¿Puede Trump ser abiertamente amigo de Putin? Las claves antes de la llamada del sábado

La conversación de los dos líderes es un paso más en la normalización de relaciones que el presidente pretende con Rusia, pero al acercarse al cuestionado líder ruso Trump está poniendo en riesgo su propia imagen y su frágil relación con los líderes republicanos.

WASHINGTON DC.- El presidente Donald Trump y su contraparte ruso, Vladimir Putin, mantendrán este sábado su primera conversación telefónica desde la toma de posesión. Será la segunda llamada conocida en menos de tres meses ya que Putin llamó el 14 de noviembre a Trump para felicitarle por su victoria en la elección presidencial.

La llamada de este sábado ha exacerbado la inquietud y la desconfianza que sienten muchos en Estados Unidos y Occidente por el acercamiento de Trump a Putin, un líder de una reputación muy cuestionada. Rusia es visto por muchos líderes en EEUU como una amenaza con intereses incompatibles a los estadounidenses.

A pesar de la oposición y las críticas, esta llamada parece indicar que Trump está decidido a seguir adelante con lo que él llama un "proceso de normalización de relaciones".

No está claro si habrá anuncios importantes a su término. En la víspera, ambas partes han tratado de rebajar las expectativas. Un portavoz de Putin, Dmitry Peskov, resaltó que éste es solo el primer contacto desde que Trump es presidente y pidió "paciencia".

Trump quiere retirar las sanciones a Rusia que impuso el expresidente Barack Obama pero dijo este viernes que aún es "pronto".

En una entrevista hace dos semanas con el diario The Wall Street Journal, Trump alegó que la amistad con Rusia contribuiría en la lucha contra el terrorismo. "Si te llevas bien con Rusia eso nos ayuda, ¿por qué querría alguien tener sanciones si alguien está haciendo algunas cosas realmente grandes?", expresó Trump, quien también dijo que Putin y él están considerando una reunión en persona próximamente.


Rebelión de senadores republicanos

Si Trump retira las sanciones, podría romper su frágil paz con los líderes republicanos del Congreso. Senadores republicanos como John McCain, de Arizona; Lindsey Graham, de Carolina del Sur; y Marco Rubio, de Florida, han sido los más críticos con Trump por su aproximación a Moscú.

Un grupo de senadores de ambos partidos, liderado por McCain y el demócrata Chuck Schumer de Nueva York, quieren limitar la capacidad del presidente para levantar sanciones, obligándole a contar con el beneplácito del Congreso y están preparando un proyecto de ley con ese fin.

Mientras, en Rusia muchos poderosos del círculo de Putin se congratularían por una retirada de sanciones. Éstas son de dos tipos. Las primeras datan de 2014 cuando Rusia se anexionó la península de Crimea, un territorio de Ucrania. Por ello y el apoyo encubierto a los separatistas prorrusos del este de Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron entonces sanciones económicas.

Con éstas, Obama buscaba socavar los lazos entre Putin y los oligarcas rusos que le apoyan, al imponerles restricciones de viaje y la congelación de activos.

Estos son los afectados más destacados:


  • Gennady Timchenko: Número 85 en la lista de multimillonarios del mundo, según la revista Forbes, que estima su fortuna en $15,300 millones. Es fundador de la compañía de comercio, transporte y depósito de productos petrolíferos Gunvor, uno de los gigantes del sector petrolífero. Tras las sanciones, vendió el 43% de sus acciones en esa compañía. Todavía tiene participaciones en empresas de gas, ferrocarriles y construcción. También es presidente del club más importante de la liga de hockey sobre hielo rusa, el SKA Saint-Petersburg Hockey Club.
  • Igor Sechin: Considerado la mano derecha de Putin, es como el presidente ruso un exagente de inteligencia de la KGB. Sechin es presidente de Rosneft, la compañía de petróleo más grande de Rusia. Rosneft tiene acuerdos con ExxonMobil, la petrolera estadounidense de la que era presidente y director ejecutivo Rex Tillerson, ahora nominado para secretario de Estado de Trump.
  • Vladislav Surkov: Asesor de Putin percibido por muchos como uno de los hombres con más poder e influencia en el Kremlin.
  • Compañías: Las sanciones incluyen un embargo a la compra de armamento ruso, controles a las exportaciones al sector petrolífero ruso y restricciones a la financiación de las empresas de ese país. Además, hay impuesta una prohibición de transacciones comerciales con las siguientes empresas: la petrolífera Rosneft, las gasíferas Novatek y Gazprom, el conglomerado de Defensa Rostec y el mayor banco ruso, Sberbank.

El segundo grupo de sanciones son las impuestas el mes pasado por Obama contra operarios de inteligencia de Rusia en Washington al asegurar que Moscú interfirió en las elecciones estadounidenses por medio de hackeos con el objetivo de favorecer a Trump.


  • EEUU expulsó a 35 supuestos agentes de suelo estadounidense al catalogarlos "persona non grata".
  • Fueron cerradas dos instalaciones en Maryland y Nueva York que son usadas por funcionarios rusos.
  • Obama también sancionó a tres compañías y organizaciones que supuestamente realizaron el pirateo: el Special Technology Center, con base en San Petersburgo y especializado en las señales de inteligencia, Zorsecurity, también conocida como Esage Lab; y la Organización Autónoma y No Comercial de la Asociación Profesional de Diseñadores de Sistemas de Procesos de Datos.

Las sospechas que persisten sobre el hackeo

Otro factor importante a la hora de considerar el acercamiento de Trump a Putin es que la relación no contribuye a disipar las dudas que persisten sobre si el republicano cooperó con el Kremlin para hackear a los demócratas y así ganar la elección.

Trump consiguió aparentemente desactivar el interés mediático tras la aparición el 10 de enero de un explosivo dossier realizado por un exespía británico que le acusaba de colusión con los rusos para ganar la elección (además de humillarle sugiriendo que participó en orgías fetichistas en Rusia).

Pero Trump no desmontó con pruebas esas acusaciones y las sospechas sobre su cooperación con Rusia no se han desvanecido. De hecho, son tan serias que si se demuestran podrían ser motivo de un juicio político ( impeachment).

Esa misma semana, el Comité de Inteligencia del Senado, anunció el inicio de una investigación sobre los posibles contactos entre Trump y Rusia durante la campaña.

Un grupo de senadores de ambos partidos cree que no es suficiente y han pedido la creación de un Comité Selecto, que tendría mayores poderes y acceso a documentos clasificados, para investigar el ciberhackeo.

Por otro lado, se sabe que el FBI ha investigado la conexión entre Rusia y Trump pero no se conoce si sigue abierta. El director de la agencia, James Comey, fue interrogado al respecto este martes por senadores demócratas en el Comité de Inteligencia del Senado y no negó ni afirmó el hecho. Los demócratas, contrariados, están presionando a Comey para que dé una contestación.

El raro comportamiento que Trump ha tenido cada vez que surgía una cuestión sobre si Rusia hackeó la elección tampoco le ha ayudado. Algunos se preguntan si el motivo por el que negó durante semanas las conclusiones de la comunidad de inteligencia acusando a Rusia se debe a que él tiene algo que esconder al respecto.


Un

"dictador" y "criminal de guerra"

Lo que hace aún más sorprendente el acercamiento a Putin es que el presidente lo haría aun a riesgo de acabar dañando su propia imagen, al asociarse a un líder aún más impopular que él. Un sondeo de PPP de esta semana señalaba que solo el 10% de los estadoundenses tienen una imagen favorable del presidente ruso.

Sintomático de este rechazo son las caricaturas de Putin en EEUU. Un Putin sin camiseta abrió el fin de semana pasado la edición del show de NBC Saturday Night Live: "Ustedes están preocupados de que su país haya caído en las manos de un hombre impredecible. Pero no se preocupen. No ha sido así. Relájense. ¡Yo me ocupo de esto! Prometo que trataré bien a Estados Unidos: es la cosa más cara que jamás hemos comprado", decía el personaje que imitaba a Putin.

Sobre Putin no se escatiman malas palabras. Algunos senadores republicanos que difieren con Trump sobre Rusia, como McCain o Graham, han acusado a Putin de ser un dictador. Rubio, durante su interrogatorio al nominado para secretario de Estado Rex Tillerson, le cuestionó sobre si creía que Putin era un criminal de guerra. Tillerson, cuestionado por sus vínculos con el líder ruso durante su etapa al frente de Exxon, lo negó.

"No debería ser difícil decir que el ejército de Vladimir Putin ha perpetrado crímenes de guerra en Alepo (Siria) porque nunca es aceptable para un ejército, aceptará usted, convertir específicamente a los civiles en su objetivo, que es lo que ha pasado allí", argumentó Rubio.

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