Nutrición

Por qué desconfiar del carbón activado, diga lo que diga la publicidad

El carbón activado se ha convertido en un filón de oro que está por todas partes: en la pasta de dientes, mascarillas de belleza, suplementos alimenticios, bebidas, pizzas, helados o panes. Pero eso no significa que sea seguro ni recomendable.
28 Oct 2018 – 11:32 AM EDT

Su imagen de producto curalotodo debería ser suficiente para hacernos sospechar de tantas bondades. Eso y que lo promuevan espacios como Goop (el sitio de la actriz Gwyneth Paltrow tan bien surtido en supercherías, o famosas como Kim Kardashian. No es que no sirva para nada; al contrario, el carbón activado o carbón activo es crucial para un buen número de aplicaciones, como veremos a continuación. Pero entre sus usos no están (o no deberían estar) comerlo para obtener más energía, hacer una cura detox o lavarse los dientes para que queden relucientes.

¿Qué es el carbón activado y para qué sirve?

Suena a barbacoa, y así es. El producto, de uso común y a la venta en la mayoría de las farmacias, se obtiene mediante un proceso químico a partir de carbón, madera o cáscaras de coco, entre otros, que se calientan a elevadas temperaturas para crear carboncillo. Se somete después a un proceso conocido como “activación” por el cual adquiere su característica porosidad, la misma que hace que sea muy útil para el filtrado y tratamiento de aguas y aire (las mascarillas o los filtros de agua, por ejemplo, contienen filtro de carbono).

En lo que se refiere a la salud, el carbón activado se usa ampliamente para el tratamiento de intoxicaciones digestivas agudas. Administrado de forma inmediata y en dosis apropiadas reduce la absorción de los químicos por el intestino.

El peligro detox

“El carbón activado atrapa los químicos y toxinas del cuerpo permitiendo expulsarlos para que el cuerpo no los reabsorba”, asegura este post de Instagram.

No hay ningún estudio científico que valide sus proezas como producto detox, diga lo que diga la publicidad. No podemos negar que sea tremendamente fotogénico en Instagram, pero una cosa es mirarlo y otra llevárselo a la boca con pizzas, panes, cafés o helados, como proponen sus partidarios. Es improbable que su ingestión en pequeñas cantidades se acompañe de efectos secundarios, (más allá de que las heces quedarán bien oscuritas) con una importante excepción: si estás tomando medicamentos, tomar carbón activado podría reducir la efectividad de las medicinas, ya que es posible que reduzca o impida su correcta absorción.

Gracias a su poder absorbente, este ingrediente es también capaz de robar algunos nutrientes. Es de lógica: si el carbón activado es capaz de retener lo malo, ¿qué le impide retener lo bueno? Esto es, de hecho, lo que prueba este estudio reciente de investigadores de la Universidad de Tennessee que indica que el producto se lleva por delante tanto las sustancias tóxicas que pudiera haber en el estómago o intestinos como las vitaminas, antioxidantes o minerales.

Por otra parte, como sus efectos se limitan al estómago o el intestino, el zumo detox no puede absorber tóxicos de otras partes del cuerpo, como el flujo sanguíneo. A esto se suma otro factor importante: la idea de que necesitas apoyo adicional para que tu cuerpo se desprenda de las toxinas para mantenerse saludable es un mito. En una persona saludable, el proceso detox queda a cargo de órganos como el hígado o los riñones, que no necesitan ni jugos detox ni suplementos ni mucho menos carbón activado.

Tomado en mayor cantidad, puede provocar estreñimiento o bloqueos intestinales, apunta la doctora española Marián García (conocida como la Boticaria García), que resume así la cuestión: “En el café con leche, carbón activo no eches”.


Contra las resacas


Aunque el carbón activado sirve para absorber, como hemos señalado, no funciona bien con el alcohol, así que su uso contra la resaca podría resultar poco efectivo. En cuanto a la flatulencia, algunos estudios se refieren a efectos positivos, pero otros no encuentran resultados positivos.

¿Y para lavarme los dientes?

“Tiene aspecto terrorífico pero de hecho es súper seguro y efectivo”, dice este post de Instagram.

La publicidad viral en las redes sociales (uno de estos productos lleva tiempo ocupando los primeros puestos de 'Los más vendidos' de Amazon Beauty) asegura que las pastas de dientes a partir de carbón activado no solo son el terror de las bacterias sino que además blanquean y equilibran el pH. Basta mojar tu cepillo de dientes en el polvo de carbón y cepillarte como harías habitualmente con dicha sustancia, durante unos minutos, todos los días antes de acostarte. ¿Fácil, no? El problema es que es un material muy abrasivo, que desgasta con mucha facilidad el esmalte dental.

Muchos de los usuarios muestran en sus vídeos el antes y el después de la aplicación del carbón. El resultado, al cabo de unos días, es llamativo: el diente es ahora es menos amarillo. Pero como todos los milagros de Internet, este también terminará resultando rana. La sensación de verte con los dientes negros y enjuagarte la boca y recuperar tu color normal alimenta la teoría de que el color cambia, pero en realidad, es sólo una ilusión óptica.

Lo más preocupante es que a la larga el diente puede terminar por amarillear porque la siguiente capa, la dentina, queda al aire y es amarilla. Si pierdes el esmalte, pierdes su función estética (el brillo y el color) y su función práctica (porque nos protege de la sensibilidad del diente). El símil que emplea este artículo de la revista GQ lo expresa muy bien: "Imagina un bonito mueble, con un barniz estupendo, pero lleno de manchas, restos de pintura y decoloraciones por el sol. Si le pasas una lija por encima, conseguirás eliminar todas las impurezas que afean al mueble, pero también te llevarás el barniz y el color por delante, dejando la madera más pobre expuesta. Lo mismo ocurre cuando aplicas el carbón activado a tus dientes. Si te pasas una esponja de metal por la boca, conseguirás despedirte de las imperfecciones, pero de nada te sirve si terminas masticando con las encías".

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