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¿Hizo Obama lo suficiente por los negros de Estados Unidos?

El primer presidente negro se marcha con una alta popularidad entre los afroestadounidenses, pero hay a quienes les hubiera gustado que fuera más activista en favor de la comunidad. Con Trump en la Casa Blanca tienen una sensación de oportunidad perdida.
17 Ene 2017 – 6:48 PM EST

MIAMI, Florida. Poco han cambiado las cosas durante los años del presidente Barack Obama en Liberty City, una empobrecida comunidad negra de Miami.

Estos días muchos aquí están orgullosos por el éxito de la película filmada en el barrio Moonlight, que cuenta el trauma de un joven negro gay, pero se quedan pensativos cuando les preguntas qué mejoras han notado en los ocho años de gobierno del primer presidente negro de Estados Unidos.

Las cosas han ido a peor, dicen. Los ingresos son cada vez más bajos y el crimen, las drogas y la violencia siguen imperando en el lugar. La paz ni siquiera se respeta en un día de celebración como el de Martin Luther King Jr., cuando este pasado lunes ocho personas fueron tiroteadas en un parque adonde acudían miles de personas.

El éxito consiste en salir del barrio, a ser posible vendiendo la casa a los especuladores que han comenzado a adquirir propiedades previendo que pronto la gentrificación llegará a este rincón de Miami.

A pesar de sus infortunios, pocos son críticos con Obama. "Hizo lo mejor que pudo y le dejaron hacer", dice Rebecca "Butterfly" Vaughns, una artista local, expresando una opinión compartida por muchos.

En el resto de comunidades negras del país, la situación no es muy distinta a Liberty City. Los grandes números sobre la evolución económica de la comunidad negra en la era de Obama revelan algunos malos datos. Hay menos desempleo pero la tasa de pobreza negra, que era del 25% cuando George W. Bush llegó al poder ha ascendido al 26.2%. La diferencia de riqueza entre negros y blancos ha crecido en los años de Obama hasta su máximo en el último cuarto de siglo. Según un estudio del Centro Pew, el valor medio de la riqueza familiar blanca en 2014 ascendía a $141,900 mientras que el de una familia negra era tan solo de $11,000.

Desempleo entre población negra
El alto desempleo consecuencia de la Gran Recesión tocó techo en marzo de 2010 y desde entonces ha caído.
FUENTE: Departamento de Empleo de EEUU | UNIVISION


El cuadro general es complejo ya que hay mejoras como la caída de la tasa de abandono escolar de los adolescentes afroamericanos, pero las peores condiciones económicas no han obstado para que los afroamericanos valoren con un sobresaliente al presidente. A su salida del poder, Obama sigue siendo tan popular entre los afroamericanos como al principio, con un índice de aprobación que gira en torno al 90%.

Ahora bien, conforme ha avanzado su mandato se ha hecho más patente el malestar y han crecido las críticas de intelectuales afroamericanos y líderes de derechos civiles que han expresado más abiertamente su descontento con el presidente.

El pesimismo ha ido en aumento sobre todo a raíz de la proliferación de videos que mostraban muertes de negros desarmados a manos de policías. Ha sido durante los años del primer presidente negro de EEUU cuando nació el movimiento de activistas Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan), que lucha por la reforma del sistema de justicia criminal y contra el abuso policial.

Así, una encuesta de Gallup indicó que solo el 47% veía de forma positiva el estado de las relaciones interraciales, el nivel más bajo en los últimos 15 años.

Algunos de los líderes más conocidos de Black Lives Matter se han negado a reunirse con el presidente en la Casa Blanca para evitar ser usados "en una foto y un soundbite de 90 segundos del presidente".

"No podía, con ninguna integridad, participar en una farsa así que hubiera servido para legitimar la falsa narrativa por la cual el gobierno está trabajando para acabar con la brutalidad policial y el racismo institucional que lo alimenta", escribió en febrero del año pasado Aislinn Pulley, cofundadora de Black Lives Matter Chicago.

Hoy, queda muy lejana la sensación de euforia que desató la elección de Obama sobre el futuro de las relaciones entre blancos y negros. El propio presidente reconoció este cambio en su discurso de despedida de la semana pasada en Chicago. "Después de mi elección se hablaba de un Estados Unidos postracial. Tal visión, por muy bienintencionada que fuera, nunca fue realista. La raza sigue siendo en nuestra sociedad una fuerza potente y a menudo divisiva".

Sin agenda negra

La frustración de ciertos líderes de opinión afroamericanos con Obama se debe a su decisión de no convertirse en un presidente activista. A su llegada a la Casa Blanca el presidente optó por no gobernar con una "agenda negra" de programas federales para mejorar de modo directo las condiciones de la comunidad afroamericana, prefiriendo en su lugar acciones genéricas que solo indirectamente beneficiaron a ésta. Obamacare es un ejemplo notable ya que buena parte de los no asegurados antes de su implantación eran afroamericanos. La ley ha reducido la tasa de personas sin seguro entre la comunidad negra en al menos un tercio.


Obama no quería ser percibido como un presidente que daba prioridad a la comunidad negra, provocando el resentimiento del resto del país. Así durante sus primeros años evitó hablar de la cuestión racial.

Solo seis meses después de llegar a la Casa Blanca vio el precio que podría pagar al hacerlo. En julio de 2009 la policía de Cambridge, Massachusetts, arrestó a un profesor de Harvard afroamericano que estaba entrando en su casa, creyendo que se trataba de un ladrón.

Obama dijo entonces que el policía había actuado de modo estúpido y tres días más tarde tuvo que retractarse tras recibir una avalancha de críticas y ver caer precipitadamente su apoyo de parte de los votantes blancos. Para reparar el daño y pasar página, Obama convocó lo que acabaría siendo conocida como "la Cumbre de la Cerveza", una invitación al policía, el sargento James Crowley, y al profesor, Henry Louis Gates, para que discutieran el asunto en la Casa Blanca junto a él y al vicepresidente Joe Biden.

Durante buena parte de su presidencia los discursos que Obama dedicó a su comunidad tuvieron cierto carácter de reprimenda. Entre otras cosas le pedía los negros que apagaran la televisión, que dejaran de comer comida basura y que dejaran de culpar a los blancos de sus problemas.

Esa condesdencia ha generado muchas críticas. "Obama salpica enérgicamente sus palabras a los negros con discurso sobre la responsabilidad en una regañina pública tras otra", escribe el profesor de Georgetown Michael Eric Dyson en su libro de 2016 "The Black Presidency". "Cuando Obama reprende a los negros al mismo tiempo que apenas menciona los fallos de los blancos estadounidenses, deja la impresión de que la raza solo concierne a los negros y que la negritud está llena de patología".

Empujado por los acontecimientos, Obama comenzó a tratar las cuestiones de raza más adelante en su presidencia. Sobre el adolescente Trayvon Martin, que murió en 2012 por disparos de un vigilante de seguridad en Florida, dijo: "si tuviera un hijo, sería como Trayvon Martin".


Entonces Obama dijo que EEUU debía hacer más para mostrarle a los jóvenes de color que su país se preocupa por ellos. Motivo de esa preocupación es su iniciativa más destacada para los afroamericanos, "My Brother's Keeper" (El Guardián de mi Hermano), un programa creado en 2014 para mejorar las condiciones de los jóvenes de color en condiciones de riesgo. El presidente ha dicho que continuará con esta iniciativa una vez que deje la Casa Blanca.

Pero Obama no ha perdido el tono conciliatorio a causa de las muertes que indignaron a la comunidad, ni siquiera después de la masacre perpetrada en 2015 por un joven supremacista blanco en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur. Entonces emocionó al país cantando desde el pulpito el clásico espiritual "Amazing Graze".


"Mi presidente era negro"

La sorpresiva elección de Donald Trump ha acentuado la sensación de oportunidad perdida para algunos activistas negros.

En "My President Was Black" un artículo publicado en The Atlantic tras la victoria de Donald Trump,, el escritor negro Ta-Nehisi Coates lamenta que el optimismo de Obama en EEUU le cegara a la hora de ver la persistencia del racismo en el país.

"La idea de que Estados Unidos daría el relevo de su primer presidente negro a Donald Trump, se corresponde con su historia", escribió Coates en el artículo que ha sido muy compartido en los últimos días de la presidencia de Obama.

Coates ha sido muy crítico con el presidente durante años por no haber intervenido lo suficiente para mejorar la situación de los afroamericanos. En su opinión, el gobierno de EEUU debería pagar reparaciones a los afroamericanos por la esclavitud, una postura que fue defendida recientemente por una panel de expertos de Naciones Unidas. Para autores como él, el racismo es estructural en la sociedad estadounidense y solo desaparecerá si el gobierno toma acciones decididas.

Pero en su artículo, Coates expresa su orgullo por el ejemplo que ha dado Obama -dice que los Obamas representan "lo mejor de la gente negra"- y defiende el valor simbólico de su presidencia.

Así, muchos destacan en estos días de evaluación de los años de Obama que lo más positivo que deja para la comunidad negra sea un legado muy difícil de cuantificar, el ejemplo de superación y la inspiración que ha dado a los afroamericanos.

"Contra el espectro de la patología negra, contra las imágenes estereotipadas de madres sostenidas por subsidios y de padres holgazanes, su tiempo en la Casa Blanca han sido un escaparate de ocho años de una familia negra saludable y exitosa que se extiende a lo largo de tres generaciones, con el añadido de dos perros", escribe Coates. "En resumen, él se convirtió en un símbolo de la la extraordinaria y cotidiana americanidad de la gente negra".

En fotos: El último discurso de Barack Obama como presidente

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