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Escapando de Irán: la historia de un académico que huyó por las montañas para eludir una larga condena

El académico birtánico-iraní Kameel Ahmady, narra por qué y cómo huyó a finales del año pasado de Irán donde lo esperaba una condena de nueve años y tres meses de prisión dictada por un tribunal revolucionario "por colaborar con un gobierno enemigo".
4 Feb 2021 – 05:45 AM EST
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"En una noche oscura y fría me embarqué en un viaje. Cada hora de esa inolvidable noche, con cada camino que se abrió delante de mí por la dura ruta, me preguntaba si hay algún camino más intransitable que el prejuicio, la ignorancia, la tiranía y el aislamiento del resto del mundo".

Esta es una de las reflexiones que escribe en un largo testimonio publicado en Facebook el académico británico-iraní Kameel Ahmady, quien a finales del año pasado huyó de Irán, en donde un tribunal revolucionario lo había condenado a nueve años y tres meses de prisión "por colaborar con un gobierno enemigo".

"Finalmente tomé la decisión con la que había estado luchando durante mucho tiempo: la decisión de escapar... Aquellos en Irán que tienen un puño de hierro no me dejaron más opción que preparar mi maleta para mi viaje decisivo", escribe Ahmady, nacido en una familia kurda de Naqadeh, en la provincia iraní de Azerbaiyán Occidental, quien ahora se encuentra en Reino Unido.

Ahmady, antropólogo social graduado en la Universidad de Kent en 2005 y quien tiene nacionalidad británica, ha centrado sus investigaciones en el matrimonio infantil y la mutilación genital.

Según afirma, sus investigaciones desvelaron problemas sociales y miserias como el "matrimonio temporal, matrimonio blanco (cohabitación), trabajo y abuso infantil", y mostraron la situación de grupos vulnerables como la comunidad LGBT, así como minorías y etnias no representadas en Irán. "Estos son temas que el sistema y los grupos de mentalidad estrecha todavía no tienen la tolerancia para tratar o siquiera considerar", dice en su testimonio.


Su página web, indica que publicó un primer libro en Estambul titulado "Otra mirada al este y al sureste de Turquía" ('Another Look at East and Southeast of Turkey', en inglés), que presenta como "una mirada etnográfica a 15 provincias de la región de Turquía dominada por los kurdos".

Más adelante publicó otro libro basado en investigaciones sobre la llamada 'circuncisión femenina' (ablación del clítoris); según sostiene, "Irán se ha convertido en un problema para organizaciones internacionales como Naciones Unidas y Unicef. Sobre la misma materia, produjo una película documental titulada "En el nombre de la tradición", que se ha proyectado en varios festivales de televisión y cine.

Ninguna de sus publicaciones ni de las líneas de investigación eran del agrado del gobierno de Teherán. Afirma que hicieron todo lo posible para silenciarlo, restringieron su presencia en seminarios y universidades, cancelaron permisos para la publicación de nuevos libros, eliminaron sus ensayos de periódicos, revistas y sitios web científicos y académicos.

Sentencia, apelación y huída

En agosto de 2019 fue detenido y enviado a la cárcel de Evin, al norte de Teherán. Entre otros cargos, se le señaló de haber recibido entrenamiento "con el objetivo de infiltrarme y derribar el sistema”.

Entre algunos de los supuestos delitos que le atribuyen sus acusadores señalan un viaje de estudios a territorio palestino hace 15 años, que fue catalogado por los miembros de la seguridad iraní como "una misión de la BBC a Israel”.

Cuenta en su testimonio que tenía todos los números para recibir una brutal condena: ser kurdo, proceder de un origen sunita, ser también nacional británico, e investigar sobre temas sociales sensibles.

"Después de recibir la sentencia por mi detención y soportar cien días de prisión y aislamiento, y también después de largos interrogatorios extrajudiciales y falsas acusaciones, mi caso fue finalmente enviado a la rama 15 del tribunal revolucionario presidido por el juez Salavati que no tiene independencia ni experiencia para tratar asuntos relacionados con la investigación científica. Al final, después de dos sesiones judiciales escenificadas y farsantes, llenas de vicios jurídicos, dictaron una sentencia de nueve años y tres meses de prisión acusándome, entre otras cosas, de ponerme de parte de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas", afirma Ahmady.

“Calificaron de indecente e ilegal el sueldo que recibía de una ONG y ahora tengo que devolverlo multiplicado por cien”, dice en su relato acerca de la multa que le impuso el tribunal revolucionario.

A pesar de la dura condena, quedó en libertad bajo fianza tras una apelación. Y a finales se 2020 emprendió la huída de Irán.

Sin contarle a nadie más que a su familia inmediata, Ahmady huyó en secreto, recorriendo las montañas a pie para escapar. "Simplemente me fui. Preparé mi maleta con un kit de afeitado, unos cuantos libros míos y un computador portátil", dice, entrevistado por la BBC.

"Y ropa de abrigo, porque sabía que tenía que salir a escondidas de ese tren en las montañas. Fue muy frío, muy largo, muy oscuro y muy aterrador", añade.

Ahora, de vuelta en Reino Unido le toca empezar desde cero. "Han sido tiempos increíblemente difíciles para mí y mi familia y ahora es una oportunidad para salir adelante, asentarnos y reconstruir nuestras vidas en paz", concluye.

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