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La crueldad es el mensaje de las redadas

"El exabrupto del presidente es el mismo que han utilizado los racistas en Estados Unidos desde tiempos inmemoriales".
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-07-15T11:55:40-04:00

El bochornoso ataque racista del presidente Trump a cuatro congresistas que provienen de minorías étnicas se produjo justo a tiempo para darles contexto a las redadas y deportaciones en masa que ordenó. Trump exigió a las legisladoras demócratas Alexandra Ocasio Cortez, Rashida Tlaib, Pramida Jayapal e Ilhan Omar que “regresen a los países de donde vinieron”.

Las tres primeras mujeres nacieron en este país. Y la cuarta inmigró con su familia cuando apenas tenía 10 años. Pero el exabrupto del presidente es el mismo que han utilizado los racistas en Estados Unidos desde tiempos inmemoriales. Pone de relieve, para decirlo en plata, el racismo que inspira su decisión cruel de arrestar a miles y miles de familias indocumentadas y expulsarlas del país de inmediato.

Se supone que las redadas masivas comenzaron el pasado fin de semana. Pero no hay confirmación de que se estén llevando a cabo al nivel que exige la orden presidencial. Incluso hay dudas razonables de que en estos momentos el gobierno disponga de los recursos y la capacidad operativa para realizarlas. No obstante, la crueldad que supone el decreto de Trump es en sí el mensaje que él desea enviar. El meollo de la cuestión.

El presidente ordenó arrestar a familias inmigrantes y “personas colaterales”, según la expresión formal del gobierno, para castigar con furor a quienes ingresaron o permanecieron ilegalmente en el país y para desalentar a otros extranjeros que puedan estar considerando hacer lo mismo.

Mas también dio la orden porque es inherentemente incapaz de sentir la más mínima compasión o empatía por las personas vulnerables, como los indocumentados. Este último es un rasgo común a todos los narcisistas. Un defecto de carácter que se exacerba en aquellos narcisistas que reciben poder. Y el elemento fundamental del que están hechos todos los tiranos. Trump, desde luego, no es un tirano. Pero da sobradas muestras de que preferiría serlo. Lo sería sin duda si la sociedad civil estadounidense se lo permite o se lo propicia.

Merecen crédito los funcionarios federales que renunciaron a sus cargos para no tener que ejecutar la despiadada orden de arrestos y deportaciones en masa que impartió Trump. También aquellos que, desde sus puestos de influencia, están filtrando información a los medios para tratar de evitar que se cometan los previsibles abusos, especialmente contra personas inocentes, como los hijos de indocumentados nacidos en Estados Unidos y esos otros “colaterales” a los que de manera ominosa alude la burocracia federal.

Gracias a las filtraciones ha sido posible avisar de antemano a víctimas potenciales. Trump, sin embargo, encontrará los cómplices que necesita para ejecutar su orden. Los tiranos reales y los potenciales siempre los encuentran entre personas inescrupulosas, oportunistas y trepadoras.

Otra característica evidente, aunque inconfesable, de la orden de Trump es que va dirigida fundamentalmente a los inmigrantes hispanos. Entre nosotros abundan los indocumentados de Canadá, Europa del Este y Asia, cuyos números con toda probabilidad ascienden a millones.

Pero en estos días difícilmente escucharemos hablar de redadas contra esos sectores de inmigrantes. En la mentalidad primaria de Trump y quienes piensan como él, los hispanos somos “el enemigo” porque nos hemos convertido en una minoría ascendente, nos aferramos a nuestros valores culturales, como el uso del español y acumulamos poder económico y político sin demasiados complejos.

En otras palabras, no nos “damos nuestro lugar”, según reza otra expresión común de los racistas en este país, esos que hoy pretenden ir por el nombre paniaguado de supremacistas blancos (el mismo nombre que usaban los racistas en Sudáfrica).

Aunque las redadas inicialmente tengan como objetivo a una cantidad ínfima de indocumentados – presuntamente 2,000 de más de 10 millones – la orden de Trump ya ha tenido el efecto deseado de sembrar el pánico y la incertidumbre entre muchos hispanos.

Sienten miedo las personas sin papeles, sus familiares con papeles o nativos de Estados Unidos, las personas que les han dado algún tipo de empleo o morada y aquellos que, por el mero hecho de ser latinos, temen ser arrastrados por la ola de allanamientos y detenciones.

Y sienten miedo quienes saben que un gobernante cruel nunca se conforma con perseguir a un solo sector de la sociedad. De hecho, como buen aspirante a autócrata, Trump también trata como enemigos a sus opositores políticos y a los periodistas independientes, entre otros.

La crueldad de las redadas es el mensaje de Trump. Con ese mensaje reparte carne roja entre sus seguidores incondicionales y ahonda las divisiones entre los estadounidenses justo a tiempo para la contienda presidencial.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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