Inmigración Infantil

Madres centroamericanas detenidas claman compasión a Obama y piden que no las deporten

Aunque algunas ventilan sus casos en los tribunales, temen que en cualquier momento las expulsen y regresen a los países de los cuales huyeron.
1 Sep 2016 – 11:30 AM EDT

Las 22 madres inmigrantes que el martes reanudaron una huelga de hambre en el centro de detención familiar de ICE en Berks, Pennsylvania, clamaron este jueves la compasión del presidente Barack Obama para que no las deporten de Estados Unidos.

El grupo lo integran 18 mujeres que pidieron asilo en el 2015, sus solicitudes fueron rechazadas y fueron puestas en proceso de deportación.

En noviembre la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) interpuso un recurso de habeas corpus para detener sus expulsiones. Alegó que las entrevistas hechas por los agentes de inmigración fueron superficiales y por ello no se otorgaron las protecciones.

El lunes la Corte Federal de Apelaciones del 3er Circuito negó los pedidos de protección. En el fallo, el panel de tres jueces anotó que los temores expresados por las mujeres, de que enfrentarían violencia en sus países de origen, "no son creíbles".


Apelarán el dictamen

Al término de una reunión con abogados de la ACLU, las inmigrantes confirmaron el miércoles que apelarán el dictamen. Pero cuatro de las 22 huelguistas -que no forman parte de la demanda de 2015- temen ser deportadas en cualquier momento.

“Las que somos parte del caso federal (demanda Castro vs Department of Homeland Security –DHS-) no tenemos miedo a las deportaciones, porque el amparo que teníamos anteriormente sigue vigente durante nuestro proceso de apelación”, dijeron las madres de Berks.

Las inmigrantes, que están privadas de libertad junto a niños de entre 2 y 12 años de edad, huyeron del Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) a causa de la violencia.

En la carta, el grupo le pide “a este país” que les de la oportunidad (…) de luchar por sus derechos hasta el final, “sin temor de que nos vayan a deportar a los países donde las vidas de nuestros hijos corren peligro”.


La primera huelga

El 8 de agosto las inmigrantes centroamericanas iniciaron una huelga de hambre para pedirle al gobierno que las deje en libertad mientras las cortes resuelven sus casos de asilo.

Dos semanas más tarde y ante en temor de perder la custodia de sus hijos porque no estaban comiendo, anunciaron que ponían fin la protesta y pusieron en marcha un ayuno de siete días. También advirtieron que temían represalias de las autoridades de inmigración.

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dijo que respetaba los derechos de todas las internas y que no tomaría represalias en contra de las mujeres que participan en la huelga.


La segunda huelga

El martes, pocas horas después del fallo de la corte de apelaciones, las inmigrantes reanudaron la huelga de hambre suspendida la semana anterior.

Dijeron que le habían dado un plazo de siete días al gobierno para que “tomara cartas en el asunto”, pero que al no haber respuestas el movimiento sigue.

“A consecuencia del silencio y la falta de acción del gobierno federal, reanudamos la huelga. De nuevo somos un total de 22 madres en esta huelga de hambre. Algunas de nosotras somos parte del caso federal y otras no”, explican en la carta.

Agregaron que seguirán “exigiendo nuestra libertad” a pesar que la apelación “tardará algún tiempo. E indicaron que mientras el caso siga abierto “exigimos esperar la decisión final en libertad junto a nuestras familias”.

Solo agua

Durante la huelga de hambre las inmigrantes aseguran que “no vamos a recibir ningún alimento, pero sí nos mantendremos hidratadas para preservar suficiente energía y salud para seguir luchando por nuestra libertad, y velar por nuestros hijos”.

“Así mismo, queremos dejar claro que nuestros hijos no son parte de esta huelga”, subrayaron.

Junto con el llamado al presidente Obama, el grupo de madres de Berks dijo que “seguimos confiando en Dios porque él tiene la última palabra en toda nuestra situación. Nuestra fe nos mantiene firmes en esta lucha incansable por nuestra libertad, y por dejar al descubierto todas las injusticias que en este lugar se están cometiendo”.

También hicieron un llamado a “congresistas, gobernadores, representantes legales, medios de comunicación, a la candidata presidencial Hillary Clinton e incluso al mismo Presidente Barack Obama y la Primera Dama Michelle Obama, quienes dicen tener compasión por quienes buscamos asilo y refugio, y a todas las personas que tienen el poder de ayudarnos: tomen acción inmediata para sacarnos de aquí y acabar con esta pesadilla”.

La oleada sigue

A mediados de agosto la Patrulla Fronteriza dijo que el arresto de familias inmigrantes había aumentado en julio en la frontera con México, al igual que el número de menores no acompañados.

Durante el mes de julio fueron detenidas 7,574 unidades familiares (menores acompañados por un adulto), un 14% más que los 6,627 detenidos en junio, precisó. Mientras, el número de menores no acompañados arrestados en julio fue de 5,068, un 6% más que los registrados en junio cuando fueron detenidos 4,771.

La agencia federal detalló que en los 10 primeros meses del año fiscal 2016 iban 58,720 unidades familiares detenidas frente a las 29,406 del año pasado en el mismo período, lo que equivale a un 99% de aumento. En cuanto al total de niños o acompañados detenidos en los 10 primeros meses del año fiscal 2016, el reporte señala que la cifra alcanzó los 48,311, frente a los 30,847 del año fiscal 2015, un incremento del 56%.

La mayoría de los detenidos proviene del Triángulo Norte.

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