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Medicina y Farmacia

La promesa de la telemedicina: ir al doctor sin salir de casa

Dolencias comunes ahora pueden ser atendidas al hablar con un médico por teléfono o la computadora, lo que es más económico y rápido.
6 Jun 2017 – 5:27 PM EDT

Que ir al doctor sea tan fácil y rápido como ingresar a una página web o hacer una llamada telefónica parece una utopía, pero no lo es. La promesa de la telemedicina, que se limitaba a predicciones futuristas hace décadas, es hoy, una realidad. Y cada vez más personas se atreven a probarla.

En 2015, más de 15 millones de estadounidenses recibieron algún tipo de cuidado médico a distancia y 64% manifestó estar dispuesta a tener una consulta virtual , según cifras de la American Telemedicine Association. Es más: quienes la prueban la catalogan igual o mejor que una visita tradicional.

El estudio ' Telemedicine in America 2017: Parents Use of Virtual Visits' halló que de los padres que han probado una consulta vía internet con un doctor, 97.5% de ellos catalogaría la experiencia como mejor o igual que una cita en el consultorio.


En todo caso, no se trata de competir con la medicina tradicional, sino de complementarla, indica a Univision Noticias la doctora Sara García, médico Internista que trabaja en el servicio de Telemedicina Uniconsulta. “No pretendemos reemplazarla, sino ser un complemento de ella”.

Entre sus ventajas está el recibir atención inmediata, sin necesidad de desplazarse. “La mayoría de las visitas al médico pueden solucionarse con una llamada telefónica o una video conferencia. Condiciones sencillas como una infección de garganta, dolor de oídos o hasta simplemente dar la prescripción de algún medicamento que se tome regularmente son parte de lo que podemos hacer”, advierte la especialista. De todas formas, hay que tomar en cuenta que hay diagnósticos que requieren necesariamente de un examen físico y más pruebas médicas.

Un estudio de la Universidad de Pittsburgh encontró que si se compara lo que tarda el traslado al consultorio, la espera por ser atendido y la consulta como tal, esta última apenas corresponde al 17% del tiempo invertido.


Los beneficios se hacen aún más evidentes en comunidades rurales de escasos recursos lejanas a importantes centros médicos, destaca a Univision Noticias Bary Fields, profesor de la Emory University School of Medicine, quien se ha especializado en esta rama de la medicina. “Realmente acerca el acceso a la salud a estos pacientes. Pueden ahorrar en gastos de viaje, tiempo fuera del trabajo, etc”.

Los precios suelen ser menores. Según un artículo publicado por el Wall Street Journal, una consulta de telemedicina con un especialista cuesta unos 45 dólares, mientras que el promedio de una cita médica es de 100 dólares, el de una ida a un centro de urgencias llega a 160 y el de una visita a la sala de emergencia a 750.

Otras empresas ofrecen un número limitado o ilimitado de citas online con toda clase de especialistas, a cambio de una mensualidad. En Uniconsulta, por ejemplo, se pagan 30 dólares mensuales por cinco consultas al mes, para hasta 5 miembros de una familia.


Algunas aseguradoras privadas incluyen servicios de telemedicina dentro de sus paquetes, y en varios estados Medicaid cubre las citas de la misma manera que una visita tradicional al doctor, aclara Fields.

Ya importantes centros de salud como Johns Hopkins Medicine, Stanford Medical Center, Harvard-affiliated Partners HealthCare y otros ofrecen servicios de consulta vía remoto.

En 2015 abrió el Mercy Virtual Care Center, primer centro de salud enfocado únicamente en telemedicina, un “hospital sin camas” que ofrece apoyo vía remoto a unidades de cuidados intensivos y salas de emergencia en hospitales más pequeños.

El problema radica en que las regulaciones varían de estado a estado y están en constante evolución. Actualmente los médicos deben tener una licencia válida en el lugar donde se encuentra el paciente, lo que quiere decir que los proveedores de telemedicina deben hacer el enlace entre el paciente y un especialista local. “Hoy en día se intenta facilitar esto mediante la creación de una licencia interestatal (Interstate Medical Licensure Compact), pero todavía no es una realidad”, cuenta.

Para Fields, de cierto modo, la telemedicina rescata uno de las prácticas más antiguas del ejercicio médico: “Irónicamente las visitas a casa eran una pieza clave de la atención médica, y de alguna manera estamos volviendo a ese modelo”.


Los servicios de telemedicina pueden incluso utilizarse no sólo para consultas generales, sino también para terapias psicológicas o para monitorear de cerca a pacientes con condiciones específicas, tales como problemas del corazón, para lo cual se le entregan equipos que permiten revisar algunos parámetros vía remoto. “Ya hemos superado bastante las limitaciones tecnológicas. Los tele-estetoscopios hasta nos permiten hacer un examen físico a millas de distancia”, explica.

Igual pero distinto

Los latinos, en particular, todavía se muestran un poco temerosos ante esta nueva modalidad médica, cuenta García, quien en su consulta virtual atiende sobre todo dolores de oído, sinusitis, infecciones de orina, gastritis y otros problemas digestivos.

Tenemos que informar más a los hispanos de los beneficios de este sistema, pues nuestra cultura es más tradicional y piensa que no tendrá los mismos resultados”, dice.

La cámara también los intimida: “Ciertas personas piensan que es algo muy frío o que se pierde el contacto directo del médico con el paciente, sin embargo, luego de que practicamos varias veces, se establece una buena comunicación”.


Estas plataformas habitualmente cuentan con protocolos de seguridad que protegen la data de los pacientes. La confidencialidad de la información también está garantizada. “Todo lo que se discute con el médico queda entre él y el paciente. No hacemos preguntas sobre el estatus legal de la persona, simplemente nos enfocamos en discutir el problema médico”.

Los doctores pasan por un proceso de escrutinio y verificación de credenciales que suele durar entre uno y tres meses, aclara García. Los pacientes también tienen acceso al nombre completo y especialidad del especialista, con lo cual pueden cerciorarse por su cuenta de sus acreditaciones.

“La gente debe recordar que los médicos que practicamos la telemedicina somos también doctores tradicionales y reales. Solamente usamos la tecnología para que nuestra comunidad tenga un mejor acceso a los servicios de salud. Se trata simplemente de una vía distinta para atender al paciente, pero sin perder el arte de la medicina”, concluye García.


Así funcionan los sistemas de salud en otras partes del mundo

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