La batalla judicial de Trump: una agresiva pero silenciosa transformación conservadora de las cortes

Al final de su gobierno, es previsible que Trump deje un sistema de justicia menos diverso que antes, revirtiendo la tendencia de las últimas décadas, cuando mujeres, hispanos y negros empezaron a figurar más en las cortes.

El mayor impacto del presidente Donald Trump luego de su primer año en el gobierno no está en el Congreso -a pesar de tener mayoría republicana- sino en el poder judicial, donde ha logrado confirmar jueces conservadores en números récords, cambiando por décadas el perfil de los tribunales en el país.

El primer gran éxito del magnate fue poner a Neil Gorsuch en la Corte Suprema, para reemplazar a uno de los jueces claves para la base republicana: Anthonin Scalia. Luego de eso, las dudas respecto a las habilidades de negociación parlamentaria de un presidente que no pudo lograr que su propio partido aprobara la derogación de la Ley de Cuidados de Salud Asequible u Obamacare y el presupuesto, aumentaron con rapidez.

Pero la velocidad con la que se ha movido en las nominaciones para el poder judicial, que le han valido la confirmación de 12 magistrados en tribunales de apelaciones y 10 para las cortes de distrito, han elevado nuevamente su perfil entre los conservadores.

“Tenemos a muchos más en camino”, dijo Trump a reporteros a comienzos de enero. Los jueces federales son puestos de por vida y considerando que la mayoría de los candidatos seleccionados son relativamente jóvenes, es probable que al menos permanezcan un promedio de 30 años en sus cargos.

La cantidad de vacantes en los tribunales es grande. La situación se arrastra desde el gobierno de Barack Obama, sobre todo a partir de 2015, cuando los republicanos ganaron la mayoría en el Senado, encargado de las confirmaciones de jueces.

Según las cifras de United States Courts actualmente hay 145 vacantes en tribunales a nivel nacional. 17 en los tribunales de apelaciones, 120 en las cortes de distrito, dos en las cortes de comercio internacional y dos en los tribunales de reclamos federales.


Respecto a los nominados pendientes en el sistema, figuran seis para las cortes de apelaciones, 39 cortes de distrito y uno en las cortes de reclamos federales. Esta semana Trump anunció sus intenciones de nombrar 12 jueces federales más, su décima ronda de nominaciones desde que llegó a la Casa Blanca.

Jueces blancos

Varias organizaciones de derechos civiles se han quejado por la falta de diversidad en la selección de jueces liderada por Trump. Según Leadership Conference on Civil and Human Rights, 91% de los candidatos del magnate son blancos y un 77% son hombres.

Kristine Clarke presidenta de Lawyers Committee for Civil Rights Under Law, otra de las organizaciones que ha criticado la tendencia, dijo a Univisión Noticias que “el presidente no tiene ni la más mínima preocupación por la diversidad en el poder judicial y está eligiendo a personas poco cualificadas y con posturas radicales” en temas como derechos homosexuales, aborto, inmigración, entre otros.

La Casa Blanca pha defendido las nominaciones diciendo que ha elegido a los candidatos más preparados en el área.

Pero el año pasado, tres nominados renunciaron, luego de serios cuestionamientos por parte de senadores. Brett Talley un abogado del Departamento de Justicia no reportó que su esposa trabaja en el área de asesoría legal en la Casa Blanca y que había escrito blogs en apoyo a grupos radicales.

Los tres candidatos fueron catalogados como "no cualificados" por parte de American Bar Association, un equivalente a un colegio de abogados.


Según el experto una meta importante para cualquier presidente es tener el mayor impacto posible en las confirmaciones de las cortes federales, pero en el caso de mandatarios republicanos previos, como por ejemplo George W. Bush, hubo un esfuerzo mucho mayor por incluir candidatos diversos.

“Durante todo el gobierno de Bush no vimos nunca una cantidad tan dominante de hombres blancos, como lo hemos presenciado bajo el liderazgo del presidente Trump”, agregó.

La representación de hispanos en las cortes es considerablemente baja. Actualmente hay 124 jueces latinos en las cortes federales de un total de 890.

Recién en 1961 el presidente John F. Kennedy nombró al primer magistrado mexico americano para un tribunal federal, Reynaldo Garza. Luego en 1979 el presidente Jimmy Carter postuló a varios hispanos para las cortes federales y movió a Garza para la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito.

En 2009 bajo la presidencia de Barack Obama, Sonia Sotomayor se convirtió en la primera hispana en llegar a la Corte Suprema.

En el ensayo “Latina and Latino Judges: Changing the Complexion of the Bench”, de Florida A & M University Law Review, la académica Mary Guerra, quien entrevistó a los jueces de mayor perfil en el país, explicó que los magistrados latinos “traen riqueza cultural a sus cargos provenientes de sus experiencias culturales y étnicas. Personas que confrontan prejuicios, mentiras e información errónea”.

Vladeck insitió en que “la legitimidad del sistema de tribunales federales en Estados Unidos es la creencia de que colectivamente sus jueces representan a quienes son impactados por su jurisprudencia. Si eso deja de ser cierto, es más probable que aumente la creencia en ciertos grupos, de que las cortes no hablan por ellos”.

Proceso a la medida de Trump

La semana pasada el Comité Judicial del Senado aprobó a 17 candidatos, alineándolos para su voto de confirmación en el pleno.

Usualmente cuando un juez es nominado a las cortes de mayor jerarquía, opera un sistema conocido como “blue slip process”, donde el Congreso les envía un carta azulina a los dos senadores que representan al estado donde reside el juez.

Los legisladores pueden presentar una opinión favorable o contraria al candidato. También pueden optar por no devolver el blue slip. “Previamente durante el gobierno de Obama los republicanos insistieron en respetar este proceso y ahora que no les conviene decidieron ignorarlo”, dijo Vladeck.

“La importancia del proceso es asegurarse de que los senadores tengan un rol en la selección de jueces en su estado. Hubo varios escaños, especialmente en las cortes de apelaciones, que el presidente Obama no pudo confirmar debido al blue slip process”, agregó

Si las elecciones de noviembre le devuelven la mayoría en el Senado a los demócratas, ese será el límite para Trump en el poder judicial de Estados Unidos. Pero en los nueves meses que quedan antes de los comicios, su impacto será aún mayor, que hasta ahora.

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