Los israelíes esperan los resultados definitivos de las elecciones, mientras los rivales de Netanyahu consideran alianza con partidos árabes

El centrista y exjefe militar Gadi Eisenkot ha dejado la puerta abierta a una alianza con partidos árabes bajo ciertas condiciones, pero no está claro si sus socios, que han descartado la alianza, cambiarán de opinión.

Video Claves de las elecciones en Israel: Qué está en juego, puede cambiar el tema Irán y principal opositor de Netanyahu

Israelíes ansiosos siguieron los resultados electorales casi completos el miércoles tras la mayor participación de votantes en más de un cuarto de siglo, sin que emergiera un claro ganador y con semanas de negociaciones por delante para el primer ministro Benjamin Netanyahu y una serie de partidos de la oposición que intentan desbancarlo.

Los partidos de liderazgo árabe obtuvieron un resultado histórico, pero no está claro si otros opositores al gobierno de extrema derecha de Netanyahu formarán una coalición con ellos para alcanzar la mayoría de escaños en el parlamento. Las cuestiones en torno a los palestinos y sus descendientes siguen siendo sumamente delicadas en Israel.

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Netanyahu busca seguir siendo el primer ministro con más tiempo en el cargo del país. En declaraciones desafiantes tras la votación —que mostraron a su partido Likud perdiendo terreno desde las elecciones de 2022— descartó como traicionera la idea de asociarse con los partidos árabes.

El miércoles, Netanyahu advirtió en contra de un "gobierno peligroso" que pudiera incluirlos. No trabajará con los partidos de liderazgo árabe, cuyos electores representan el 20% de la población de Israel, y estos también han descartado cualquier alianza con él.

Su principal rival, el centrista y exjefe militar Gadi Eisenkot, ha dejado la puerta abierta a una alianza con partidos árabes bajo ciertas condiciones, incluido su reconocimiento de Israel como un Estado judío y de Hamás como un grupo extremista.

Pero no está claro si algunos de los socios probables de Eisenkot que han descartado dicha alianza cambiarán de opinión para forzar la salida de Netanyahu del poder.

Los votantes israelíes eligen partidos, no individuos. Con el 85% de los votos escrutados, el partido Likud de Netanyahu tiene el 20.8% y el partido Yashar de Eisenkot tiene el 16.1%. El recuento oficial no indica cuántos escaños tendrá cada uno en el parlamento, la Knéset de 120 escaños.

Los resultados emergentes indicaban que ni el bloque de coalición de Netanyahu ni el de Eisenkot alcanzarían los 61 escaños necesarios para la mayoría; los medios locales proyectaron 53 escaños para el Likud y los partidos aliados, 48 para Yashar y sus aliados, y 19 para los partidos de liderazgo árabe.

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Netanyahu enfrenta un revés,

pero no una derrota definitiva

Casi el 78% de los votantes elegibles acudieron a las urnas, la cifra más alta desde 1999. Se espera que los resultados finales estén listos para finales de semana, los cuales incluirán alrededor de medio millón de votos por correo pendientes de escrutinio procedentes del personal militar y diplomático.

La votación reflejó el malestar por la alianza de Netanyahu con la extrema derecha y la ira en una nación cansada de la guerra debido a las exenciones del servicio militar obligatorio para la significativa población judía ultraortodoxa; la cuota de votos del partido Likud disminuyó desde el 23.4% en 2022. Sin embargo, los resultados sugieren que los opositores no pudieron capitalizar el dolor causado por el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 para desplazarlo decisivamente del cargo.

Uno de los socios de extrema derecha que está perdiendo apoyo fue el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir. Para muchos israelíes, representaba la peor cara del gobierno de Netanyahu, al burlarse abiertamente de los detenidos palestinos y afirmar que muchos en Gaza "ni siquiera son personas".

El recuento de votos sugirió que el Likud seguiría siendo el partido más grande y el mejor posicionado para recibir el encargo de formar un gobierno por parte del presidente de Israel, Isaac Herzog. El presidente, sin embargo, no está obligado a encomendar la tarea al líder del partido con más escaños.

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"Debemos hacer todo lo posible, sin duda tras lo de ayer, para evitar otra ronda de elecciones", declaró el miércoles Herzog.

El camino más obvio hacia una mayoría parlamentaria podría implicar que Eisenkot se asocie con los partidos de liderazgo árabe —que cuentan con el 14.9% de los votos escrutados—, pero eso resulta políticamente complejo. En un discurso pronunciado a primera hora del miércoles centrado en la unidad nacional, Eisenkot se comprometió a formar un gobierno y prometió "una nueva era: una era de esperanza".

Si nadie logra articular una coalición mayoritaria, podrían celebrarse nuevas elecciones a principios del próximo año. Israel celebró cinco comicios entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar. No está claro si miles de israelíes residentes en el extranjero volverían a volar a casa para votar, y si los votantes árabes acudirían masivamente a las urnas de nuevo.

Los gobiernos minoritarios también son posibles, pero deben depender de la cooperación de partidos ajenos al gobierno para aprobar legislación.

Los partidos de liderazgo árabe podrían tener la llave

Frente al fuerte desempeño electoral de los partidos árabes, los israelíes han reabierto un debate sobre la identidad.

"No tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo", afirmó Yair Golan, cuyo partido Demócratas apoya la inclusión de los partidos de liderazgo árabe en una coalición. «Ya no debemos aceptar la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos árabes».

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Los ciudadanos árabes de Israel son descendientes de los palestinos que permanecieron en el Estado tras su creación en 2048. A menudo se enfrentan a la discriminación y son vistos con recelo debido a su solidaridad con la causa palestina. Esa sospecha se intensificó tras el 7 de octubre, a pesar de que entre los muertos y secuestrados también hubo ciudadanos árabes.

El ambiente fue de alegría durante la noche en la sede de la Lista Árabe Unida, el único partido árabe que ha formado parte de una coalición de gobierno —brevemente— en 2021.

"Estamos aquí, no estamos al margen", declaró el líder del partido, Mansour Abbas.

Para algunos israelíes, esta perspectiva resultó desacostumbrada, por no decir incómoda.

"Poco a poco nos vamos acercando a una situación en la que tenemos que enfrentare a la realidad", señaló Hanna Doukhan, una votante en Tel Aviv. «No veo la posibilidad de formar un gobierno sin los árabes».

Otros se mostraron esperanzados. "Esto abriría la puerta a reparar nuestra sociedad" al tiempo que se preserva a Israel como el hogar nacional del pueblo judío, indicó Eti Wissotzky-Cohen en Tel Aviv.

Y en Nazaret, una de las ciudades árabes más grandes de Israel, Awni Zoabi dio gracias a Dios por un posible retorno a la racionalidad en un país donde la retórica extrema ha aumentado. "La lengua árabe se ha vuelto como si fuera un delito", expresó Zoabi.

Las actitudes hacia Netanyahu definirán los próximos días

Netanyahu ha gobernado de manera casi ininterrumpida durante 17 años. Los israelíes ya estaban divididos respecto a él incluso antes del ataque más mortífero de la historia del país. Las guerras subsiguientes, junto con la violencia de los colonos en la Cisjordania ocupada, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados más cercanos de Israel y alimentando el auge del antisemitismo.

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Los partidarios de Netanyahu consideran que él protege la seguridad de Israel y su identidad judía frente a la presión internacional y las élites liberales internas.

«Prefiero que (Netanyahu) forme la coalición», opinó Ran Cohen, un residente de Jerusalén. «Es el único que sabe hacer el trabajo correctamente, que sabe cómo hablarle al mundo».

Sus detractores sostienen que Netanyahu, que afronta un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y la crisis de los rehenes por motivos políticos. Afirman que está socavando el poder judicial independiente de Israel y acusan a su gobierno de permitir que los judíos ultraortodoxos eviten el servicio militar obligatorio.

Eisenkot es considerado por sus partidarios como un líder competente con credenciales de seguridad impecables. Su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza, y sus seguidores creen que siente profundamente el dolor del país. Los partidos que probablemente se asocien con él han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a los hombres ultraortodoxos mientras refuerzan la independencia del poder judicial.