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"Vendieron ataúdes voladores": el Congreso confronta al exjefe de Boeing por las fallas del 737 Max que causaron la muerte de 346 personas

El Congreso de EEUU señaló a Boeing de poner las ganancias por encima de la seguridad de los pasajeros. Una serie de correos electrónicos internos muestran cómo la empresa sabía de los desperfectos del modelo involucrado en dos accidentes fatales, pero incluso así lo dejó operar.
30 Oct 2019 – 04:08 PM EDT

Tomó dos accidentes aéreos y la muerte de 346 personas para que la mayor compañía aeronáutica y espacial del mundo —la estadounidense Boeing— detuviera todas las operaciones del modelo 737 Max.

La decisión vino después de que en marzo de 2019 un segundo avión de ese modelo operado por Ethiopian Airlines se estrellara poco después del despegue. En octubre de 2018, otro 737 Max operado por la aerolínea indonesia Lion Air también se había estrellado en el mar solo 13 minutos después de dejar el aeropuerto.

A inicios de octubre el ahora exdirector ejecutivo de la compañía, Dennis Muilenburg, se vio forzado a dejar su cargo luego de conocerse que Boeing falló en la identificación y corrección de las fallas que causaron los dos mortales accidentes.

Esta semana Muilenburg ha tenido que rendir cuentas ante el Congreso de EEUU, donde políticos estadounidenses lo han confrontado sobre una serie de correos electrónicos (ahora públicos) que sugerían que los pilotos de prueba de Boeing sabían sobre defectos en el sistema antibloqueo de la aeronave, pero no se alertó a los reguladores sobre este problema.

La comparecencia del exdirector es parte de una serie de audiencias en las que él y otros funcionarios deberán aparecer ante el Congreso para ser sometidos a duras preguntas en el marco de la investigación sobre las fallas de su avión más vendido.

"Ataúdes voladores"

"Ambos accidentes fueron completamente evitables", dijo Roger Wicker, senador republicano de Mississippi, durante la primera audiencia en el Capitolio. "No podemos imaginar el dolor experimentado por las familias de esas 346 almas que se perdieron".

Boeing es señalada de poner las ganancias por encima de la seguridad de los pasajeros y desarrollar una relación comprometedora con los reguladores que aprueban la idoneidad de las nuevas aeronaves.


La semana pasada, un informe de Indonesia sobre el accidente de Lion Air criticó el diseño del sistema antibloqueo que durante la pruebas dejó a los pilotos luchando por el control del avión, así como las "deficiencias" en la comunicación de la tripulación de vuelo y el control manual de la aeronave.

Durante la audiencia, el senador demócrata de Connecticut Richard Blumenthal acusó severamente a la compañía de participar en "un patrón de ocultamiento deliberado", señalando que el manual del piloto de 1,600 páginas de Boeing menciona el llamado sistema antibloqueo MCAS solo una vez.

Blumenthal acusó a Muilenberg y Boeing de vender "ataúdes voladores", como resultado de que la empresa decidió ocultar determinados detalles a los pilotos.

Muilenberg también es señalado por la reciente divulgación de mensajes internos que Boeing no había entregado previamente a los investigadores del Congreso.

En los mensajes —enviados en 2016 por el piloto jefe de pruebas de la empresa, Mark Forkner— se manifiestan quejas sobre un comportamiento errático "atroz" en las pruebas de simulador de vuelo del sistema MCAS, a la vez que se insinúa que la compañía tendría que jugar "trucos mentales" con los reguladores para persuadirlos de que aprobaran el avión.

Disculpas

"Lo sentimos, lo siento de verdad y profundamente", dijo Muilenburg en la audiencia del martes. "Como esposo y padre estoy desconsolado por sus pérdidas".

Esta primera comparecencia coincide con el aniversario del accidente del vuelo de Lion Air, que dejó 157 muertos.

En la sala estuvieron presentes familiares y amigos de algunos de ellos, portando fotografías de quienes fallecieron.


En julio pasado Boeing anunció una compensación de US$100 millones a los familiares de los dos accidentes, y aseguró que la empresa quería "recuperar" la confianza de sus clientes. Después del primero de los dos sucesos, Muilenburg había dicho que se comprometía a que "no sucedería otra vez".

La crisis de credibilidad en que se ha visto envuelta Boeing como resultado de los problemas con el 737 Max también ha motivado investigaciones de un panel internacional convocado por la Autoridad Federal de Aviación de EEUU, que recomendará cambios en la forma en que los aviones son certificados para su funcionamiento.

El Departamento de Justicia también lleva a cabo una investigación criminal contra la compañía.

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