Con los precios de la carne de res escalando a máximos históricos, muchos consumidores en todo el país, impactados por el golpe en el bolsillo, se preguntan en voz alta por qué el ribeye cuesta casi 22 dólares por libra. Los economistas señalan que las razones detrás de esto se han venido acumulando durante años, impulsadas principalmente por la pérdida de ganado debido a la sequía y una fuerte demanda, y no solo por la inflación general.
Los precios de la carne de res alcanzan máximos históricos; aquí te decimos por qué el filete está tan caro
Expertos señalan que los máximos históricos se deben al déficit en el hato ganadero nacional; dicho déficit es por el encarecimiento de la tierra y la sequía. A pesar de ello, los estadounidenses siguen consumiendo carne de res
Según datos del Servicio de Investigación Económica del USDA, el precio promedio minorista de la carne de res alcanzó un récord en abril de 9.64 dólares por libra, un aumento de aproximadamente el 13% en comparación con el año anterior. Aunque la inflación ha influido, los economistas agrícolas Brenda Boetel y Jeffery Swenson afirman que los precios actuales de la carne de res están siendo impulsados primordialmente por una escasez histórica de ganado frente a una demanda constante de los consumidores.
"El factor más importante es la reducción del hato ganadero de EE. UU.", señaló Boetel, profesora de economía agrícola en la Universidad de Wisconsin–River Falls.
"Al 1 de enero, el hato nacional se situaba en unos 86.2 millones de cabezas, el más pequeño desde 1951 y casi un 9% por debajo de su punto máximo en 2019; menos ganado significa menos carne de res, y cuando la oferta se reduce mientras la demanda se mantiene firme, los precios suben", señaló la académica.
La sequía proyecta una larga sombra sobre la industria de la carne de res
Las raíces de la actual escasez de oferta se remontan a años atrás. Boetel explica que una sequía prolongada en los principales estados productores de ganado obligó a los ganaderos a vender a los animales antes de lo previsto, incluyendo a las vacas de cría necesarias para reconstruir los hatos. Cuando las pasturas se secan y el heno se vuelve escaso o caro, los productores a menudo no tienen más opción que reducir el número de cabezas, un proceso conocido como liquidación forzosa del hato.
"Esa liquidación tiene efectos duraderos en el suministro de carne de res", afirmó Boetel. A diferencia de los cultivos que se pueden volver a sembrar cada temporada, la producción ganadera sigue una línea de tiempo biológica. Incluso cuando los precios incentivan la expansión, reconstruir un hato toma años.
"Si un productor se queda con una novilla hoy, pueden pasar de dos a tres años antes de que su ternero entre al suministro de carne de res", explicó Boetel. "No hay forma de solucionar una escasez como esta rápidamente".
¿Por qué la demanda de carne de res no se ha enfriado?
A pesar de los precios más altos, los estadounidenses no han dejado de consumir carne de res. Swenson atribuye las altas ventas minoristas y los cambios en las tendencias alimentarias como factores clave que mantienen elevada la demanda.
"Hay un enfoque creciente en la proteína dentro de la dieta; la gente le está prestando atención a la ingesta de proteínas de la misma manera que solía contar las calorías", dijo Swenson, especialista en carne y ganado del Departamento de Comercio y Protección al Consumidor de Wisconsin.
Además del enfoque en las proteínas, Swenson afirma que los ganaderos de carne de res están haciendo un excelente trabajo mejorando la calidad y el sabor de la carne.
"Parte de esto se debe a la genética, pero el ganado también pasa más días en engorda, lo que resulta en altos niveles de marmoleado", señaló Swenson. La gente busca la carne de res porque la calidad y la consistencia han mejorado. Eso mantiene fuerte la demanda incluso con precios más altos".
¿Se volverá la carne molida inalcanzable?
Irónicamente, la carne de res de mayor calidad ha generado desafíos en una de las secciones más accesibles del mostrador de carne. A medida que más ganado califica en las categorías Choice y Prime, se dispone de menos recortes magros, el componente esencial para elaborar carne molida y productos procesados como palitos de carne para botana.
"El ganado más pesado ayuda a compensar un poco la menor oferta, pero la producción de carne de res en lo que va del año está un 7% por debajo del año pasado, mientras que la cosecha de ganado ha bajado aproximadamente un 9%", detalló Swenson.
La escasez de recortes magros ha elevado los precios de la carne molida, a pesar de que los compradores conscientes de los costos siempre han recurrido a ella como una alternativa económica. Para cubrir ese vacío, Swenson señala que las importaciones de carne de res —particularmente de países como Brasil, Australia y Canadá— han aumentado. Aun así, la carne importada sigue representando una minoría del consumo y no ha sido suficiente para compensar por completo la escasez interna.
Las importaciones ayudan, pero no resuelven el problema
Las importaciones estadounidenses de ganado desde México, principalmente ganado de repasto destinado a los corrales de engorda, siguen estando fuertemente afectadas.
"Históricamente, México suministraba más de 1.8 millones de cabezas de ganado a EE. UU. al año; con los suministros nacionales de terneros ya reducidos debido a la liquidación de hatos, las interrupciones en las importaciones de ganado de repasto mexicano reducen aún más los inventarios de los corrales de engorda y disminuyen la producción posterior de carne de res. El resultado es una presión al alza en los precios de la carne de res al por mayor y al por menor", indicó Boetel.
La carne de res importada de países como Brasil, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y México constituye cerca del 20% del consumo de EE. UU., frente al 10% o 15% de años recientes. Gran parte de ella se utiliza en la producción de hamburguesas. Sin embargo, se espera que los estadounidenses tengan disponible aproximadamente una libra menos por persona este año en comparación con el anterior, apuntó Boetel.
"Las importaciones ayudan a complementar el suministro, pero no son lo suficientemente grandes como para contrarrestar la escasez por completo", afirmó Boetel.
¿Qué sigue para los precios de la carne de res?
El futuro de los precios de la carne de res se verá influenciado por la oferta y la demanda. En pocas palabras, o bien disminuirá la demanda o aumentará la oferta de ganado, dice Swenson.
"A corto plazo, la demanda de carne de res suele ser alta durante todo junio, y se espera que algunos cortes como el ribeye y otros filetes disminuyan alrededor del Cuatro de Julio, cuando quienes cocinan a la parrilla centran su atención en las hamburguesas, salchichas bratwurst y hot dogs. Si bien esto puede provocar una caída en los precios de la carne de res en general, es de esperar que los precios de la carne molida aumenten en julio y agosto. A largo plazo, la demanda podría verse afectada por los precios altos si los clientes buscan sustituir la carne de res con cerdo o ave. No hemos visto que eso ocurra todavía", explicó.
A más largo plazo, el panorama depende de si la oferta puede ponerse al día, y eso sigue siendo incierto.
"Las condiciones de las pasturas en muchas partes del país se han visto afectadas por la continua sequía y el suministro de forraje es escaso. Aunque a muchos agricultores y ganaderos les gustaría aumentar sus hatos de vacas, las condiciones simplemente no son tan favorables como desearían", comentó Swenson.
Los altos costos de la tierra, la mano de obra y los intereses también siguen desincentivando la expansión, al igual que la edad de los propietarios.
"Muchos productores están llegando a la edad de jubilación, mientras que las generaciones más jóvenes suelen ser reacias a entrar al negocio debido a los altos costos de inicio y al riesgo financiero; el desarrollo urbano también ha reducido las tierras de pastoreo en algunas regiones, limitando las oportunidades de crecimiento del hato", dice Boetel.
En última instancia, los altos precios de la carne de res reflejan una escasez histórica que no se puede solucionar rápidamente. Muchos analistas creen ahora que podrían pasar años antes de que el ciclo ganadero cambie por completo.
"Hasta que veamos una expansión significativa del hato, es probable que los precios de la carne de res se mantengan elevados. Este es un problema de suministro que tardó años en gestarse y tardará años en corregirse", concluyó Boetel.
Swenson señala que muchos pronostican que será el año 2030 antes de que la balanza se incline hacia el otro lado.
"Si eso se cumple, los precios de la carne de res podrían permanecer en niveles altos por otros cuatro años, pero una vez más, esto dependerá del apetito de los estadounidenses por la carne de res", concluye Swenson.






