El mayor riesgo con el zika es la ignorancia

Su hijo se infectó con zika en Nicaragua y regresará a Estados Unidos pronto, pero su médico de cabecera rechazó atenderlo. En el siguiente texto, la periodista Tifani Roberts comparte su experiencia.
Opinión
Periodista nicaraguense y corresponsal del programa Aquí y Ahora
2016-08-03T19:25:46-04:00

Cuando mi hijo de 17 años me llamó a contarme que le dolía el cuerpo, que no tenía energía y que le había salido un brote en el brazo, de inmediato supe que había contraído el zika. No soy doctora, pero como periodista he estado al tanto sobre la enfermedad de la temporada.

A pesar de tener la información a mano, tengo que reconocer que me asusté. Se trata de mi hijo que está de vacaciones de verano con su abuela y sus primos en Nicaragua. Preocupada, le pedí que me llamara vía Facetime. Quería ver con mis propios ojos cómo estaba. La verdad es que lo vi perfecto, como si nada hubiera pasado. En esa conversación me contó que sintió los primeros síntomas un jueves y ya para el lunes se sentía mucho mejor.

De inmediato, llamé al consultorio de su pediatra en Miami para reportar que mi hijo muy probablemente había sido picado por un mosquito y contraído el virus. También quería hacer una cita para llevarlo en cuanto regresara.

Estaba preparada para manejar la mini-crisis de salud con mi hijo; para lo que no estaba preparada era para escuchar la respuesta de la asistente del doctor:

Al consultorio no lo puede traer”, me advirtió.

Ella estaba siguiendo las instrucciones del médico que ha visto a mi hijo desde que tenía 7 años y en quien mi familia ha confiado ciegamente. Por eso es que sentí que me estaba dando la espalda en el momento en que necesitaba de su guía y apoyo.

Mi sorpresa y frustración fue respondida con una fría recomendación para que contactara al Departamento de Salud. Cuando llamé a esa dependencia me pasaron de oficina en oficina hasta que logré formular la pregunta que me repetía incesantemente en mi mente:

¿A dónde debo llevar a mi hijo para que le hagan una evaluación para determinar si tiene el virus del Zika?”.

Después de media hora de explicaciones y de repetir mi historia, terminé en la oficina de una especialista en epidemiología del Departamento de Salud quien de manera amable me sugirió que visitara a mi médico. Así es que estaba exactamente en el mismo lugar donde había empezado.

Desde que leí el primer reporte sobre el zika me interesé en el tema y empecé a leer. Y valió la pena, porque en cuestión de semanas, la distante noticia se convirtió en personal. Mi hermana, mi sobrina, mi cuñada y más recientemente, mi hijo, resultaron con zika en Nicaragua.

Es por eso que me alegro de haber hecho mi tarea y les sugiero a todos hacer lo mismo. La información es la mejor arma contra cualquier enfermedad. En el caso del zika, no hay nada que temer, a menos que usted esté embarazada o que tenga planes de estarlo pronto. Y déjeme decirle que hay muchos casos de mujeres que han tenido zika y sus hijos han nacido sanos. Siendo una enfermedad nueva, la investigación es escasa y este vacío se llena con especulaciones que se reproducen irresponsablemente en las redes sociales o de boca en boca. Imagínese que hay quienes me han preguntado si voy a poner a mi hijo en cuarentena. #Ridículo.

He visto al gobernador de la Florida Rick Scott en la televisión hablando de las medidas que están tomando para evitar que el mosquito se reproduzca y que el perímetro de Miami donde se han dado algunos casos no se haga más grande. La noticia distante se está acercando cada vez más.

En cuanto al pediatra de mi hijo, creo que llegó la hora de buscar otro médico, pero ése no es el problema, el mayor reto es la ignorancia, la falta de información a todo nivel.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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