Matrimonio Igualitario

No todos en la Iglesia Católica mexicana le cierran la puerta a la comunidad gay

"Mientras no los incorporemos y no seamos interlocutores, no vamos más que a asumir actitudes homofóbicas y condenatorias contra ellos", dice el obispo Raúl Vera.
9 Sep 2016 – 9:07 PM EDT


"Tenemos una gran responsabilidad con los hermanos de la comunidad LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual) porque la Iglesia no tiene diálogo con ellos. Estamos siendo incoherentes porque los tenemos ahí afuera y desde esa posición nos ponemos a opinar. Mientras no los incorporemos porque son cristianos católicos, según sus propias palabras, y no seamos interlocutores, no vamos más que a asumir actitudes homofóbicas y condenatorias contra ellos".

La opinión es del obispo de Saltillo, Raúl Vera, quien trabaja en la defensa de derechos humanos de los grupos minoritarios y quien admitió en entrevista con Univision Noticias que la institución a la que representa debe tener un acercamiento y un diálogo real con las personas de esta comunidad.

"De parte del Episcopado hay una condena a las familias homoparentales y un rechazo a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Yo preguntaría qué tanto la iglesia católica ha evangelizado y convivido con estas familias, qué tanto sabe lo que están pasando antes de condenar", agregó por su parte el padre Alejandro Solalinde, quien ha sido reconocido a nivel mundial por trabajar también en la defensa de los derechos humanos de los migrantes.

En mayo pasado, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto dio un espaldarazo a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y envió una iniciativa para modificar la Constitución, de modo que se permita en todo el país el matrimonio entre personas del mismo sexo, anuncio que llenó de algarabía a colectivos gay y provocó la reacción de la propia Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), que pidió a los legisladores mexicanos “reconocer el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio y de esta forma avanzar en igualar los derechos y libertades de todas las personas”.

Sin embargo, el anuncio a favor del matrimonio igualitario levantó condenas en otros sectores, como la Arquidiócesis de México, que consideró que tanto el presidente como la Suprema Corte “violentan la realidad y ponen en peligro lo más querido para los mexicanos: la familia”. La Arquidiócesis aseguró que la agrupación política del presidente Peña Nieto (el Partido Revolucionario Institucional) sufrió en las elecciones de junio pasado el voto de castigo por impulsar estas medidas.

La máxima autoridad de la Iglesia Católica en México, el cardenal Norberto Rivera, no solo ha rechazado las uniones entre personas del mismo sexo por "no tener similitud con el matrimonio entre un hombre y una mujer", sino que ha llamado a los gays a vivir "en continencia y castidad", pues tener relaciones íntimas con personas de su mismo género es un "pecado mortal".

El Frente Nacional por la Familia, conformado por “millones de padres de familia y más de mil instituciones de la sociedad civil organizada de todo el país, que promovemos y defendemos a las instituciones más importantes de la sociedad: el matrimonio, conformado entre un hombre y una mujer, la familia natural, ambas bases de nuestra sociedad”, ha convocado a través de redes sociales a movilizaciones multitudinarias en distintos puntos de México para defender “la familia tradicional”. De promover estas movilizaciones ha tenido que deslindarse el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, aunque asegura que respeta que miembros de la Iglesia y laicos participen.

"Yo pregunto cuántas de las personas que condenan a ese tipo de familias o de uniones han convivido con ellos. El evangelio y Jesús nos enseñaron principios: Dios es padre de todos, todos tenemos la misma dignidad, Dios nos ama a todas y todos en forma incondicional y como somos. El amor de Dios es incluyente", sentencia por su parte Solalinde.

Por su parte, el sacerdote jesuita y psicoterapeuta Juan Auping afirmó en entrevista con Univision Noticias que considera “como un avance que las personas del mismo sexo tengan y vivan con una pareja estable, sin promiscuidad. Pienso que a estas personas se les debe ayudar y para ello sería conveniente que hubiera una fórmula jurídica, aunque no creo que deba denominarse matrimonio”.

“Algo que tiene que entender la Iglesia a la que pertenezco es que, mientras queramos seguir siendo cristianos seguidores de Jesús, debemos respetar a las personas gays y lesbianas. Desafortunadamente, no es precisamente esto lo que estamos viendo en estos días de debate”, consideró por su parte el presbítero David Fernández, jesuita rector de la Universidad Iberoamericana.

En un artículo de opinión que escribió para el diario mexicano Reforma, Fernández va más allá: “En el debate actual una pregunta central es si la unión de personas del mismo sexo es matrimonio y otra cosa. No lo sé. Pero me pregunto de nuevo: ¿discriminarlos es auténticamente humano, digno de un Dios fiel a lo que ha creado y rebosante de misericordia? Me siento ofuscado”.

Cabe recordar una postura que manifestó el papa Francisco y que dio la vuelta al mundo. En el avión que lo llevaba de regreso a Roma después de un viaje por Brasil en julio de 2013, el pontífice señaló: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia Católica lo explica de una forma muy bella. Dice que no se puede marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas a la sociedad”.

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