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Obama en Cuba

Spring break en La Habana: guía para Malia, Sasha y otros teenagers

Doce cosas que debe hacer o de las cuáles debe escapar todo joven que visite la isla
21 Mar 2016 – 9:39 PM EDT

Por Carla Gloria Colomé

Malia y Sasha: ya han asistido a cenas de Estado, discursos presidenciales, festejos de Acción de Gracias y –adolescentes como son- han tenido que ponerse el vestido de muchachas correctísimas y serias y recibir al Papa Francisco y a unos cuantos líderes y presidentes y mandatarios. Ahora, regálense en Cuba dos días excepcionales.
Aquí les va una serie de cosas que no deben hacer. Otras, de las que deben escapar. Y otras, que no deberían perderse, si el Servicio Secreto se los permitiera.

1. Vayan, como todo el mundo en Cuba ha hecho, al malecón, que es el único lugar que no pasa en el tiempo, una franja de concreto donde se sienta la gente.

2. Escápense del Servicio Secreto y corran a bailar. Si llegan a una fiesta, con sus vestidos a medio muslo, se perderán entre otros cubanos, les correrá un sudor similar y un ritmo, y nadie en la fiesta quizás sepa que son las hermanas Obama.


3. Ojo, no teman, nadie las va arrestar, nadie las va a violentar. Si acaso, un par querrá ser novios suyos, y les dirán ‘mulatas preciosas’ y les lanzarán un beso, como a otras cubanas y a otras extranjeras, y nada más.

4. De haber llegado un jueves de esta semana de marzo, debían haber ido a la peña que tiene el trovador Ray Fernández todos los jueves en el Diablo Tun Tun.

5. No compren souvenirs. Llévense otras cosas, lugares y gente. El souvenir cubano –el tabaco Cohíba empotrado en el cenicero de barro, la mulata de grandes curvas con pañuelo en la cabeza e inmensas argollas, las láminas de La Habana Vieja, un vaso de ron en madera- es grotesco, artesanía cliché. En lugar de eso, fúmense un tabaco, caminen La Habana Vieja, embriáguense.

6. Se ha puesto de moda en Cuba –todos los visitantes lo hacen, los brasileños, argentinos, alemanes, todos- ir a la Fábrica de Arte Cubano. Vayan ustedes también. Todos se han tomado fotos junto a los viejos carros americanos, almendrones diríamos acá. Háganlo ustedes también.



7. Localicen un concierto de Kelvis Ochoa en el Sauce o dondequiera que pueda tocar, si lo hace en esos dos días. Traten de encontrar a los Van Van, y habrán hecho casi todo.

8. No habrá líos con sus horas de Internet y Facebook –está entendido que se las restringen a los fines de semana, y que Sasha no puede usar la red social aún, por la edad. Normalmente hay Internet en muy pocos sitios. Pero esto es una visita presidencial.

9. Malia, que le gusta el baloncesto, puede sumarse a un partido en el parque de Línea y 12, en el Vedado.



10. Miren La Habana desde El Morro. Habrán visto pocos cuadros similares. Caminen, vayan al mar, respiren sin smog, siéntanse atractivas y en casa.

11. Las llevarán a probar –quizás- yuca con mojo, tamales, congrí, cerdo asado. Y eso está bien. El folclor, a veces, está bien. Un mojito, un toque de Santos.

12. De la agenda presidencial, no falten al partido de béisbol. Escápense, si pueden, de hablar con disidentes o dirigentes, les cansarán las consignas, y los reclamos, y las quejas de unos y otros. Déjenlo esto, y otros recorridos protocolares, a su padre. Quizás en Cuba Obama deje que obvien su agenda. Ha permitido ya otras cosas. Ha dicho, muy elegantemente, qué bolá. Esa es otra frase que pueden decir ustedes cuando alguien en Cuba las salude. Y es todo.

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