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“Me ha hecho llorar a mares”: una madre y su hijo se reencuentran 30 años después de perder contacto

Esta madre no veía a su hijo desde que le dijo adiós en El Salvador en noviembre de 1989. Unos meses después de que él llegó a Los Ángeles le perdió el rastro y con el tiempo se resignó creyendo que ya había muerto. Su consulado lo reunió con sus hermanos el 8 de mayo y este viernes, la madre viajó a esta ciudad para volver a ver a su hijo.
15 Jun 2019 – 9:12 PM EDT

CAMARILLO, California.– Olga Escalante, de 77 años, se bajó lentamente de un vehículo, se secó las lágrimas con un pañuelo y caminó hacia el hijo que daba por muerto. Durante 30 años no supo dónde estaba y varias veces pensó que quizás su final había sido la fría morgue de Los Ángeles. “Tanto tiempo, Wilfredo”, exclamó ella entre sollozos mientras ambos se fundían en un abrazo este viernes en Camarillo, en el sur de California.

“Me ha hecho llorar a mares”, expresó Escalante, quien este viernes viajó a Los Ángeles para confirmar que finalmente había localizado al mayor de sus hijos, Wilfredo Vides. Lo volvió a estrechar entre sus brazos después de aquella despedida en 1989, cuando él emigró a California. “Ese abrazo nunca se me olvidó. Todos los años me acordaba de él”, contó ella.

A Wilfredo, de 50 años, le perdieron la pista unos meses después de que viajó a Estados Unidos hace tres décadas, huyendo de la guerra civil en su natal El Salvador.

“Yo no sabía cómo hallarlos. Yo preguntaba a toda la gente: ¿dónde están?”, expresó con lágrimas Wilfredo, aún emocionado por el encuentro con su madre. “Me siento contento, feliz, con menos peso en el cuerpo. Porque me sentía muy mal, porque cada Día de las Madres lloraba yo”.

Wilfredo se reencontró primero con sus hermanos el 8 de mayo en su casa en la ciudad de Camarillo. Ese día tuvieron que conformarse con una videollamada que le hicieron a su madre. Para traerla, esta familia hizo una colecta entre sus familiares y conocidos, incluyendo empleados de Univision 34.

Hace un mes, Escalante no daba crédito cuando volvió a ver a su hijo en la pantalla de un celular.

Este viernes, apenas se apartó de su hijo le pidió que le enseñara el dedo que le aplastó una piedra cuando era niño. “Él es, él es”, dijo ella en tono de broma apenas vio la profunda cicatriz. “Lo dudaba yo, decía: ‘hasta que mire el dedo voy a creer que es cierto’”. Wilfredo dejó de llorar y soltó una carcajada.

¿Por qué no supieron nada de Wilfredo por tanto tiempo? El inmigrante relata que recién llegado a Los Ángeles envió un par de cartas a su madre, pero pocos meses después perdió la comunicación con ella. No sabía que sus familiares se mudaron a otro lugar que les vendieron en El Salvador y dejaron de recibir su correspondencia. Mientras que él, por su situación migratoria, jamás regresó a su país.

Se distanció aún más cuando él cambió de domicilio y de número telefónico. Todo empeoró porque cayó en el vicio del alcohol. Además, es analfabeta y no sabe nada sobre tecnología. Sus hermanos lo trataron de localizar en Facebook, pero no tiene una cuenta en esa red social.

La señora Olga asegura que cuando anteriormente vino a visitar a sus hijos, ella sentía ganas de llorar cada que pasaba por la ciudad de Camarillo. “Decía yo: ‘aquí está mi Wil’. Lloraba. Me preguntaban: ¿por qué lloras, mamá?’. No, por nada, les respondía”, relató ella.


Así fue el primer reencuentro de los Vides

Tenía 21 años aquel 23 de noviembre de 1989 cuando abandonó su país para que no lo reclutaran por la fuerza los militares o los guerrilleros. Su hermano Walter tenía 17 y su hermana Concepción 9. Él no sabía que desde hace más de 10 años ellos han vivido en el Valle de San Fernando, a unas 37 millas de distancia de Camarillo, donde tiene su hogar Wilfredo.

De hecho, Walter trabajó durante cinco años a un par de millas de la residencia de su hermano. Pero jamás coincidieron en ningún lado. Paradójicamente, estando uno tan cerca del otro, Walter no dejaba de buscarlo en las redes sociales y una vez llamó a un programa de radio pidiendo ayuda al público.

Wilfredo, por su parte, preguntaba una y otra vez en el Consulado de El Salvador en Los Ángeles si podían hacer algo para localizar a sus seres queridos. “Ya pasó mucho tiempo”, le decían en la sede diplomática. Pero jamás se conformó con esa respuesta y siguió intentando.

El pasado 6 de mayo tramitaba una identificación en el consulado y volvió a pedir que le ayudaran. Esa vez lo atendió un funcionario que aceptó entrar a la base de datos del gobierno y encontró información de sus familiares en Los Ángeles. De inmediato les llamó. Así se logró este reencuentro.

“Este es el fruto de nuestro trabajo”, expresó el cónsul salvadoreño Alejandro Letona, quien fue clave para el encuentro de los Vides. “Qué alegría que esta familia está unida después de 30 años”, agregó este viernes, luego de presenciar el abrazo de Wilfredo y su madre.

Unas horas después de aquella llamada desde el Consulado se vieron Wilfredo y Walter en Camarillo. Dos días después, el 8 de mayo, Concepción abrazó y besó a su hermano con el rostro empapado de lágrimas. Se tomaron varias fotos para documentar la reunión, como si temieran volverse a separar otra vez.

Este viernes, los cuatro posaron juntos por primera vez frente a una cámara: cuando vivían en El Salvador solo tenían un par de fotos individuales. “Estoy feliz, mi madre tenía una agonía de no ver a su hijo. Gracias a Dios ya estamos los cuatro juntos de nuevo”, dijo Concepción.

Curiosamente, los Vides se volvieron a ver en la víspera de los festejos del Día de la Madre. La visita de su madre ocurre poco antes del Día del Padre. Este fin de semana les sobrarán motivos para celebrar.

“Quiero pasear, llévenme al bufet”, pidió la señora Olga con una gran sonrisa.

* En la realización de esta nota colaboró Norma Roque, reportera de Univision 34.

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