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Gobierno

Un viaje por encima de los contrastes del municipio más poblado de México

Ecatepec, en el Estado de México, ya usa el Mexicable, el primer teleférico de pasajeros del país. Pero la moderna obra deja a la vista los problemas de una ciudad donde miles de personas viven en pobreza y sorteando la inseguridad.
13 Oct 2016 – 09:02 PM EDT
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ECATEPEC, Estado de México.- Emiliano Altamirano, un vecino de Ecatepec de 75 años, está contento. Se montó por primera vez a un teleférico y solo piensa en el momento en el que pueda contárselo a sus nietos.

Cuando este mecánico ya jubilado llegó a Ecatepec, en el céntrico Estado de México, hace más de 35 años, aquí no había más que sembradíos. Así que no podía imaginar que algún día ese lugar se convirtiera en el más poblado del país y ahora el municipio elegido para albergar el Mexicable, el primer teleférico de transporte público de México que recorre tres millas (4.8 kilómetros) en 17 minutos por el aire.

Como él, otros usuarios hablan de la emoción de usarlo y algunos lo hacían casi como si fuera una atracción turística. Dulce Belén, una ama de casa de 23 años, ha viajado varias veces en el Mexicable con sus dos hijos y amigas. “Me parece divertido, es algo nuevo. No sabíamos qué se sentía y ya nos subimos y a los niños también les encantó. Evidentemente es más rápido y más seguro”, dice sonriente.

Pero, tras la emoción inicial, el jubilado Altamirano reconoce que la obra no supone sólo beneficios para Ecatepec. Para construir una de las estaciones, la número 7 de ‘La Cañada’, tuvieron que quitar un centro de salud que también necesitaban los vecinos.

Y ése no es el único problema que esta obra ha puesto a la vista: cuando los vecinos de este municipio se suben al Mexicable pueden, por seis pesos mexicanos (el equivalente a 0.30 $) ver por encima los problemas que viven a diario, como el desabasto en servicios públicos y la inseguridad, aspectos que han hecho de este municipio uno de los peor evaluados para vivir.

Al transitar por este municipio de 1.7 millones de habitantes, las góndolas anaranjadas, blancas y verdes en el aire contrastan con calles sin pavimentar, obras en curso y señales viales que no son respetadas. La estación 1, la de Santa Clara, se levanta como un coloso sobre la vía Morelos, una de las principales del municipio, entre las construcciones precarias que la rodean.

Desde las góndolas o cabinas, que pueden alojar a 4 viajeros sentados o diez de pie, se escucha con claridad a gallos, vacas y otros animales desde los patios de los habitantes, e incluso los sonidos de los megáfonos de los vendedores que recorren las calles del municipio, preferentemente de día.

Bajo su sombrilla, la señora Rubio Cruz, de 74 años, dice que ya se subió a una de ellas y que "se siente bonito". Ahora espera sentada afuera de la estación 7 La Cañada, una “zona gris” de Ecatepec, como calificó el presidente mexicano Enrique Peña Nieto cuando asistió a la inauguración de la obra la semana pasada.

El mandatario aprovechó el acto para posar para la foto con su compañero de partido, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, menos de un año antes de que esa entidad celebre unos comicios que se antojan como la antesala de las elecciones presidenciales de 2018.

Ecatepec maquillado

En la obra para hacer el Mexicable se invirtieron 90 millones de dólares; una mínima parte se destinó a un programa por el que se pintaron de colores 180,000 casas y espacios y se realizaron unas 50 obras artísticas, que ahora conviven con sencillos tejados de lámina de las casas que no fueron beneficiadas.

Y en una ciudad que ha llegado a ser calificada como la que más pobres tiene de México, las críticas a lo que algunos consideran retoques estéticos no se han hecho esperar.

El profesor de Derechos Humanos en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Manuel Amador, se pregunta: por qué invertir tanto dinero en una obra, habiendo tantas otras necesidades, como por ejemplo terminar la construcción de la preparatoria de su comunidad.

“(Las autoridades) nos hablan de una reforma educativa –continúa-, cuando nosotros ni a computadoras llegamos, no tenemos buenas bancas y nuestras aulas están bajo techos de lámina y con goteras”, lamenta el profesor al afirmar que Ecatepec es “uno de los lugares con más abandono” en cuanto a inversión del gobierno.

Otros vecinos consultados por Univision Noticias mencionan la inseguridad como uno de los principales problemas del municipio del Estado de México.

"Me han asaltado tres veces. El Mexicable está bien para trasladarnos de una manera rápida, segura y barata, pero también debería haber más seguridad porque aquí hay mucha delincuencia", dice Daniel Flores, acompañado de su esposa y de su pequeña hija.

Por su parte, Adriana, que ha vivido sus 27 años en esta alcaldía, admite estar contenta con el teleférico, pero cree que hay otros problemas todavía más graves como los feminicidios y la inseguridad. "Después de las ocho de la noche es muy peligroso caminar en las calles”, confiesa.

No es fácil para una mujer andar a solas en el transporte público de Ecatepec, ni por la alerta de género en el municipio ni por la frecuencia en robos o asaltos, coincide una joven con audífonos que viaja en una de las cabinas.

Pese a que no hay datos oficiales, conteos ciudadanos en marzo daban cuenta de más de 600 asesinatos de mujeres en los últimos cuatro años. Además, el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres emitió en julio de 2015 la alerta de género para 11 municipios del Estado de México, Ecatepec entre ellos.

Adriana añade a su lista de problemas el desabasto de agua. Con ella coincide un muchacho que no quiso dar su nombre, pero que trabaja en un autolavado a unas cuadras de la estación 1 del Mexicable: “(el agua) nos llega unas dos veces a la semana, la mayor parte del tiempo nos traen pipas”. Y eso se puede ver en las calles.

“Vienen las visitas y no hay baño porque aquí no hay agua”, confiesa con pena la señora Rubio Cruz, y aún con la alegría que siente por pasear con sus hijos en el teleférico, Dulce Belén sentencia: “donde yo vivo lo que más falta nos hace es el agua, es lo que yo pediría. Así como invirtieron en esto que también inviertan en darnos agua”.

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