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La diminuta Rhode Island aspira a ser la California del norte para 'detener' a Trump

Los progresistas han ganado terreno en el estado y mientras el Partido Demócrata atraviesa los embates de una acelerada transformación ideológica, las autoridades se han convertido en punteros de muchas iniciativas para contrarrestar políticas del presidente Donald Trump.
14 Jul 2018 – 7:48 AM EDT

En camino a convertirse en una nueva California en el noreste del país, así proyectan líderes locales al estado de Rhode Island, un terreno demócrata pero conservador, donde el ala progresista del Partido Demócrata está marcando su sello en este ciclo de elecciones de mitad de período.

Rhode Island ha sido un estado azul por mucho tiempo. Desde 1930 la legislatura estatal es demócrata en su mayoría, aunque el puesto de gobernador se ha alternado entre ambos partidos.

Actualmente los demócratas controlan todos los bationes de poder en el estado. En la elección de 2016 Hillary Clinton ganó sus cuatro votos electorales con una ventaja de 16 puntos porcentuales por sobre Donald Trump.

Sin embargo, desde la elección de Trump el estado ha dado un giro notorio, marcando un nuevo pulso político. Uno que lo ha posicionado en demandas en contra del presidente y entre los principales críticos de la gestión republicana en la Casa Blanca.

Una de las últimas batallas políticas en Rhode Island fue un intento por aprobar legislación que ponga presión sobre Trump para que haga pública su declaración de impuestos antes de la elección de 2020.

La idea era prohibir que cualquier candidato a presidente que no haya difundido su declaración de impuestos en los últimos cinco años pudiera estar en la boleta electoral del estado.

La propuesta fue aprobada en el Senado, que cuenta con 31 legisladores demócratas, cinco republicanos y un independiente.

Pero en la Cámara de Representantes, donde hay una mayoría de 62 demócratas junto a 12 republicanos y un independiente, la medida no fructificó antes que se terminara la sesión legislativa a finales de junio.


El gobernador de California Jerry Brown vetó una legislación similar el año pasado, alegando dudas respecto a su constitucionalidad y para impedir que sentara un precedente que pudiera derivar en más requerimientos para postularse a presidente.

La Unión de Derechos Civiles Americana (ACLU) de Rhode Island insistió también en que la legislación establecería un precedente peligroso e impondría cualificaciones “que excedían las requeridas en las Constitución”.

Pero el fracaso no se ha traducido en menos energía política. “En Rhode Island estamos usando todas las herramientas a nuestra disposición a nivel local y estatal para enfrentar la agenda peligrosa, racista y antiinmigrante de Trump”, aseguró a Univisión Noticias Aaron Regunberg candidato progresista a vicegobernador y ex representante estatal.

“En los días posteriores a la elección organizamos la primera reunión en el estado para responder a la nueva administración. Más de 1000 residentes llenaron la cafetería esa noche. Nos hemos organizado y enfocado la energía en traer un cambio real”, agregó.

Envuelto en la crisis migratoria

Desde que se desató la crisis de familias inmigrantes en la frontera 17 estados demandaron a la administración de Trump, entre ellos California, Delaware, Iowa, Illinois, Maryland, Minnesota, New Jersey, New Mexico, New York, North Carolina, Oregon, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia y Washington.

La gobernadora de Rhode Island Gina Raimondo fue una de las primeras en decir públicamente que el gobierno no le había pedido enviar tropas de la Guardia Nacional a la frontera y si tal petición hubiera existido, habría declinado. “La política de separación de familias es inmoral e injusta”, dijo.

En septiembre del año pasado Raimondo anunció que había asegurado $170.000 dólares para cubrir los gastos de la renovación de DACA para los jóvenes indocumentados que viven en su estado. El costo por cada persona es de $495 dólares.

La lucha migratoria tiene historia en el estado. En 2014 el entonces gobernador Lincoln Chaffee ordenó que las agencias estatales y en especial el departamento de prisiones no honraran las órdenes de detención migratorias a menos que estuvieran acompañadas por una orden de la corte. Raimondo ha mantenido la norma.


Pero ahora, más que a nivel administrativo, ha sido la legislatura estatal la que ha puesto el tema sobre la mesa. Por segunda vez en dos años debatieron una ley de ciudad santuario que hubiera prohibido a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) entrar a hospitales, escuelas, cortes e iglesias sin una orden judicial. La propuesta fue acallada por el sector más moderado, que aún tiene influencia en el capitolio estatal.

“Creo que el estado se está moviendo en la dirección de California. Parece que los demócratas conservadores que han controlado la política por un largo tiempo están de salida. No me sorprendería que las áreas donde estaban demócratas conservadores comiencen a elegir republicanos. Seguirán siendo minoría, opuestos a una mayoría demócrata cada vez más progresista”, comentó a Univisión Noticias Adam Myers, profesor de ciencia política de Providence College.

Según Myers el cambio entre los progresistas se debe a varios factores. Entre ellos el impulso al ala más liberal del partido tras el movimiento de Bernie Sanders en 2016; un rechazo fuerte de las iniciativas por parte de la administración Trump y los cambios demográficos propios del estado.

Latinos en crecimiento

Con una población de apenas 1,059,639 un 15% de los habitantes del estado son latinos, casi el doble que en el censo de 2000. Según Gabriela Domenzain ex directora del Instituto de Política Latina para Roger Williams University, existe mucho interés y fuerza en el estado para liderar en temas que importan en la agenda hispana.

“Hay personas que no han estado involucradas en política en general y que ahora no sólo quieren donar a la causa, sino protestar hasta que los políticos digan algo. Cada cosa que ha hecho Trump en contra de los inmigrantes nosotros en Rhode Island hemos reaccionado con dinero, con fuerza e influencia”, aseguró a Univisión Noticias.

Según Domenzain este año el caso de Lilian Calderón -residente del estado- desencadenó un cambio en la agenda local. La mujer, quien llegó a Estados Unidos cuando tenía tres años, compareció para una cita de rutina con agentes de inmigración en enero para hablar de su matrimonio.

Cuando estaba a punto de irse, le dijeron que los agentes de inmigración querían hablar con ella brevemente, luego fue esposada y llevada a un centro de custodia federal. Su caso motivó una demanda de ACLU, por detenciones de inmigrantes que están tramitando su residencia permanente durante sus entrevistas en oficinas de Servicios de Ciudadanía e Inmigración.

Fin de una era

Es el comienzo del fin en la era conservadora del Partido Demócrata en Rhode Island. Una que desde hace décadas se caracterizó por un perfil moderado anti aborto y pro segunda enmienda. “Históricamente este grupo ha controlado la política de Rhode Island. Pero eso ha comenzado a cambiar. Hay una lucha interna en el partido entre los más conservadores y los progresistas, que están concentrando cada vez más poder” explicó Myers.

Los vientos de cambio han puesto al Partido Demócrata en una posición incómoda para la elección de 2018. Este jueves el presidente de la coalición a nivel estatal Joseph McNamara retiró oficialmente el apoyo a dos candidatos Michael Earnheart y Greg Acciardo.


El primero había declarado públicamente su apoyo a Trump y el segundo tenía récord criminal por manejar en estado de ebriedad. A pesar de eso habían conseguido el respaldo oficial del partido, lo que concentró las críticas de progresistas.

“Lamento que estos respaldos políticos sean inconsistentes con el trabajo que hemos hecho y creo que las acciones que hemos tomado hoy nos acercan a lo que queremos ser”, declaró McNamara.

Earnheart un ex republicano compite en la primaria contra la progresista Moira Walsh. La candidata aseguró que el Partido Demócrata la estaba perjudicando a propósito y agradeció a la presión popular que forzó la decisión de McNamara.

“Ustedes llamaron, enviaron correos electrónicos, insistieron y el Partido Demócrata por fin cedió. Oficialmente tengo una carrera justa”, tuiteó.

Por su parte, la competidora de Acciardo en la primaria, Bridget Valverde, agradeció el gesto y llamó a votar por más candidatas progresistas en el estado. Ahora el partido no dará su apoyo en la primaria para ninguno de los dos escaños.

Por ahora las urnas son la única respuesta concreta a la batalla entre demócratas progresistas y moderados en Rhode Island. Una en que la tradición se enfrenta con la realidad en la era de Donald Trump.

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