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Incidentes de Odio

¿Por qué los supremacistas odian a los judíos si la mayoría de ellos son blancos?

Por desconcertante que parezca, culpan a los judíos por cambios políticos en Estados Unidos que otorgaron a los negros sus derechos civiles y permitieron olas de inmigración hispana. Los judíos, dicen, son la raíz de todo mal.
16 Ago 2017 – 6:48 PM EDT

Algunas de las primeras imágenes y videos que salieron de la manifestación de la supremacía blanca en la Universidad de Virginia el pasado fin de semana incluyeron cantos e imágenes contra los judíos.

"¡Los judíos no nos reemplazarán!", gritaban los manifestantes con sus antorchas tikki mientras marchaban el viernes por la noche. "¡Sangre y tierra!" (Esta última es una versión inglesa de un lema nazi).

Durante todo el día del sábado, los manifestantes mostraron esvásticas en camisetas, banderas y carteles, así como citas de Adolf Hitler. Gritaron "¡Heil Hitler!" y "¡Heil Trump!". Se pararon frente a un templo judío local con armas.

Como resultado, algunas voces se han preguntado por qué los supremacistas blancos (un grupo tan fuertemente asociado con la xenofobia y el racismo hacia las personas de color) hicieron una demostración tan fuerte de antisemitismo. Al fin y al cabo, ¿no son blancos los judíos de Estados Unidos? (según Pew Research, el 94 por ciento de los judíos se identifican como blancos racialmente)

Para los neonazis, la respuesta es no. Ellos creen que los judíos son una raza no blanca que está arruinando el país.

Según el veterano estratega de derechos civiles Eric Ward, el sentimiento antijudío está en el centro de todo lo que los asistentes a las protestas de Charlottesville representan.

"El antisemitismo es parte integrante del movimiento", dice Ward. "Es el oxígeno y el combustible que permite al motor del movimiento alt-right y nacionalista prosperar y respirar. Es el papel sobre el que se escriben todas las otras formas de intolerancia", dice.

Ward dice los supremacistas ven un mundo en el que los blancos son una minoría bajo asalto y donde los judíos están tratando de arrebatarles sus derechos.

El antisemitismo en la historia de los Estados Unidos

Existe una larga tradición antisemita en Estados Unidos. De hecho, el antisemitismo que germinó a finales del siglo XIX en Europa, centrado en cómo los judíos socavaban la sociedad tradicional, llegó a ser adoptado por algunos líderes estadounidenses.

Por ejemplo, a principios de 1900, Henry Ford, el legendario fundador de Ford Motor Company, defendió públicamente que existía una conspiración judía para controlar el mundo. Incluso patrocinó una serie en el periódico Dearborn Independent de Michigan que se titulaba: ' El judío internacional: un problema del mundo'.

"Durante la primera mitad del siglo XX, los judíos no eran considerados blancos en muchos casos y eran a menudo excluidos de las mismas zonas solo para blancos, al igual que los negros, los latinos y los asiático-estadounidenses", dice David Levitus, que tiene un PhD en historia política y social de EEUU por la University of Southern California.

El supremacismo blanco, por su parte, era más común e incluso fue recogido por las leyes. "El supremacismo blanco se basaba en la idea de que la gente de color y las mujeres eran inferiores al hombre blanco", dice Ward.

El antisemitismo se consolidó en la década de los 60. Durante el Movimiento por los Derechos Civiles de los Estados Unidos, grupos marginales -en especial los afroamericanos- de repente comenzaron a obtener victorias significativas en su lucha por la igualdad. Las leyes les permitieron asistir a las mismas escuelas y hospitales que los blancos. También pudieron votar.

El movimiento supremacista blanco se quedó noqueado: ¿cómo podían explicarse haber perdido contra una raza que consideraban inferior?

Pronto encontraron una explicación, según Ward: la culpa era de los judíos.

Utilizando el movimiento nazi de Hitler como modelo ideológico, los judíos se convirtieron en el archienemigo: un "poder mitológico que manipula el orden social detrás del escenario", dice Ward.

'The Turner Diaries', una novela distópica escrita en 1978 por el líder supremacista blanco William Pierce, da cuenta de esta teoría. El libro acontence en un futuro cercano en el que los judíos han liberado a los negros y a otros "indeseables" poniéndolos en el centro de la vida pública estadounidense.

"La vida es más fea y más fea en estos días", dice The Turner Diaries. "Cada vez hay más judíos".

Para los supremacistas blancos, los judíos son un mal que controla secretamente el país, la televisión, los medios de comunicación, la banca, el entretenimiento, la educación y la política.

"La verdad es que los medios de comunicación estadounidenses, el sistema político estadounidense y la Reserva Federal estadounidense están dominados por sionistas judíos", dijo el exlíder del Ku Klux Klan, David Duke, el sábado en la manifestación.

Levitus dice que los racistas de derecha se han radicalizado a lo largo de la última década en respuesta a las conquistas de los grupos de color, especialmente con la elección de Barack Obama.

"Tienen una sensación de marginalización, de que 'hemos perdido nuestro propio país'", dice. "Y se han hecho ahora más visibles por la campaña y presidencia de Trump".

Por su parte, el líder neonazi Christopher Cantwell le dijo a Vice que esperaba un líder que fuera "mucho más racista que Donald Trump" y que "no le diera su hija a un judío", en referencia al matrimonio entre Jared Kushner y la hija de Trump, Ivanka Trump, convertida al judaísmo. "No creo que puedas sentir lo mismo que yo siento sobre la raza y ver a ese bastardo de Kushner andar por ahí con esa chica tan hermosa, ¿ok?", añadió Cantwell.

¿Y qué está pasando ahora?

Para los nacionalistas blancos, los judíos han sido la fuerza impulsora de avances algunos avances sociales, como que los inmigrantes se organicen por sus derechos o que las mujeres luchen por la igualdad de oportunidades y la equidad.

Entre los grupos antisemitas que estuvieron presentes en Charlottesville durante el fin de semana se encontraba la Liga del Sur, que cree que los judíos están liderando "numerosas organizaciones izquierdistas activas en las calles de Estados Unidos".

También acudieron a la cita miembros del Movimiento Nacional Socialista neonazi. El líder de ese grupo, Jeff Schoep, escribió recientemente en la revista NSM: "¡El verdadero enemigo de toda la humanidad de este planeta es el judío! Todas las otras razas y problemas raciales que tenemos regresan al judío, y el enfoque sobre ellos nunca debe ser retirado".

Richard Spencer, quien acuñó el término 'Alt-Right' para refeirse al pujante movimiento de supremacistas blancos, se burló del alcalde judío de Charlottesville, Mike Signer. "Señor Alcalde -'See-ner'- ¿cómo pronuncias el nombre de este pequeño loco?", preguntó Spencer. La multitud respondió cantando, "judío, judío, judío".

Spencer y los supremacistas blancos han logrado que las ideas y el pensamiento antisemita lleguen a nuevas audiencias en internet, explica el periodista judío Yair Rosenberg en un artículo de opinión hoy en el Washington Post:

"A lo largo de la campaña presidencial, los partidarios de Trump bombardearon a periodistas judíos con acoso online, incluyendo a Jake Tapper de CNN, a Julia Ioffe de The Atlantic y a mí; nos fotografiaron en cámaras de gas y campos de concentración", escribe.

Si el mitin del fin de semana demostró algo, es que los supremacistas blancos están ansiosos de sacar la intimidación antisemita de internet y llevarla la vida real.

Mientras el sábado por la mañana varios judíos rezaban a congregación Beth Israel, una sinagoga de Charlottesville, "hombres vestidos de uniforme y armados con rifles semiautomáticos se encontraban frente al templo", según contó el presidente del templo, Alan Zimmerman.

"En varias ocasiones los desfiles de los nazis pasaron por nuestro edificio, gritando, '¡Ahí está la sinagoga!', además de repetir 'Seig Heil' y otros cantos antisemitas", escribe. "Algunos portaban banderas con esvásticas y otros símbolos nazis".

"Cuando terminaron los servicios, se me rompió el corazón cuando le dije a los asistentes que sería más seguro salir del templo por la entrada trasera que por la principal, y que por favor fueran en grupos", escribe.

Zimmerman supo más tarde que varias webs nazis habían hecho una llamada a quemar el edificio.

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