta por primera vez cómo lo vio transformarse en "Rising Star", una biografía del expresidente que presenta una imagen menos positiva que otros relatos.
14 May 2017 – 09:48 AM EDT
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El historiador David Garrow hizo un hallazgo extraordinario para "Rising Star" (Estrella Ascendente) su voluminosa biografía sobre el expresidente Barack Obama que salió a la venta esta semana: descubrió la existencia de Sheila Jager, una exnovia a quien Obama le pidió la mano sin éxito y con la que convivió durante dos años cuando era un veinteañero que trabajaba como organizador comunitario en Chicago.

Por tratarse de los años en que Obama descubrió su vocación política, el autor cree haber encontrado en Jager a la persona con la llave para penetrar en el alma de Obama y por ello en el libro tiene un gran protagonismo: "Nadie vivo trajo un conocimiento más profundo sobre la tragedia de Barack Obama que Sheila Jager", asegura el autor.

Garrow se propone explicar cómo un joven de clase media sin conexiones adquirió la ambición y confianza en sí mismo para su fulgurante ascenso hasta la cúspide política. La imagen que emerge del libro contrasta con las de otras obras más benévolas y dejará decepcionados a quienes tengan una visión idealizada de Obama, quien es descrito por Garrow como un ser vacío y calculador.

Experiencia transformadora

Obama llegó a Chicago en agosto de 1985 con 24 años después de haber cursado su licenciatura en Los Ángeles y Nueva York. En la ciudad de Illinois trabajó con una organización de ayuda a los pobres del sur de la ciudad, golpeado por la fuga de las plantas siderúrgicas que durante décadas dieron empleo y estabilidad a la zona.

El mismo Obama ha descrito sus tres años en Chicago como la "experiencia transformadora" de su vida y buena parte de su memoria "Dreams from my Father" (Sueños de mi padre) está centrada en aquellos años.

Obama, criado en el multicultural Hawaii y en la musulmana Indonesia, descubrió en Chicago una cultura y un sentido de comunidad de los negros a los que hasta entonces no había estado expuesto. Observó que los negros en Chicago eran mucho más numerosos que en Nueva York y tenían una seguridad en sí mismos y un sentido de pertenencia mayores.

Se hizo amigo del pastor radical Jeremiah Wright (el mismo que durante su primera campaña le causaría problemas por sus declaraciones sobre los judíos). En aquellos años de inmersión entre negros el biracial Obama comienza a identificarse como afroestadounidense. "Llega un momento en que tienes que elegir un lado", le dijo a Cathy Askew, una madre soltera blanca con hijas medio negras.



En esos años gobernaba la ciudad el alcalde negro, Harold Washington, con el que Obama quedó "fascinado", según su mentor Mike Kruglick.

Obama se frustró por la dificultad para poner en marcha su iniciativa para reducir el abandono escolar. Su meta era obtener el apoyo de Washington pero solo consigue que avance una versión reducida de su programa.

Trata de ganar acceso directo a Washington pero sus esfuerzos acaban zozobrando. Frustrado, decide que la solución para conseguir los cambios que desea es prepararse para llegar al poder. "Es casi como se dijera a si mismo 'estoy limitado por el poder de Harold Washington el alcalde. Por tanto la respuesta es 'seré Harold Washington'. Eso es lo que pasó", explica Kruglick.

Presenciando directamente todos estos cambios se encuentra su novia Jager, una estudiante de antropología, es mitad holandesa, mitad japonesa, con la que se muda a los pocos meses de comenzar su relación a un pequeño apartamento en Hyde Park, una zona de clase media en el sur de la ciudad. Se conocen en la primavera de 1986 por medio de un amigo común, Asif Agha, y conectan de inmediato en parte gracias a que ambos son hijos de matrimonios birraciales.

Ambición

Obama nunca había revelado la existencia de Jager a quien excluyó por completo de "Dreams from my Father". Resulta sorprendente que ningún periodista de los muchos que durante años se dedicaron a indagar en su pasado hubiera averiguado sobre ella y aún más saber que el motivo no se debe a que ésta estuviera escondiéndose, tal y como explicó el autor al diario inglés The Guardian.

Para dar con ella, el investigador que trabajaba para él tomó como referencia la dirección en la que Obama había vidido en Chicago cuando trabajó como organizador comunitario y se dirigió a los directorios de estudiantes de la University of Chicago.

"Me parece muy asombroso y gracioso que, debido a todas las especulaciones inexactas sobre la vida de Barack a lo largo de los años, no se le ocurriera a ningún periodista que hubiera directorios estudiantiles de los años 80 que pudieran ir a consultar", dijo el autor. "Parecía una cosa obvia pero nadie lo había hecho".

"Yo estaba viviendo en Reino Unido en ese momento en 2009, y por eso le envié un correo electrónico de forma rápida y eso dio comienzo a una extensa conversación por correo electrónico", añadió.

Jager, que hoy es profesora de Estudios Asiáticos en el Orbelin College de Ohio, revela que en las navidades de 1986, durante una visita a la casa de sus padres en San Francisco, Obama le pide matrimonio, pero ella le responde que necesita esperar. Los padres de ella desaprueban la unión. Su madre porque cree que aún son muy jóvenes y su padre, de ideas republicanas, porque no sintoniza con Obama con quien tiene una fuerte discusión sobre política.

A la vuelta de esas vacaciones en los primeros meses de 1987 Jager presenció una profunda transformación en Obama que le acabaría distanciando de ella.

"Él era en realidad bastante ordinario cuando le conocí, aunque siempre sentí que había algo bastante especial sobre él incluso durante nuestros primeros meses, pero se convirtió en alguien bastante extraordinario... y tan ambicioso, y esto pasó a lo largo de unos pocos meses", rememora Jager. "Recuerdo muy específicamente que alrededor de 1987, cuando llevábamos un año de relación, él ya tenía su mente puesta en ser presidente".

Jager describe el proceso en términos sobrenaturales: Obama oyó su "llamada" y sentía "algo sobre lo que no tenía control".

Obama años más tarde hablaría de cómo descubrió su identidad afroamericana al entrar en contacto con las comunidades negras de los barrios marginados del sur de Chicago y en específico situó esa epifanía en su segundo año en Chicago.

La importancia de Michele

Para entrar en política, Obama seguiría el camino del alcalde Washington y estudiaría derecho. Pero, de acuerdo con la versión presentada en el libro, Obama creía que si quería tener opciones como político negro, debería casarse con una esposa negra: "Las líneas están claramente dibujadas... Si voy a salir con una mujer blanca no tengo posibilidades aquí", le dijo Obama a su amigo Agha. La importancia de una esposa negra radicaría en que la idea de que muchos votantes afroestadounidenses consideran una traición a la raza que uno de los suyos se case con una mujer de raza blanca para poder llegar al éxito.

Algunos de los conocieron al Obama de aquellos años, entre ellos Jager, interpretan que detrás de su deseo de poder estaba en realidad una necesidad de ser aceptado, a causa del abandono que sufrió por sus padres (Obama fue criado principalmente por sus abuelos maternos). " Barack es el equivalente funcional de un huérfano", afirma un viejo amigo de Chicago.

Obama es admitido en Harvard y hace planes para marcharse a Massachusetts en el verano de 1988. Su relación con Jager termina meses antes de modo abrupto cuando ésta descubre que le es infiel al leer un diario de Obama.

Otras personas con las que habló el autor y las cartas que Obama escribió transmiten la idea de que en realidad él no estaba enamorado de Jager y simplemente la veía como una compañera. Pero el lazo emocional se mantiene durante años y se continuaron viendo incluso cuando Obama ya estaba consolidando su relación con su futura esposa Michelle Robinson.

Biografía enciclopédica

"Rising Star" tiene un grosor enciclopédico de 1,461 páginas contando las notas de referencia bibliográfica. Garrow trabajó en el libro durante los últimos nueve años y podría pensarse que ha incluido en el libro a toda persona que se cruzó con Obama a lo largo de su vida hasta 2007, cuando hace su anuncio de candidatura presidencial y concluye su relato pormenorizado.


La última década es repasada de modo acelerado en el epílogo llamado "El presidente no asistió porque estaba jugando al golf", en el que Garrow hace una compilación variopinta de los traspiés de éste como candidato y presidente, así como de las críticas más demoledoras hechas en los medios de comunicación por enemigos y observadores políticos. Aunque recoge muchos ataques republicanos, Garrow es un historiador progresista que se define como "un socialdemócrata de Bernie Sanders".

Jager aparece de nuevo para explicar que "los fracasos" del presidente Obama tienen su raíz en Chicago, en "su necesidad profunda de ser amado y admirado que en última instancia le llevó a un camino hacia el conformismo y no al camino hacia la grandeza que yo hubiera esperado para él".

Garrow, que entrevistó off the record a Obama durante ocho horas para el libro , concluye con su propia sentencia sobre la transformación personal de Obama: "Mientras que el contenedor de creación propia había producido una voluntad inquebrantable, el recipiente estaba vacío en su nucleo".

La obra ha recibido una acogida dispar. La reconocida crítica del New York Times Michiko Kakutani recomendó evitar su lectura por aburrido y por ser injusto con el expresidente. Sugirió que los lectores acudan a la elocuente memoria que Obama escribió sobre sus años juveniles, "Dreams from my Father". Garrow y otros consideran que ese libro es "ficción histórica" que Obama ideó para maquillar su imagen de cara a su lanzamiento a la política.

¿Nos presenta el libro de Garrow a un Obama más real que el de otros relatos? Quizás Garrow da demasiado peso a Jager, su gran descubrimiento, aún a sabiendas de que su testimonio está afectado por el dolor y de que parece haber quedado marcada de por vida por su amor fracasado. Ella misma confiesa que sigue amando a Obama a pesar del paso del tiempo.

Es improbable que alguien haya explorado tan a fondo en la vida de Obama como lo ha hecho Garrow, aunque eso no es garantía de que la versión del expresidente que emerge del libro sea la más verídica. Pronto el expresidente publicará una nueva memoria. Quizás ahí no omita a Jager y dé más detalles reveladores sobre sí mismo.

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