Masacre en Orlando

Abismael Colón, el joven puertorriqueño que perdió a 12 amigos en una sola noche

Una docena de sus amigos fallecieron en la masacre del club gay Pulse de Orlando, una tragedia que ha golpeado especialmente a la comunidad LGBT boricua de esa ciudad, de donde eran más de 20 de las 49 víctimas mortales.
14 Jun 2016 – 7:44 AM EDT

ORLANDO, Florida. - Domingo 12 de junio. Son las 3 de la madrugada y el sueño de Abismael Colón, un puertorriqueño de 29 años, es interrumpido bruscamente por el grito de alerta de Chavela Belleza, una drag queen con la que comparte apartamento. Hay un tiroteo en el Pulse, el club que ambos suelen frecuentar los sábados, y no sabe nada de la docena de amigos cercanos que están en la fiesta latina del local.

"La reacción fue llamarlos a ver si todo el mundo estaba bien", explica Colón. Pero nada: las únicas respuestas eran los videos de Snapchat que habían grabado algunos de ellos disfrutando de la noche antes de que, sobre las 2 de la mañana, un hombre al que después se identificó como Omar Mateen entrara al club con un rifle semiautomático AR-15 y una pistola disparando a diestro y siniestro.

"Empezamos a llamarnos y a reconocer quién estaba “missed” del grupo de amistades. Porque el grupo es muy grande pero todo el mundo conoce a todo el mundo", relata este puertorriqueño que se salvó del peor tiroteo de la historia de EEUU porque ese sábado en el que sus amigos celebraban la inauguración del apartamento de uno de ellos decidió quedarse en casa. Lo mismo que su compañera Chavela Belleza que solía amenizar con su espectáculo de drag queen las veladas en el Pulse, pero esa noche no estaba en cartel.



Domingo: 6.30 de la mañana. Abismael, aún no consciente de la magnitud de la tragedia, publica en su cuenta de Facebook: "Mi corazón se rompe... Todavía estoy buscando a mis amigos Lestat Wilson (Luis Daniel Wilson Leon), Naej Mendez (Jean Méndez) y Eric Ortiz. Por favor, háganme saber si tienen noticias... Sé que 6 amigos están heridos en el hospital y mi corazón se acelera... no tengo palabras para describir lo que siento".

Después vendría un peregrinar de visitas y llamadas a hospitales para ver si alguno de sus amigos estaba en la lista de los 49 fallecidos y una puñalada en el pecho cada vez que confirmaban a uno de ellos como muerto.

"¡Que alguien me despierte de esta pesadilla!"

Primero llegó la confirmación de la muerte de Eric Ortiz, un gerente de una tienda Ross de 36 años al que no le gustaba mucho salir de fiesta pero esa noche se animó, después la de Peter Ommy, un joven de 22 años que se había mudado hacía menos de un año de Puerto Rico a Florida, donde trabajaba en un Walmart y en el aropuerto, y más tarde la de Jean Méndez, de 35 años, que trabajaba en un outlet de Orlando donde le recuerdan como el "mejor vendedor de perfumes".

"¡Qué alguien me despierte de esta pesadilla...Dios ábrele tus brazos a mis amigos!", escribió Abismael en Facebook pasadas las 5 de la tarde del domingo. Pero lo peor estaba por llegar: a primera hora del lunes a Abismael le confirman que la lista de amigos muertos asciende a 12, todos ellos jóvenes de la numerosa comunidad LGBT boricua en Orlando.

"¡Es horrible. Todos mis amigos están muertos!", se lamenta Abismael que lleva más de 15 años en Orlando donde trabaja dando talleres de formación en restaurantes y donde además es notario público, por lo que presume de haber casado a muchas parejas homosexuales.



Entre los fallecidos están el novio de Jean Méndez, Luis Daniel Wilson-León, un vendedor de zapatos de 37 años; Juan P. Rivera Velazquez y Luis Daniel Conde, una pareja que regentaba un salón de belleza muy popular en el área de Orlando; el compañero de apartamento de Peter Ommy, Gilberto Menendez, de 25 años, y Anthony Luis Laureano Disla, un puertorriqueño que se fue a vivir a Orlando para alcanzar su sueño como coreógrafo y que algunas noches se convertía en la exuberante diva Alanis Laurell como drag queen.

También murieron la pareja formada por Xavier Emmanuel Serrano Rosado, un bailarín profesional de salsa de 35 años que se dedicaba también a vender joyería para drag queens, y Leroy Valentín Fernández, un agente inmobiliario de 25 años; Rodolfo Ayala, que paradójicamente trabajaba como asistente de laboratorio en un centro de donación de sangre OneBlood a los que se volcaron los ciudadanos de Orlando tras la tragedia y Javier Jorge Reyes, el gerente de una tienda Gucci de 40 años, a quien sus amigos conocían como Harvey King y que era "el alma de la fiesta".

Un golpe a la comunidad gay boricua en Orlando

La comunidad a la que representan Abismael y sus amigos, la LGBT puertorriqueña, ha sido la más golpeada por la tragedia: más de 20 de los fallecidos pertenecían a ella.



En el momento del ataque, se celebraba en Pulse la tradicional "noche latina" en una ciudad donde el 24% de sus 2.4 millones de habitantes es de origen hispano, la mayoría puertorriqueños, una población que ha crecido fuertemente en los últimos años por la crisis económica que golpea a la isla.

"La comunidad aquí anteriormente ha sido súper aceptada. Nosotros tenemos a Disney y la mayoría de las personas que trabajan ahí, los bailarines... todos son gay. La comunidad gay es súper grande", afirma Abismael.

"Puerto Rico está en crisis ahora mismo y mucha gente está saliendo de allí buscando una mejor vida", explica por su parte el activista puertorriqueño Pedro Julio Serrano, quien reconoce que muchos homosexuales pueden sentirse liberados y salir del clóset una vez que llegan a Florida "porque no los conoce nadie".

Pero esta tragedia que ha golpeado a la comunidad LGBT boricua ha sido para él "más desgarradora" que la muerte de un ser querido.

"En mis más de 20 años de activismo, este ha sido el momento de más dolor, de más desasosiego que yo he vivido (...) Mis dos comunidades que más amo fueron atacadas: mi comunidad boricua y mi comunidad LGBTT", le dice a Univision Noticias durante la vigilia en honor de las víctimas que se celebró el lunes en Orlando. "Esto puede ser cualquiera de nosotros que iba a esa discoteca. Podría ser yo que soy gay y soy boricua".

Por eso, cada vez que escucha el nombre de una víctima que suena puertorriqueña o ve una cara que puede reconocer como tal, dice que el corazón se le parte en pedazos: "Fue un ataque a nuestra dignidad y humanidad colectiva".

Pero afirma que la comunidad no tiene miedo y que saldrá adelante una vez más: "Yo veo mucho dolor. Los abrazos que te dan, son abrazos fuertes, de dolor, pero también veo resiliencia porque están saliendo a las calles, no están teniendo miedo. Hemos conquistado muchos derechos y hemos adelantado mucho y hemos seguido contribuyendo a la sociedad. Lo vamos a hacer de nuevo. Esto no nos va a detener sino que nos va a dar más fortaleza", afirma.

Y así es como está Abismael: empujando del carro de su comunidad, ayudando a las familias de sus amigos fallecidos que llegan a recoger los cuerpos y listo para recibir en su casa a uno de los heridos en el ataque cuando le den el alta en el hospital.


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