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Trump promueve su reforma impositiva en un discurso populista pero sin explicar bien en qué consiste

El presidente viajó a Springfield, Missouri, para hablar de su prometida reforma de impuestos y ofreció un mensaje de tintes muy generales en el que dio menos detalles de los que había ya ofrecido en su campaña electoral.
30 Ago 2017 – 3:48 PM EDT

Donald Trump ha realizado ocho eventos de campaña en diferentes partes del país desde que llegó a la Casa Blanca. Este miércoles salió de Washington para hacer lo que suelen hacer los presidentes: promover su agenda hablando directamente a los votantes. Y lo hizo para hablar de su prometida reforma del sistema de impuestos, esa que ofreció acometer en los primeros 100 días en la presidencia

Siete meses despúes de asumir el poder, Trump habló del tema en Springfield, Missouri, una pequeña ciudad industrial que es considerada el punto de origen de la mítica ruta 66 que atraviesa el país y termina en California, la primera carretera nacional del sistema vial estadounidense.

El presidente empezó sus palabras recordando la emergencia que se vive en Texas y Lousiana a causa de Harvey, el huracán categoría 4 devenido en tormenta tropical, que ha causado inundaciones de "históricas proporciones" en Houston y otras zonas costeras.

Luego entró en materia con un discurso con el que resumió su propuesta en cuatro puntos muy generales, sin especificaciones técnicas.

1- Simplificar el código, de manera de hacerlo más sencillo de entender.

2- Tasas competitivas que crearán empleos y aumentos de salarios (en ese punto el presidente dijo que le gustaría ver la tasa corporativa llegar a 15%, aunque no lo planteó como algo innegociable)

3- Menos impuestos para para la clase media (incluyendo las ayudas familiares que promueve su hija Ivanka)

4- Repatriación de billones de dólares que personas y empresas mantienen en el exterior para evitar pagar impuestos en EEUU.

La mayor parte del texto la leyó Trump del apuntador, pero a veces se salió del guion, como cuando pidió a los asistentes presionar a la senadora demócrata del estado Claire McCaskill para que apoye su plan impositivo o "sacarla del cargo", en las próximas elecciones del 2018.

Trump considera que el sistema impositivo está “amañado” en beneficio de los más ricos y en perjuicio de los trabajadores y clases medias. Los estrategas de la Casa Blanca consideran que la idea de que son los poderosos quienes se benefician del actual sistema cuenta con un respaldo bipartidista y puede convencer incluso a aquellos que no son republicanos ni votaron por Trump.

La idea central del viaje de Trump es poner en marcha la discusión sobre la prometida reforma de impuestos que ofreció como candidato y cuya aprobación había prometido para los primeros meses de su gobierno.

En ese sentido, no se esperaba que el presidente diera detalles sobre cómo lograr que el proyecto se concrete, más que activar el debate a días de que los congresistas regresen a Washington para la reanudación de sus labores.

A fines de abril, el mandatario presentó el boceto de lo que calificó como la "mayor reforma fiscal en la historia de Estados Unidos" que incluía ideas como como simplificar las declaraciones o reducir los impuestos corporativos del 35% al 15% para generar crecimiento económico, una estrategia quealgunso consideran dudosa. Pero esos datos específicos estuvieron ausentes en Springfield.

La sombra de Obamacare

La última reforma integral de las leyes impositivas se realizó en 1986, como bien destacó el presidente.

El recuerdo de la falla en derogar y reemplazar la Ley de Salud Asequible u Obamacare sigue afectando la relación entre el presidente y su bancada en el Congreso, a la que culpó de no haber hecho lo suficiente para garantizar la eliminación de una ley que tienen casi ocho años tratando de derogar.

Algunos observadores destacan que le reforma impositiva podría correr una suerte diferente si esta vez el presidente se dedica a su promoción ante el público y establece los canales necesarios de comunicación con los congresistas, muchos de los cuales no reaccionaron bien a la agresividad expresada por el mandatario en sus mensajes en Twitter exigiendo que cumplieron con su palabra con Obamacare.

Claro que el Congreso tiene una agenda bastante exigente para la parte final del año: desde la aprobación de los presupuestos para el próximo año, pasando por la siempre delicada negociación para subir el llamado techo de la deuda.

Entre esos puntos está la amenaza que hizo el presidente de cerrar el gobierno federal si no se le asignan los fondos que pidió para empezar la construcción del muro fronterizo con México y el pulso que vendrá entre conservadores fiscales por el previsible paquete de ayuda que se solicitará para atender la emergencia dejada por el paso de Harvey por Texas.

La próxima semana está previsto que se realice una reunión en la Casa Blanca entre los “Seis Grandes”: Mnuchin, Cohn, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan; el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y los jefes de los dos comités congresionales sobre impuestos.

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