París

"Pensamos que las cosas son eternas y un día desaparecen": testigos de la catástrofe lamentan el incendio en Notre Dame

Ante el incendio de la catedral de Notre Dame, turistas y locales se confundían en la calles de París con el mismo rostro de incredulidad: todos buscaban llegar lo más cerca posible para verlo en persona. "Es una imagen terrible. Es ver la historia que se deshace delante de nuestros ojos sin poder hacer nada”, describió una vecina que vio cómo las llamas consumieron casi todo el techo del templo católico.
16 Abr 2019 – 7:10 AM EDT

PARÍS, Francia.- Ha sido protagonista de películas y obras mayores de la literatura. Es visita obligatoria de todo aquel que se acerque a la Ciudad Luz. Su imagen se admira en cuadros, postales y tarjetas. Ha sido testigo de eventos históricos que han marcado la civilización occidental desde los inicios de su construcción en 1163. Este 15 de abril Francia y el mundo han observado con tristeza cómo la catedral de Nuestra señora de París, conocida mundialmente como Notre Dame, ha cedido su grandeza ante la furia de las llamas.

Este monumento recibe anualmente unos 12 millones de visitantes.


La gente se precipitaba en los túneles del metro buscando la salida más cercana para llegar a la catedral. “Informamos que los trenes no se detendrán en la estación Saint Michel debido a un incendio en curso en la catedral de Notre Dame”, anuncia una voz en los pasillos del subterráneo.

La afirmación parecía completamente irreal. Con prisa y nerviosismo todos buscaban llegar lo más cerca posible para ver por sus propios ojos lo que las redes sociales anunciaban desde hacía un par de horas: una de las iglesias más famosas del mundo estaba siendo consumida por un gigantesco incendio.

La isla de la Cité, donde se encuentra la catedral, es literalmente el corazón de París. Un punto de gran afluencia turística. La zona fue cerrada como medida de seguridad ante la violencia del incendio.

Cantos y oraciones se escuchaban en los puentes bloqueados por la policía. “No, ella no por favor”, dijo con profunda tristeza Miriam, de la mano de su hija de 10 años, mientras agregaba que no podían quedarse en casa viendo las imágenes en la televisión. “Siento mucha impotencia, es como una gran injusticia delante de nosotros. Somos de confesión musulmana pero esta iglesia representa tantas cosas para Francia, es un emblema de París, teníamos que venir para hacernos solidarios con la ciudad”, explicó conmovida.

Turistas y locales se confundían con el mismo rostro de admiración e incredulidad. Una mujer de unos 50 años se acerca desorientada, con el rostro lleno de lágrimas, como quien llega a la sala de emergencia de un hospital buscando noticias de un ser querido. “Vengo a orar, esa es mi casa, cada año tomo fotos de los árboles anunciando la primavera, ahora ya no podré hacer esas cosas”, afirmó. Su nombre es Cecil y se ha enterado del incendio por un mensaje desesperado de su padre. No lo podía creer. “ Pensamos que las cosas son eternas y el día que desaparecen nos damos cuenta que debimos haberles honrado mucho más, estoy muy triste. Siento que me han quitado una parte de mi cuerpo”, insistió entre sollozos y agregó “soy católica, practicante, pero esto va mucho más allá de la religión. Este lugar era un hogar para todos. Había resistido tantas cosas, es una gran pérdida para la ciudad y para el mundo”, insistió.


María Sol vive en la isla Saint Louis, vecina de Cité. Desde su ventana vio cómo subía una enorme columna de humo blanco, luego más amarillento, y después las llamas feroces que se retorcían a tan solo unos cientos de metros de su apartamento. “Las personas lloraban y gritaban desde la calle. Es una imagen terrible. Es ver la historia que se deshace delante de nuestros ojos sin poder hacer nada”, describió.

Donde se mire se observan las luces de los carros de bomberos y policías. Más de 400 bomberos han sido activados para la ocasión. Lanchas con miembros de unidades especiales recorren el río Sena que rodea la isla donde yace el monumento herido de muerte.

Pasadas las 10:00 de la noche aún se observan grandes chorros de agua bañando la estructura en la cara este de la nave principal, donde se encuentra el altar mayor.

Según explicaron los bomberos deben continuar lo que se denomina “labor de enfriamiento” y asegurarse de que no hay focos en otras zonas del monumento. La temperatura de la noche es amable y el viento lleva y trae el olor del incendio como buscando involucrar todos los sentidos en el drama histórico que se tiene delante de los ojos.


“París es una ciudad de poesía. Tendemos a olvidar nuestros problemas con solo caminar por la ciudad”, dijo Pauline, una escritora que se ha quedado sin palabras. Entre lágrimas confiesa: “Me causa una enorme pena, siento que en el mundo de hoy estamos divididos por cosas sin importancia y se hace aún más doloroso ver desaparecer los lugares que nos unen”, afirmó.

No todo está perdido

Algunos de los presentes hablaban en voz muy baja, otros se mantenían en silencio con la mirada fija en la catástrofe. Algunos intentaban darse ánimo comentando que muchas de las obras de arte habían sido resguardadas debido a los trabajos de restauración. De pronto una noticia positiva comienza a circular entre la multitud. La estructura ha sido preservada. Las torres frontales han escapado a lo peor. Una especie de alivio se diseminó entre los presentes, sobre todo después de que los bomberos anunciaran este martes que el incendio estaba controlado.


Poco antes de medianoche, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, visitó la catedral para observar los daños y visiblemente afectado por las magnitud del incendio, dijo: “Hace más de 800 años supimos construirla. A través de los siglos la hemos hecho crecer y la hemos mejorado. Esta catedral la vamos a reconstruir juntos”.

Los donativos han comenzado a ponerse sobre la mesa comenzando con 100 millones de euros del empresario François-Henri Pinault. Una colecta será organizada de inmediato para que todos los franceses puedan contribuir. La maquinaria gala está en marcha para devolver a la humanidad cuanto antes esa joya arquitectónica llamada Notre Dame.

En fotos: incendio en la catedral de Notre Dame de París acaba con más de 800 años de historia

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