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Huracan Barry

"Nos salvamos": Barry debilitado sigue camino a Arkansas, pero la inundaciones continúan siendo una amenaza

La alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Centrell, dijo que la ciudad fue “sumamente afortunada” de que las lluvias que dejó el sistema meteorológico estuvieran por debajo de los pronósticos. Sin embargo, se mantienen las alertas por inundaciones en Louisiana, Mississippi, Alabama, Arkansas y Tennessee.
Publicado 15 Jul 2019 – 3:29 AM EDT | Actualizado 15 Jul 2019 – 3:29 AM EDT

Ya lo peor ha pasado y el diluvio que se esperaba no fue tal. La depresión tropical Barry dejó lluvias a medida que se adentraba lentamente el domingo por los estados del Golfo de México sin impactar directamente a Nueva Orleans, pero azuzando temores de inundaciones, tornados y apagones en otras partes de la región. Ahora debilitada se dirige a Arkansas.

El pasado sábado, tocó tierra en Louisiana, donde arrojó abundantes lluvias que inundaron carreteras y barrios, y sus vientos arrancaron techos de viviendas y causaron otros daños importantes, pero el panorama peor de este primer huracán de la temporada de este año no sucedió.

Los vientos máximos sostenidos del sistema, que brevemente se convirtió en un huracán de Categoría 1, se redujeron a 56 kph (35 mph).

“Nos salvamos”, dijo en conferencia de prensa este domingo la alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Cantrell, al tiempo que resaltó que la ciudad está lista para ayudar a las municipalidades aledañas que resultaron más afectadas.

Centrell dijo que la ciudad fue “sumamente afortunada” de que las lluvias estuvieran por debajo de los pronósticos de que habría un diluvio que saturaría los sistemas de drenado de la ciudad, a pesar de que los diques fueron reforzados tras la devastación del huracán Katrina en 2005.

El gobernador de Louisiana, John Bel Edwards, dijo por la tarde que estaba “sumamente agradecido” de que Barry no causara las desastrosas inundaciones que se habían pronosticado.

“Esta fue una tormenta cuyos resultados pudieron ser muy, muy distintos”, declaró. “Estamos agradecidos de que no ocurriera el peor escenario”.

Sin embargo, el estado se prepara para unas posibles inundaciones repentinas luego de que cayeron 7.6 centímetros (3 pulgadas) de agua en el área de Jackson antes del amanecer del domingo y se prevén más lluvias.

La alerta por inundaciones también se mantiene en los estados de Mississippi, Alabama, Arkansas y Tennessee, en un área que alcanza a unos 11 millones de personas, según CNN.

Las fuertes lluvias y los tornados son posibles desde la costa del Golfo a través del valle medio del río Mississippi, hasta el lunes, de acuerdo con las previsiones meteorológicas.

"Todavía tenemos condiciones que amenazan la vida mientras la tormenta se mueve hacia el norte de Louisiana, Mississippi y el oeste de Tennessee", dijo Pete Gaynor, el administrador en funciones de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, citado en The Washington Post.


Agua como cataratas del Niágara

En Nueva Orleans cayó una lluvia ligera el domingo por la mañana y se abrieron iglesias; varios negocios, incluyendo algunos en la calle Tchoupitoulas a lo largo del río Mississippi, estaban inundados. Las calles en el popular distrito de los jardines de la ciudad eran más tranquilas de lo normal, pero algunos corredores y paseadores de perros se aventuraron a salir, según un testigo de Reuters.

Sesenta y cinco millas al sureste de Nueva Orleans en Plaquemines Parish, parte de la cual se encuentra debajo del nivel del mar, los residentes recibieron órdenes de evacuación obligatoria antes del impacto de Barry.

Emmett Sylve, de 74 años, dijo a AP que la tormenta había destruido su casa rodante junto a la autopista 23 después de que se vertieran cuatro pies de agua "como las cataratas del Niágara".

"Todos somos personas mayores aquí, esta es nuestra propiedad y no tenemos a dónde ir", dijo Elliot. "No tenemos los recursos para permanecer en un motel durante siete u ocho días".


El alcalde de la ciudad de Mandeville, Donald J. Villere, cuya población se ubica a orillas del lago Pontchartrain, señaló a Efe por teléfono que tan solo se inundó una calle sobre las 05:00 hora local de este domingo.

"Pasó rápidamente de una pulgada (2.54 centímetros) de agua a unos dos pies (60 centímetros)", indicó Villere, quien subrayó que "gracias a Dios" no ha ido a más.

"El viento fuerte apenas ha causado daños y como mucho se ha inundado el sótano de alguna casa, pero poco más", destacó el alcalde, quien aseguró que ninguna persona ha tenido que ser evacuada de su vivienda ni se han sufrido cortes de la corriente eléctrica.

Pese a que los daños han sido limitados en Mandeville, Villere se mostró precavido y partidario de que los vecinos permanezcan en sus casas.

"Creo que necesitaremos un par de días para limpiar las calles. Aquí estamos acostumbrados a este tipo de fenómenos y las casas están preparadas", opinó.

Según el jefe del Servicio de Meteorología de Univisión, Albert Martínez, "en la parte derecha de ese sistema la lluvia seguirá siendo el mayor riesgo, con acumulados que pueden rondar entre las 10-15 pulgadas (25-38 centímetros) en el sur de Louisiana, pero entre tres y ocho pulgadas (entre siete y 20 centímetros) en el norte del estado".

En fotos: Barry llega a Louisiana y las inundaciones son la principal amenaza

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