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En Texas los hispanos también son foco del racismo de los supremacistas blancos

Algunas universidades en el estado están removiendo estatuas de la Confederación y haciendo "lo correcto", mientras que expertos aseguran que las divisiones sociales acumuladas por décadas afectan no solo a los negros sino también a la comunidad de origen latino.
24 Ago 2017 – 2:38 PM EDT

Texas está plagado de estatuas, carreteras, escuelas, caminos y parques que honran a los héroes de la Confederación. Según Southern Poverty Law Center, el estado tiene la segunda cantidad más grande de estatuas confederadas en el país, con 178. Solo detrás de Virginia que lidera la lista con 223.

Por eso los eventos en Charlottesville, Virginia, donde hubo una explosión de violencia racista por los planes de remover una estatua del general confederado Robert E. Lee, repercutieron en el estado, al punto que la Universidad de Texas en Austin sacó tres estatuas confederadas el domingo por la noche, en un intento por evitar posibles disturbios cuando los estudiantes regresen a clases.

La noche del domingo el presidente de la universidad Greg Fenves anunció que las estatuas de Robert E. Lee, Albert Sidney Johnston y John Reagan fueron removidas, aludiendo a los valores y principios del centro de estudios. “No escogemos nuestra historia, pero si escogemos lo que honramos y celebramos en este campus”, aseguró.

En respuesta, el vicegobernador de Texas Dan Patrick insistió en que “borrar nuestra historia es motivo de preocupación para muchas personas”, mientras criticó la decisión de la universidad.

La salida de las estatuas viene después de la violencia racista en Charlottesville dejara a una persona muerta y una veintena heridas -cuando un supuesto supremacista enfiló su auto contra un grupo de manifestantes en favor de los derechos humanos- además de otras protestas a favor y en contra del supremacismo blanco en todo el país.

La semana pasada la universidad Texas A & M canceló un evento programado para el 11 de septiembre, organizado por Preston Wiginton un conocido activista local con un discurso supremacista, quien había anunciado la protesta White lives matter (La vidas blancas importan) emulando al movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) que denuncia la discriminación hacia afro-estadounidenses.


Contra lo mexicano

Pero el apoyo al supremacismo blanco en Texas va mucho más allá de esos símbolos de la Guerra Civil que enfrentó al Sur con el Norte y ha estado marcado por un rechazo específico hacia los mexicanos según expertos como Tony Payan, director del Centro México de la Universidad de Rice en Houston.

Aunque los enfrentamientos entre afroamericanos y blancos son comunes en el estado, la fuerte presencia de la población mexicana en Texas creó un triángulo único y un escenario diferente de lo que ocurrió en otros estados del sur.

Antes de 1836 Texas era parte del territorio mexicano, pero los problemas entre el gobierno central y los colonos angloparlantes, terminaron en la creación de la República Independiente de Texas, la que se anexó a Estados Unidos diez años después.

“Los migrantes anglosajones llegaron al estado, sobre todo al Texas profundo -en su centro- y fueron desplazando a los mexicanos que residían aquí, marginándolos social, cultural y lingüísticamente. Todavía hay un grupo importante de tejanos que sienten que los mexicanos no son parte del estado y que además se dedicaron a borrar la cultura mexicana de la historia de Texas y a posicionarla como inferior".

En un ensayo académico publicado en 2012 en la revista "Race and Social Problems" de la Universidad de Pittsburg, los sociólogos Vilma Ortiz y Edward Telles analizaron el trato racial que recibieron mexicanos en estados como California y Texas. El estudio incluyó datos extraidos de Mexican American Study Project (MASP) donde participaron 758 mexicanos entrevistados entre 1998 y 2002.

Entre las conclusiones del estudio destacaron que los mexico-estadounidenses con piel más oscura "que estereotípicamente se asemejan más a los mexicanos reportaron más experiencias de discriminación". Asimismo aseguraron que "un mayor contacto con blancos lleva a que los mexicanos experimenten mayor discriminación y estereotipicación".

Un pasado controversial

Texas entró la Unión Americana en 1846 como un estado esclavista. Durante la Guerra Civil (1861-65) estuvo entre los estados que se unió al Sur y formó parte de la Confederación.

Terminada de la guerra con la derrota del Sur y superada la llamada Reonstrucción, se empezaron a aplicar localmente varias de las leyes segregacionistas, conocidas como Jim Crow, con los que la mayoría blanca limitaba los derechos de los negros.

Por ejemplo en 1889 las compañías de ferrocarriles del estado debían mantener carros separados para blancos y afroestadounidenses. En 1909 se requirió que los edificios mantuvieran áreas de espera diferentes según el color de piel. En 1925 se establecieron las escuelas segregadas.


Pero el problema no se limita sólo a los monumentos. Este mes un juez condenó a 89 personas luego de una investigación de un año por actividades criminales como asesinatos, robos, asaltos y secuestros -entre otros delitos- asociadas a pandillas de supremacistas blancos en el norte de Texas.

Los acusados eran miembros de Aryan Brotherhood of Texas (ABT) y otros grupos como Aryan Circle, Dirty White Boys, The White Knights, entre otros. Estos operan como verdaderas milicias, donde existen rangos, jerarquías, unidos por el principio básico de la supremacía blanca y la protección a toda costa de sus miembros.

Según datos del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos en 2012 sólo ABT tenía 2.600 de sus miembros en prisiones de Texas, mientras estimaron que la población total de la pandilla alcanzaba 3.500 personas a nivel nacional.

Repercusiones políticas

Aunque en Texas como en el resto del país es políticamente incorrecto defender ideas supremacistas y ninguno de sus líderes estatales se identifica abiertamente con esta tendencia, algunos analistas insisten en que el sistema político perpetúa la predominancia blanca en general.

“Los votantes conservadores en el estado sienten que los blancos han sido perjudicados por las minorías, por intentos de balancear diferencias raciales”, explicó Brandon Rottinghaus analista político de la Universidad de Houston en referencia a la aplicación de las leyes de acción afirmativa en Texas.

En dos de las principales universidades del estado, Universidad de Texas y Texas A&M, existe un porcentaje importante de latinos. En 2016 la Universidad de Texas reportó que un 43.3% de sus estudiantes era blanco, mientras un 20% era latino, un 17.8% asiático y un 3.9% afroamericano. Texas A&M detalló que un 58% de sus estudiantes era blanco, mientras un 19.2% era latino.

La molestia por los efectos de la acción afirmativa motivó a la conocida demanda "Fischer versus University of Texas", que llegó la Corte Suprema de EEUU. En 2016 el tribunal reafirmó la política de admisión del centro de estudios, que favorece a minorías.

Actualmente tanto la gobernación del estado como la legislatura estatal están dominados por republicanos. La mayoría se ha declarado en contra de lo que sucedió en Charlottesville.

El Capitolio en Texas cuenta con 116 republicanos y 62 demócratas. Entre los demócratas siete son blancos, 36 latinos, 17 afroamericanos y dos asiáticos. Entre los republicanos hay 108 blancos, cinco hispanos, dos afroamericanos y un asiático.

Pero según Rottinghaus, la discriminación a minorías no se limita sólo a un partido en el estado. “Hay un legado de discriminación racial. Los políticos de ambos partidos han intentado limitar el acceso de las minorías a las casillas de votación”, comentó.

El analista se refiere a barreras para el voto de minorías como el delineamiento de mapas electorales que diluyen o aglutinan el voto latino, además de requerimientos para sufragar como una prueba de identidad con foto.

Expertos como Payan insisten en que “las elites tejanas siguen siendo altamente anglosajonas. Hasta hoy los mexicanos en Texas no han podido recuperar los espacios de poder porque siguen sintiendo que son una población flotante y sin raíces. Transitoria en el estado, cuando no lo son. No puedes echar raíces que alcancen los nervios del poder central”.

En fotos: El mayor monumento confederado del país nunca podrá ser removido

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