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Incidentes de Odio

Cementerios profanados y esvásticas en la escuela: así es el brote antisemita que sufre EEUU

Tanto el número de amenazas de bomba a centros judíos, que ya supera el centenar, como las denuncias de incidentes de odio siguen creciendo, sembrando el miedo y la preocupación entre la comunidad. Mientras, las cruces gamadas se han convertido en el símbolo predilecto del odio, también cuando es dirigido a homosexuales, afroamericanos y latinos.
10 Mar 2017 – 3:38 PM EST


A finales de noviembre, Marna Street, una violista de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, estaba caminando a su coche después de un ensayo. Street se sorprendió por lo que descubrió: alguien había pintado una esvástica, de unos 14 pulgadas de ancho (35 centímetros) en el maletero de su coche.

Los vándalos, dice Street, probablemente se habían dirigido a su vehículo, que estaba aparcado en un garaje no muy lejos de la Universidad de Cincinnati, porque había colocado un imán que indicaba que era judía. Street eventualmente logró borrar el graffiti. Guardó el imán en la guantera de su coche.

"Tuve esa sensación en el estómago, como si alguien me hubiera dado un puñetazo", recordó Street, que tiene 68 años, en público por primera vez desde el incidente. Era, dice, "un cruce entre miedo y dolor".

Junto a una coalición de medios que incluye a Univision, ProPublica lanzó a finales del año pasado Documenting Hate ( El reporte del odio, en español), un intento de reunir evidencia sobre los crímenes de odio y episodios de intolerancia de un país dividido. El relato de Cincinnati es uno de los incidentes antisemitas que el proyecto ha narrado. Pero hay más.

De hecho, Documenting Hate registró más de 330 informes de incidentes antisemitas durante un lapso de tres meses, desde principios de noviembre hasta principios de febrero. Las denuncias llegan a través de testimonios personales, documentos de la policía y artículos de medios de comunicación. La mayoría, aunque no todos, han sido verificados a través de noticias, entrevistas u otras pruebas, como imágenes.

Los incidentes han tenido lugar en grandes ciudades y pueblos pequeños, a lo largo de las costas liberales del país y en los estados de color rojo oscuro. Algunos de los episodios, como las esvásticas y los mensajes amenazantes pintados con spray en escuelas y colegios de todo el país, han sido preocupantes, aunque relativamente menores. Otros han sido más serios, como las 65 amenazas contra las organizaciones judías en todo el país durante el período que examinamos (ha habido casi 70 más desde entonces). En muchos casos, los culpables señalaron a individuos específicos por abuso, desfigurando sus hogares y automóviles con esvásticas y comentarios amenazantes.

Tras semanas de críticas por su lentitud en condenar los incidentes, Trump, los llamó "horribles" y "dolorosos" y "un triste recordatorio del trabajo que aún debe hacerse para erradicar el odio y los prejuicios y el mal".

Sus observaciones, sin embargo, llegaron después de una serie de comentarios confusos sobre el asunto. Durante una conferencia de prensa del 16 de febrero, Trump castigó a Jake Turx, periodista de Ami, una revista judía, por preguntar qué estaba haciendo el gobierno para afrontar el aumento de incidentes antisemitas. Trump acusó a Turx de mentir acerca de la pregunta que quería hacer, y le ordenó que se sentara. Y sin citar ninguna evidencia, Trump ha cuestionado si algunos de los recientes incidentes antisemitas no habrán sido llevados a cabo por liberales, o por los judíos mismos, con la intención de desacreditarlo.

"Hay una presión de la izquierda para confundir el antisemitismo con Trump, mientras que al mismo tiempo le critican por tener a Jared Kushner, que lleva su judaísmo tan orgullosamente como cualquiera, como su confidente de mayor confianza y en los más altos escalones de la Casa Blanca Personal ", dice Joe Borelli, un partidario de Trump que representa a Staten Island en el consejo de la ciudad de Nueva York, según Breitbart News. "Es alucinante".

La Casa Blanca no quiso hacer comentarios cuando se le preguntó si Trump había contribuido de alguna manera a las amenazas y la violencia.

A nivel nacional, los datos sobre los crímenes de odio y los incidentes de sesgo son irregulares. El FBI admite que la información que recoge es incompleta, ya que muchos departamentos de policía no participan en el programa de seguimiento de crímenes de odio. La oficina aún no ha publicado estadísticas sobre 2016 y 2017. Como resultado, determinar con autoridad si los incidentes antisemitas están aumentando o disminuyendo es difícil.

Sin embargo, no hay duda de que los episodios recientes han generado una preocupación genuina. En una rara muestra de unidad, cien senadores emitieron esta semana una carta pública pidiendo al Departamento de Justicia, al FBI y al Departamento de Seguridad Nacional proteger las instituciones judías y procesar a los responsables por aterrorizarlos. En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo anunció recientemente una donación de 25 millones de dólares para proteger mejor las guarderías y los centros comunitarios de amenazas.

Más antisemitismo, en las calles y online

Los datos disponibles apoyan la idea de un incremento. Después de años de declive, los crímenes antisemitas comenzaron a crecer en 2015, según datos del FBI. Los expertos dicen que el aumento parece haberse acelerado en los últimos meses, ya que la marca única de populismo nativista de Trump ha ayudado a atraer a más grupos de extrema derecha, algunos de ellos manifiestamente racistas, más cercanos a la corriente política.

En Twitter, figuras abiertamente antisemitas han construido amplias redes de seguidores y han cultivado grandes audiencias, mientras que The Daily Stormer, un sitio web neonazi orientado hacia los millennials, ha visto crecer su tráfico a aproximadamente medio millón de visitantes únicos al mes. En la ciudad de Nueva York, el departamento de policía dice que los crímenes de odio antisemitas casi se duplicaron en los primeros dos meses de 2017 en comparación con el mismo período del año pasado.

"Uno de los grupos que Trump movilizó fue la extrema derecha antisemita al estilo Ku Klux Klan", dice Lawrence Rosenthal, un estudioso de la historia fascista y director del Centro de Estudios de Derecha de la Universidad de California, en Berkeley. Estos grupos "habían estado absolutamente al margen de la política estadounidense por lo menos durante mi vida, y estoy envejeciendo".

Oren Segal, que hace un seguimiento de los incidentes antisemitas en su papel de director del Centro sobre Extremismo de la Liga Anti-Difamación, coincide con esta visión. "Los antisemitas piensan que tienen un aliado en el más alto cargo", dice Segal, quien cree que la "retórica divisoria" de la campaña presidencial ha envalentonado a los racistas y los ha inspirado a atacar a sus enemigos percibidos en la comunidad judía.

"Hemos visto un repunte significativo en las denuncias que hemos recibido, sin duda empezando alrededor de las elecciones de noviembre y continuando durante los dos primeros meses de 2017", dice Segal a ProPublica.

En medio del debate nacional más amplio acerca de la responsabilidad que Trump podría tener por el comportamiento racista y antisemita, las cuentas que emergen de la base de datos de Documenting Hate ofrecen la oportunidad de apreciar experiencias muy personales de intimidación y temor.

Hemos identificado:


  • Incidentes en colegios y universidades, como el hombre que vagó por el campus de la Universidad de la Florida en Gainesville con un brazalete con una esvástica.
  • Incidentes en las escuelas K-12, incluidas las esvásticas pintadas en casi cualquier superficie que puedas imaginar - incluyendo las manos de los estudiantes.
  • Incidentes en los edificios del gobierno, la mayoría de los cuales eran bibliotecas, aunque uno fue dentro de una planta de tratamiento de aguas residuales de Brooklyn, donde aparecieron las palabras "Heil Hitler" y "Trump" garabateadas.
  • Incidentes en hogares y negocios privados, incluyendo un grafiti de la cruz gamada y propaganda en negocios en Eugene, Oregon.
  • Y los incidentes en parques públicos, en su mayoría graffitis, aunque un vándalo emprendedor excavó una esvástica de 20 pies por 20 pies en la hierba en un parque en Levittown, Nueva York.

Incidentes también orquestados por extremistas

La revisión de ProPublica, que no incluye incidentes ocurridos online, donde el troleo antisemita y el abuso se han generalizado, descubrió muchos episodios que nunca antes habían sido reportados por los medios o investigados por la policía.

Nuestra cuenta es casi seguramente a la baja. Se trata de incidentes cubiertos en notas de los medios de comunicación, así como recopilados por el Southern Poverty Law Center y la coalición de medios de noticias que incluye ProPublica, Univision Noticias, Buzzfeed News y The New York Times Opinion.

Los informes que examinamos generalmente se dividen en dos categorías. La mayoría parece haber sido cometida por individuos enfadados, pero que no están afiliados a ningún grupo organizado. A menudo son adolescentes que difaman a los judíos - y otros grupos minoritarios - a través de graffitis o insultos verbales. En algunos casos, el símbolo nazi estaba dirigido específicamente a personas que no son judíos.

Un número más pequeño fue orquestado por grupos políticos extremistas, como el New Order, una extensión del partido nazi estadounidense fundado por George Lincoln Rockwell y la División Atomwaffen, un nuevo grupo juvenil fascista. Un puñado de casos involucraron a un saboteador que remotamente secuestró impresoras de computadoras en Stanford y otras universidades, programándolas para escupir página tras página de propaganda neonazi.

No todos los que encuentran esvásticas nazis son judíos

Algunos expertos que rastrean esta ola de incidentes dijeron que es crucial situarlos dentro de un contexto histórico más amplio.

"En general, hemos visto una notable disminución del antisemitismo en los últimos 40 años", señaló Jonathan Sarna, profesor de historia en la Universidad de Brandeis y uno de los cronistas más destacados de la vida judío-estadounidense. "En la década de 1950, no sólo teníamos amenazas de bombas, sino bombardeos. Las sinagogas del sur fueron bombardeadas", dice. "Es importante estar atento y preocupado. Pero también es importante no reaccionar de forma exagerada".

Los judíos han sido acosados con imágenes y mensajes de odio en las docenas de casos que hemos estudiado.

Durante Hanukkah del año pasado, unos vándalos profanaron una gran menorah casera que estaba en el patio delantero de una casa en Chandler, Arizona, retorciendo el símbolo sagrado hasta darle forma de esvástica. Días después de la elección presidencial, el senador Brad Hoylman del estado de Nueva York encontró una esvástica tallada en la puerta del ascensor en su edificio de apartamentos en Manhattan y recibió un folleto en el correo que decía que los judíos serían "castigados" por no convertirse al cristianismo.

No todos los que han encontrado imágenes nazis son judíos: homosexuales, lesbianas, afroamericanos, latinos y otros también han sido blanco del símbolo.

Por ejemplo, Karen Schaeffer encontró una esvástica y la palabra "scum" (escoria, en español) dibujada en su puerta a mediados de noviembre. "Estaba bastante asustada", dice Schaeffer, quien vive en Wyandotte, Michigan, una pequeña ciudad en las afuera de Detroit. "Ni siquiera soy judía, pero soy una mujer liberal bastante ruidosa en una ciudad que no siempre aprecia eso".

Schaeffer tiene una idea de lo que llamó la atención de los antisemitas: un cartel en su ventana de la campaña de Bernie Sanders, el senador de Vermont que se enfrentó sin éxito a Hillary Clinton en las primarias demócratas. La policía acudió a la casa de Schaeffer para investigar, pero no arrestó a nadie.

"Niños" y adolescentas que pintan cruces gamadas

En Cincinnati, Street, la violista de la orquesta sinfónica y maestra de música, dice que el graffiti en su coche la dejaba "muy vulnerable". Su padre y su abuela huyeron de la Alemania nazi en los años cuarenta.

Varias semanas después del incidente, varias escuelas en su ciudad comenzaron a ser golpeadas con más graffitis antisemitas. Primero, alguien pintó una gran esvástica blanca en una señal del Instituto Hebreo de Religión de la Universidad Hebrea de Cincinnati, el mayor seminario judaico reformista en América del Norte.


Esto fue otro golpe psicológico para Street. Se preocupó por sus amigos que trabajan en la universidad, y trató de entender los actos de odio que tienen lugar en su ciudad. Los crímenes, dice, "no son enormes, pero combinados son aterradores".

Graffitis similares aparecieron en los campus de más de 35 colegios de todo el país durante los tres meses analizados por ProPublica.

A última hora de la noche del 21 de enero, un vándalo con máscara que llevaba un spray atacó la Secundaria Withrow University, una escuela pública en el lado este de Cincinnati. Pintó "Trump" y esvásticas en todo el campus. El atacante, que etiquetó letreros, aceras y edificios, también escribió insultos homófobos y contra los negros.

Docenas de escuelas también fueron pintadas con graffitis antisemitas durante el mismo período de tiempo.

En una escuela secundaria de Newton, Massachusetts, alguien escribió "Quemad a los judíos", "Poder blanco"" y "Trump !!!" en un baño. En en el complejo atlético de la High School de Wilbur Cross en New Haven, Connecticut, aparecieron esvásticas rojas. En Murfreesboro, Tennessee, dos chicas adolescentes fueron expulsadas de Blackman High School por dibujar una esvástica en uno de los baños.

"Algunas personas pueden decir que estos actos de vandalismo con cruces gamadas están siendo cometidos por un grupo de niños y descartarlo como irrelevante. Creo que es todo lo contrario. El hecho de que niños pequeños estén haciendo esto es lo más temible", dice Segal, de la Liga Anti-Defamación.

En los campus universitarios, gran parte del nuevo antisemitismo ha venido de grupos organizados de extremistas para intimidar o reclutar nuevos miembros.

En la Universidad de Washington, en Seattle, un grupo estudiantil pro-Trump que se autodenominaba "UW Wall Building Association" coqueteó con el nazismo en un mensaje público de Facebook en el que sugería que los inmigrantes indocumentados debían ser enviados a "campos de concentración".

Los neonazis también cruzaron el campus de la universidad por la noche, portando carteles blancos y negros que amenazaban con la violencia y subiendo videos de sus hazañas a YouTube. Un cartel, con la cabeza de la muerte, o insignias de Totenkopf, utilizado por las SS durante la Segunda Guerra Mundial, prometía "expulsar a los sodomitas y degenerados de Seattle". Otro cartel animaba a los estudiantes a "unirse a sus nazis locales" y visitar el sitio web IronMarch.com, una web fascista que anima a la gente a exterminar a los judíos y comenzar una "guerra racial ahora".

"La gente está simplemente sorprendida. No podemos creer que esto esté sucediendo", dice una estudiante de postgrado que pidió el anonimato por temor a ser acosado. Cuando vio los carteles dice que se sintió físicamente enferma. "Llamé a mi mamá y sollozaba. Estaba muy molesta. Mis antepasados fueron asesinados por los nazis", dice esta estudiante, que es judía.

La organización neofascista no respondió a la solicitud para ser entrevistada sobre sus actividades.

Grupos nacionalistas blancos como Identity Evropa, liderado por un hombre californiano convicto por atacar a un taxista árabe a punta de pistola, y True Cascadia, que pretende promover la "conciencia étnica blanca en el noroeste del Pacífico", también están haciendo propaganda en escuelas. Segal ha rastreado 112 casos de grupos de supremacía blanca que han publicado folletos en los campus universitarios desde septiembre de 2016.

Sinagogas y cementerios, en el punto de mira

En los últimos meses, las sinagogas y otras instituciones judías han sufrido hostigamiento continuo.

En diciembre, alguien lanzó varias piedras a través de las ventanas del Templo Menorah-Keneseth Chai, una sinagoga histórica de Filadelfia. Al otro lado del país, en Las Vegas, un joven con vaqueros talló una esvástica en una columna de mármol negro durante los servicios de Shabbat en Chabad, en el sur de Nevada.

En otros estados, las iglesias cristianas que sirven a gays y lesbianas o latinos también han sido blanco de las esvásticas.

Sin embargo, es la oleada de amenazas de bomba dirigida a los centros comunitarios judíos la que ha capturado la mayor atención de los medios de comunicación y ha generó mayor preocupación. Las autoridades federales acusaron el 3 de marzo a Juan Thompson, un ex periodista errático que solía escribir para la web web The Intercept, de hacer amenazas a un pequeño número de centros comunitarios judíos.

Pero los responsables del resto de las decenas de amenazas a centros siguen en libertad. El 7 de marzo, otros 17 nuevas instituciones judías recibieron amenazas de bomba.

Algunos líderes religiosos están instando al presidente Trump a que emita una condena pública más fuerte contra el antisemitismo antes de que el problema empeore. "Necesitamos que diga con mucha fuerza 'Esto no es aceptable' y que de seguimiento con acciones", dice el rabino Steven Fox, director ejecutivo de la Conferencia Central de Rabinos Americanos, el cuerpo rabínico más destacado del país.

Fox dice que los líderes de la comunidad judía han solicitado una reunión con la Casa Blanca para discutir el aumento de la actividad antisemita, pero, por ahora, no se les ha concedido una audiencia con Trump o alguno de sus asesores.

"Existe una gran preocupación por este aumento en los crímenes de odio, este aumento en el discurso de odio", dice Fox sobre su seminario. "En los últimos dos años hemos visto este odio real hacia cualquiera que es diferente:odio a los musulmanes, odio a la comunidad LGBTQ... Lo vemos como una tendencia profundamente preocupante, no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo".


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