null: nullpx
Cartel de Sinaloa

Los días que no hubo drogas del Cartel de Sinaloa en las calles de California

La estrategia de los narcotraficantes durante la pandemia fue retener sus cargamentos en México para elevar su precio en Estados Unidos. Una acusación federal detalla que hubo un desabasto de narcóticos, lo cual generó una escalada de precios en Los Ángeles y en San José.
5 May 2021 – 01:06 PM EDT
Comparte
Cargando Video...

Varias conversaciones telefónicas que son parte de la evidencia en un caso por narcotráfico contra presuntos distribuidores del Cartel de Sinaloa que operaban en el norte de California, describen una inusual carencia de droga en esa región entre febrero y mayo de 2020, cuando este país comenzaba a sentir los embates de la pandemia por el coronavirus. A la par, el precio de los narcóticos se disparó.

Los traficantes culpaban al cierre del comercio marítimo que impidió que barcos zarparan desde China transportando químicos que se usan para producir metanfetamina en México, de acuerdo con la versión estenográfica de sus comunicaciones que publicó el Distrito Norte de California de la Fiscalía federal.

Hace unas semanas, la Administración para el Control de Drogas (DEA) afirmó en un reporte que se trató de una estrategia de los carteles de Sinaloa y de Jalisco (CJNG): guardaron todos sus cargamentos ilícitos en sus bodegas de México para que el costo del ‘cristal’ se disparara en las calles de Estados Unidos.

“Escúchame. Me llamaron de Sinaloa para decirme. Puedes creer lo que quieras… No hay nada… Todo lo que usan para producirlo lo traen de China. Por culpa del coronavirus ningún barco está viniendo a México por los próximos tres meses. No hay más ‘hielo’”, dijo David Campoy, de 46 años y quien ha sido identificado como el líder de una organización criminal ligada al Cartel de Sinaloa, en una llamada telefónica interceptada por las autoridades el 3 de marzo de 2020.

Al otro lado de la línea lo escuchaba incrédulo Ignacio Espinoza, alias ‘Nacho’, un residente de San José que supuestamente vendía metanfetamina para Campoy. “Me estás mintiendo”, le respondió Espinoza tras escuchar la explicación. “Créelo”, le insistió Campoy.

Esta conversación se cita en una acusación interpuesta el 4 de febrero en un tribunal federal de San Francisco. En esta un gran jurado federal señala a 19 personas, incluyendo a Campoy y Espinoza, por los delitos de conspiración para transportar droga desde México a San José (California) y para enviar ilegalmente armas de fuego desde EEUU hacia el vecino país.


Este caso es el resultado de cuatro investigaciones simultáneas que realizaron la DEA y el FBI sobre el trasiego de narcóticos entre Sinaloa y el norte de California, según un comunicado de la Fiscalía.

A esta organización, que supuestamente dictaba el precio y la disponibilidad de la metanfetamina que se vendía en las calles de esa región, le decomisaron 817 libras de esa sustancia ilegal, 17 libras de heroína y 16 armas de fuego.

“Una incautación de metanfetamina descrita en esta acusación representa el decomiso federal más grande de metanfetamina en el Distrito Norte de California”, dijo el fiscal David Anderson en el comunicado. “La gran mayoría de estas drogas fueron adquiridas en México, incluso del Cartel de Sinaloa”, enfatizó el funcionario.

Contacto directo con el cartel

Los vendedores de Campoy comenzaron a notar que escaseaba el ‘cristal’ desde febrero de 2020, cuando los contagios del nuevo coronavirus subían estrepitosamente en este país. Mientras que una libra de la sustancia ya se vendía a 2,800 dólares en Los Ángeles y a $3,000 en San José.

“El ‘hielo’ está caro… voy a comenzar a venderlo más caro… porque en Los Ángeles ellos quieren que suba a 4 (mil dólares)”, dijo Campoy a uno de sus distribuidores en una plática telefónica que fue espiada por agentes federales el 27 de febrero de 2020.

“Probablemente lo podremos subir aquí a 45 (4,500 dólares) o 5 (5,000 dólares)… Ni te imaginas, vamos a ser los súper estafadores”, continuó Campoy.

Dos días después, el hijo del líder de esta organización, José Melchor Campoy, de 21 años, le aseguró a uno de los vendedores que las bodegas clandestinas de su padre estaban vacías porque no habían recibido un solo cargamento. “Él dijo que estaba fuera del mercado, que estaba seco”, mencionó.

“¿Está seco? Porque de hecho necesito 2 (libras de metanfetamina) ahora y no puedo conseguirlos en ningún otro lado”, le comentó el traficante.

“En todos lados, a todos se les está acabando ahora”, le explicó José Melchor Campoy. “Él dice que los precios subirán porque a todos se les está terminando” la droga, agregó.

En agosto pasado el mercado de las drogas seguía impactado por la falta de producto, según se lee en la versión estenográfica de una llamada telefónica entre Campoy y Ozuna. “Está caro ahora, compa”, le dijo Ozuna. “Yo lo sé”, le respondió el traficante.

El proveedor de esta célula de traficantes era un hombre identificado como Lamberto o ‘El Tomate’, quien desde Sinaloa coordinaba los envíos de cargamentos y llevaba la contabilidad de cada una de las transacciones en una libreta que él mismo fotografió para verificar los pagos, describe la acusación.


Las autoridades interceptaron los mensajes de texto por WhatsApp entre Campoy y Lamberto el 1 de mayo de 2020. Hablaron abiertamente sobre un adeudo por la venta de droga y más envío de producto.

“Estaba pensando que en vez de 100 (libras) podrías mandarme 200, porque creo que 100 se van a terminar rápido”, le escribió Campoy a su contacto en el Cartel de Sinaloa.

“Honestamente estoy muy preocupado porque no tenemos (mercancía). Pero tan pronto tengamos, lo que sea que yo guarde, será para ti. Espero tener 50 o 100”, le prometió Lamberto.

Traficando armas de fuego

El gobierno señala que David Campoy usó sus conexiones con el Cartel de Sinaloa en México y en el sur de California para obtener metanfetamina y heroína, mientras compraban armas y partes de las mismas en negocios legítimos en EEUU con la intención de mandarlas a contrabandistas en el sur de la frontera.

La acusación afirma que combinaron armas de fuego con lanzagranadas y trataron de comprar rifles de francotirador calibre .50, que son muy codiciados por los carteles mexicanos. Una bala de esta potente arma puede atravesar el blindaje de un vehículo y derribar un helicóptero.

También ese negocio ilícito se vio afectado por la pandemia. “Mire, primo, ya se terminaron de fabricar las piezas, nada más falta que lleguen los tubos… pero con esto del virus los Uber no quieren. Que se calme un poco más esto y me traerán las cosas”, le escribió Iván Campoy en WhatsApp a José Campoy el 25 de abril de 2020.

Al día siguiente le mandó fotos de lanzagranadas y piezas para construirlos, que ya había comprado.

David Campoy enfrenta múltiples cargos de conspiración para distribuir narcóticos, posesión de armas de fuego y municiones, conspiración para manufacturar armas de fuego, entre otros. La fiscalía indica que estos delitos conllevan una sentencia de cadena perpetua y una multa de 12 millones de dólares.

Su hijo José Melchor, su socio Lamberto (el operador del cartel en Sinaloa) y otros 12 miembros de su organización criminal, también podrían pasar el resto de sus vidas en una prisión.

Loading
Cargando galería
Comparte

Más contenido de tu interés