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Incidentes de Odio

Ella solía ser una neonazi: ahora ayuda a otros a dejar atrás los grupos de odio

Angela King pasó de ser una cabeza rapada sentenciada por un crimen de odio a trabajar en una organización que ayuda a individuos a abandonar grupos extremistas. En un momento en que los crímenes de odio han aumentado en EEUU, ella ofrece una visión única sobre la forma más efectiva de responder a este fenómeno.
26 Nov 2017 – 11:57 AM EST
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Angela King, una exneonazi que hoy trabaja para ayudar a personas a salir de distintos grupos de odio dice que le preocupa el aumento del odio en todo Estados Unidos: "Hemos visto tantos ejemplos de personas intimidadas por el color de la piel, su identidad sexual, su religión...", dice King, cofundadora de Life After Hate, una organización que ayuda a extremistas a rehabilitarse. "Y tenemos un presidente que se niega a denunciar a la extrema derecha violenta".

King dice que las cosas pueden hacerse mejor. Ella misma es una ex extrema derecha, extremista violenta. Después de luchar para encajar cuando era niña, encontró consuelo en un grupo de punk rockers que estaban interesados en la ideología nazi. A los 23, ya había sido arrestada por un crimen de odio, después de que ella y sus amigos robaron una tienda de videos para adultos. King había vigilado mientras golpeaban al empleado, que era judío.

Durante su tiempo en la cárcel, King terminó haciéndose amiga de un grupo de mujeres negras, que, para su sorpresa y consternación, no la juzgaron por sus acciones. Tras las rejas, su odio y su extremismo comenzaron a desmoronarse a medida que se reconciliaba con partes de su pasado. Admitió un secreto que la acompañaba desde hacía tiempo y se declaró lesbiana.

Cuando fue liberada en 2001, King comenzó a estudiar sociología y psicología. En 2004, se juntó con un sobreviviente del Holocausto y compartieron sus historias. En 2011, King ayudó a fundar Life After Hate, una organización ofrece orientación y recursos a personas involucradas en grupos extremistas.

Ahora, ofrece una visión única de las técnicas más efectivas para responder a los incidentes de odio y extremismo y para entender por qué las personas encuentran consuelo en la vida en primer lugar.

Los miembros de grupos de odio a menudo tienen pasados problemáticos

Las personas no se involucran en grupos de odio porque de repente se despierten y odien a todos los que son diferentes a ellos, dice King en una entrevista con el equipo Rise Up de Univision. "Vemos a los niños interactuar y no tienen esas ideas y esas creencias inculcadas en ellos".

Según investigadores y su propia experiencia, King dice que los que acuden a los grupos de odio tienden a tener algo en común: por lo general, han experimentado traumas o abusos y están tratando de llenar un vacío en sus vidas.

Para King, el secreto sobre su orientación sexual fue lo primero que la hizo sentir enfadada y resentida durante la infancia: aprendió de sus padres que ser gay era algo que estaba mal. Además, fue violada y luchó con su sobrepeso. Cuando conoció a un grupo de cabezas rapadas cuando era niña, ellos no solo aceptaron su ira: la promovieron.

"Nunca tuve que explicar por qué estaba tan enfadada, porque ellos también lo estaban", dice.

Los extremistas ven cualquier atención, positiva o negativa, como algo bueno

Cuando nos enfadamos con los extremistas y los racistas, si los gritamos o los enfrentamos, sus miembros perciben ese enfado como una victoria.

"En parte es porque les da la capacidad de darse la vuelta y decir: 'Nosotros estamos aquí expresando nuestras opiniones pacíficamente. Somos los perseguidos'", dice King. "Son muy inteligentes cuando se trata de manipular palabras y hacer que parezca que no hay nada detrás de los rumores de que son un grupo de odio. Esas son habilidades que han perfeccionado durante años".

King dice que los movimientos de odio modernos, que a menudo se organizan online a través de redes sociales, funcionan de la misma manera que los grupos de la vida real. La atención de los medios y la ira en internet se viven como victorias. Además, según ella, los neonazis y miembros de grupos de odio "han aprendido a darle la vuelta: usar el miedo y la ira para generar desinformación".

Si es posible, es mejor responder con amabilidad que con violencia

Es fácil reaccionar al odio con agresividad, dice King. "Se requiere mucha más fuerza para responder con amabilidad y compasión que para responder de la misma manera", dice King. "Pero golpear a un nazi es contraproducente. No ayuda".

Según esta exneonazi, nadie decide repensar repentinamente sus creencias racistas después de haber sido agredido, ya sea física o verbalmente. En la mayoría de los casos, tiene el "exactamente el efecto opuesto".

Un golpe en la cara, como el que un activista propinó al neonazi Richard Spencer, puede proporcionar a un racista munición ideológica y cierta capacidad de excusar sus propias acciones, bajo el pretexto de que la persona que les pegó es "en realidad la violenta", dice King.

Los mensajes positivos pueden traducirse en esperanza

King dice que tanto ella como sus compañeros de Life After Hate quieren enviar un mensaje simple a los involucrados en grupos de odio: "Cuando se desilusionen, estaremos aquí para ayudarlos a desconectarse".

Durante la "proteta por libertad de expresión" y la contramanifestación que tuvieron lugar Boston este agosto una semana después de Charlottesville, King y uno de sus colegas sostuvieron un cartel que decía "Hay vida después del odio", con la dirección web de la organización.

"Se lo señalé a las personas que estaban en la marcha por la libertad de expresión", cuenta. "No les dije nada. No fui a cantar, a gritar, a insultar a otras personas". "Si alguien ve nuestro mensaje, nunca podrá no haberlo visto", dice. "Dice que hay una persona que se terminó decepcionando. Sabrán que hay otras personas que se terminaron decepcionado. Que es posible cambiar".

Lo más importante es proteger la vida humana

Por supuesto, dice King, nadie debería dirigirse con bondad a un neonazi cuando se está enfrentando al peligro físico. "Hay una diferencia entre usar la violencia porque estamos enfadados y usarla en los momentos en que necesitamos proteger la vida humana".

King piensa que es importante no actuar como un mero espectador si presenciamos que sucede algo: "Depende de nosotros intervenir cuando vemos que estas cosas suceden. No podemos simplemente abandonar a otros seres humanos".

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