Masacre en Orlando

"Pulse fue el lugar donde aprendí a amarme a mí mismo como un hombre gay"

"Las comunidades LGBT se ven obligadas a utilizar las discotecas como refugios. Pulse era el mío".
Fusion
12 Jun 2016 – 4:47 PM EDT

Por: Daniel Leon-Davis

Crecí a sólo diez minutos de Pulse, la discoteca gay de Orlando donde un hombre armado disparó y mató a más de 50 personas la madrugada del domingo. Antes de salir del armario, de hecho, pasaba por delante a menudo, pero nunca entendí el papel que jugaría en mi vida.

Crecí en una comunidad negra donde la hipermasculinidad es una forma de supervivencia, y lo hice odiando Pulse. En mi comunidad, como en tantas otras en todo el mundo, mi identidad como un hombre gay era considerada una forma de debilidad. Tanto es así que incluso cuando salí del armario, me negaba a ir a clubes de gays porque significaba que yo iba a convertirme en uno de "esos hombres gays".

No fue hasta uno de mis últimos días de escuela secundaria que mis amigos y yo decidimos ir todos juntos.

Nunca olvidaré esa noche.

La primera vez que entré en Pulse, todo cambió. Por primera vez en mi vida, vi a gente que se parecía a mí viviendo con libertad. Vi a gente con alegría. Vi a gente celebrando la vida.

Durante los siguientes años, Pulse se convirtió en el lugar donde mis mejores amigos aprendieron a ser ellos mismos. He visto Pulse pasar por una renovación detrás de otra, creciendo para dar cabida a la multitud de personas que llegaban allí cada fin de semana. Una pequeña zona de bar con un escenario (que se utilizaba sobre todo para los espectáculos drag) se expandió a otro escenario en el salón principal. Una sala totalmente blanca se repintó. Pulse siempre estaba lleno, a pesar de todo.

Mientras que muchas personas recurren a las iglesias, las comunidades LGBT se ven obligadas a utilizar discotecas como refugios, y Pulse era el mío. Aunque yo había construido una armadura para defenderme del odio que sufrí cuando salí del armario (incluyendo el de mi propia madre), la realidad es que todavía me odiaba a mí mismo por mi identidad como un hombre gay. No ayudó el hecho de haber crecido en una iglesia que me había condicionado a odiarme por amar a otros hombres.

Pulse fue el lugar donde aprendí a amarme a mí mismo como un hombre gay.

Pulse fue donde aprendí a amar a mi comunidad.

Conocí a uno de mis ex en Pulse, e incluso un amigo salió del armario conmigo en Pulse.

Pulse fue donde aprendí el poder de la feminidad. Fue donde vi mi primer show drag y donde aprendí a bailar vogue.

Pulse no era sólo un refugio seguro para mí, sino para cientos de personas LGBTQ en Orlando.

La comunidad LGBTQ + de Orlando es grande y orgullosa. También se alimenta de algunos jóvenes de color increíbles que se han asegurado de que su comunidad los representa. Pulse no era solo bebidas y baile, era un lugar que invirtió en su comunidad. Aunque la comunidad LGBTQ + de Orlando es grande, la realidad es que Orlando sigue estando en el Sur, y el odio que estas personas experimentan cada día requiere que exista un lugar como Pulse.

Al igual que muchas discotecas gay, Pulse jugó un papel importante en la comunidad. A menudo, se desestimó porque sólo era un "club nocturno". Pero en realidad, se trataba de un centro comunitario. Era donde ibas a ser uno mismo. A alejarte de odio. A ser libre.

Hoy, con peso en el corazón y las lágrimas corriendo por mi cara, pienso en todas las personas a las que Pulse influyó en el día a día.

Envío mis oraciones a las familias de los afectados por estas acciones despreciables y este crimen de odio.

Reconstruiremos juntos, pero hoy, permanecemos en el dolor.

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