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Política de Educación

Secretario de Educación pide a gobernadores prohibir castigos físicos en las escuelas

Un total de 22 estados aún permiten a las autoridades escolares apalear a los niños como medida de disciplina, a pesar de que tales castigos nunca serían permitidos en un contexto adulto.
22 Nov 2016 – 3:08 PM EST

El secretario de Educación pidió este martes a los gobernadores de los estados que aún permiten el castigo físico en sus escuelas abolir esta práctica “dañina” para los estudiantes y aplicada sobre todo a jóvenes con discapacidades y de minorías.

En una carta enviada a los gobernadores de los 22 estados que aún permiten el castigo físico y a los líderes de los departamentos estatales de educación, el secretario, John B. King Jr., los exhortó a reemplazar los castigos corporales por “medidas disciplinarias comprensivas y efectivas”.


“Aunque algunos puedan argumentar que el castigo corporal es una tradición en algunas comunidades escolares, la sociedad ha evolucionado y haberlo practicado previamente no es una justificación”, dijo King en su misiva.

“Ninguna escuela puede ser considerada segura ni comprensiva si sus estudiantes tienen miedo de ser castigados físicamente”, agregó el Secretario.

Actualmente 15 estados del país permiten el uso de castigos físicos como método de disciplina en las escuelas: Alabama, Arizona, Arkansas, Florida, Georgia, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Missouri, Carolina del Norte y del Sur, Oklahoma, Tennessee, Texas y Wyoming.

Otros siete estados no lo permiten expresamente, pero tampoco lo prohíben: Colorado, Idaho, Indiana, Kansas, Maine, New Hampshire y Dakota del Sur. El departamento elaboró un mapa que indica en qué estados y distritos escolares se castiga más en el país.

Los castigos corporales tienen el visto bueno de la Corte Suprema desde 1977, cuando declaró que los mismos no son inconstitucionales porque no violan los derechos de los estudiantes ni representan castigo cruel e inusitado.

Según un estudio publicado el pasado mes de octubre, que registró 160,000 casos de castigo físico en las escuelas durante el año escolar 2013-2014, los castigos corporales se utilizan más en las escuelas primarias que en otros niveles y la manera preferida de administrarlos es pegándoles con tablas o paletas de madera a los niños en sus glúteos.

Se han utilizado para disciplinar tanto a estudiantes que cometieron faltas graves como encender fuegos artificiales en la escuela, pelear, acosar a otro compañero o embriagarse en una excursión, como a otros que cometieron faltas menores como llegar tarde a clase, no entregar la tarea, dormir en clase o recibir malas calificaciones.

Los niños afroamericanos y los niños con discapacidades son los que más sufren estos castigos, según el reporte, y tienen hasta 50% más de probabilidades de ser castigados físicamente que sus compañeros blancos y sin discapacidades.


Según el departamento de Educación, las investigaciones sobre el tema indican que los castigos corporales, a corto plazo, aumentan la conducta agresiva y desafiante en los estudiantes, y a largo plazo provocan problemas como el abuso de sustancias controladas, problemas mentales, depresión, desórdenes de personalidad y estrés postraumático.

Los castigos también han sido vinculados al bajo desempeño académico.

Además de las secuelas psicológicas que pueden dejar a los niños, se calcula que entre 10,000 y 20,000 estudiantes buscan atención médica cada año por lesiones provocadas por estos castigos, sobre todo por hematomas, daños musculares y al sistema nervioso, cortaduras y fracturas óseas.

Por otro lado, los estados en donde están prohibidos los castigos corporales no han reportado aumentos en sus índices de delincuencia juvenil desde que los prohibieron, lo que sugiere que los defensores de esta política punitiva están equivocados en sus razones para mantenerla, según un estudio de la Sociedad para la Investigación del Desarrollo de la Niñez (SRCD) publicado este año.


El mismo estudio indica que los estados que más apalean a sus estudiantes están ubicados mayormente en el sureste de EEUU, y entre esos, los peores son Arkansas, Alabama y Mississippi, en donde más de la mitad de las escuelas recurren a los castigos corporales como método de disciplina.

En su carta, King pide eliminar la práctica que “educadores, defensores de los derechos civiles, profesionales médicos e investigadores están de acuerdo en que es dañina para los estudiantes y que los datos indican, inequívocamente, que impactan más desproporcionadamente a estudiantes de color y estudiantes con discapacidades”.

“Esta práctica no tiene lugar en las escuelas públicas de una nación moderna que desempeña un rol tan esencial en el avance y la protección de los derechos civiles y humanos” , expresó el Secretario.

Unas 80 organizaciones, entre ellas la Asociación Nacional de Padres y Maestros, la Academia Americana de Pediatría, la Asociación Nacional de Autismo y la Unión Americana de Libertades Civiles enviaron una carta similar a la de King el lunes.

“Es una desgracia que aún sea legal en los estados castigar físicamente a un niño en la escuela”, dijo Fatima Goss Graves, vicepresidenta del Centro Nacional de Derecho para las Mujeres, la organización que coordinó el envió de esta última misiva.


Goss Graves cuestionó el hecho de que los niños siguen estando expuestos a castigos corporales prohibidos para los adultos.

“El castigo corporal de adultos ha sido prohibido en prisiones y en instalaciones militares de entrenamiento y es hora de que hagamos lo mismo por nuestros niños, dijo Goss Graves.

Por su parte, King agregó que “hay maneras más inteligentes y mejores de lograr un ambiente escolar comprensivo y seguro”, y propuso, por ejemplo, que las escuelas utilicen los fondos federales disponibles en la nueva ley educativa Every Student Succeeds (ESSA) para programas de apoyo e intervención positiva, no punitiva.

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