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Elizabeth Warren

Estas eran las primarias demócratas más diversas, sin Warren ahora quedan en manos de dos blancos septuagenarios

Con la salida de Elizabeth Warren de la contienda por la nominación presidencial del Partido Demócrata, pierde la última mujer que alguna vez figuró en las encuestas con opción de triunfo. El "techo de cristal" que ha impedido la elección de una presidenta en EEUU se mantendrá incólume al menos hasta 2025, como indicó la senadora al anunciar el abandono de sus aspiraciones.
5 Mar 2020 – 04:20 PM EST

WASHINGTON DC.- El "techo de cristal" que ha impedido a las mujeres resultar electas como presidenta de Estados Unidos se mantendrá incólume al menos hasta 2025 después de que la senadora Elizabeth Warren abandonara este jueves sus aspiraciones de ocupar la Casa Blanca.

Warren tomó la decisión 48 horas después de haber obtenido apenas el tercer lugar en Massachussets -el estado que ella representa como senadora- durante el Supermartes, la jornada más importante del ciclo de elecciones primarias para escoger al abanderado del Partido Demócrata.

Warren no se impuso en ninguno de los 14 estados que celebraron comicios para designar delegados. Tras el Supermartes la senadora solo cuenta con 61 delegados, varios cientos por detrás del exvicepresidente Joe Biden y el senador por Vermont Bernie Sanders.


La deserción de Warren prácticamente cierra la puerta a que una mujer resulte electa presidenta por primera vez, ya que la contienda demócrata se ha convertido en una carrera de dos entre Biden y Sanders.

Y reaviva el debate sobre las ventajas que la sociedad estadounidense concede a los hombres por encima de las mujeres. Muchos aún no olvidan lo cerca que en 2016 Hillary Clinton estuvo de romper el techo de cristal, pero cayó derrotada de manera sorpresiva por Donald Trump. Los 45 presidentes de Estados Unidos han sido varones, solo uno de minoría étnica.

El que dos septuagenarios caucásicos sean los últimos sobrevivientes es un final sorprendente después de que al menos 25 precandidatos se postularan en 2019, conformando un grupo dispar en cuanto a género y a grupos raciales que favorecía a la narrativa demócrata de ser el partido más receptivo a la diversidad.

Parece la expresión política que se vive en otras áreas de la sociedad. El Centro de Investigaciones Pew estimó que en 2018 la mujer estadounidense ganó 85 centavos por cada dólar que percibió su colega masculino.

Esperar 4 años más

Al anunciar que se retira de la contienda, Warren expresó decepción por la idea de que la Casa Blanca seguirá ocupada por un hombre.

"Una de las partes más difíciles de esto... todas esas niñitas tendrán que esperar cuatro años más" para ver la llegada de una mujer a la Presidencia. Pero ante la pregunta de una reportera sobre un solapado sexismo en la sociedad estadounidense, evadió fijar una posición categórica.

"Sabes que esa pregunta es una trampa para cada mujer. Si tú dices, 'sí, hubo sexismo en esta contienda', todos te llaman 'quejona'. Y si dices 'no, no hubo sexismo', una millonada de mujeres piensan '¿en cuál planeta vives?", indicó Warren. "Te prometo esto, tendré bastante qué decir sobre este tema más adelante".

La legisladora Tulsi Gabbard de Hawaii aún mantiene su candidatura a la nominación demócrata -la única además de Biden y Sanders- pero ha obtenido apenas un delegado tras primarias en 18 estados, por lo que sus posibilidades son casi inexistentes. Biden encabeza la carrera con 573 delegados acumulados, seguido de Sanders con 508. Son necesarios 1,991 delegados para alzarse con el triunfo.

Más mujeres que nunca

Para 2020, el Partido Demócrata parecía dispuesto a construir sobre la base que dejó la candidatura de Clinton. Seis de las aspirantes eran mujeres, además de Warren y Gabbard, el grupo incluyó en algún momento a las senadoras Kirsten Gillibrand (Nueva York), Kamala Harris (California) y Amy Klobuchar (Minnesota), y a la escritora Marianne Williamson.

Harris, la única aspirante procedente de una minoría étnica, dijo el jueves al conocer la decisión de Warren que "aún queda mucho trabajo por hacer para dejar muy claro que las mujeres estamos excepcionalmente calificadas y somos capaces de ser comandante en jefe de los Estados Unidos de América".

Al lanzar en enero de 2019 una campaña con énfasis en el tema del género, Gillibrand dijo que buscaría la Casa Blanca porque "como una madre joven, pelearé por sus hijos así como pelearé por los míos".

Pero seis meses después se convirtió en el primer integrante del Senado en abandonar, al no reunir los parámetros en encuestas y donantes requeridos para participar en el debate que el partido celebró en septiembre del año pasado.

Durante el debate celebrado en noviembre del 2019, Klobuchar criticó públicamente que las candidatas sean sometidas a estándares más exigente que a los aspirantes hombres y argumentó que si una mujer solo tuviera para mostrar el haber ejercido una alcadía probablemente no hubiera durado tanto tiempo en la contienda como lo hizo Pete Buttigieg, quien abandonó su campaña apenas hace una semana.

Varias voces se alzaron el jueves para denunciar lo que consideran como una clara demostración de machismo. Megan Garber escribió en The Atlantic que "una de las verdades de la campaña 2020, tal como fue verdad en 2016 y en 2008, es que las candidatas mujeres son castigadas, todavía, por las demostraciones públicas de ambición".

Y la editora en jefe de The Daily Beast, Molly Jong-Fast, dijo sentirse "descorazonada" porque "una vez más somos testigos de la muerte del sueño de una mujer presidenta".

En algún momento, Warren identificó a sus ancestros como indígenas estadounidenses e incluso difundió una prueba de ADN que mostraba evidencia sobre la existencia de un ancestro indígena 10 generaciones atrás.

Pero varias etnias indígenas la criticaron por atribuir vínculos tribales a un examen genético, por lo que Warren terminó disculpándose. El incidente estuvo a punto de ponerle fin en ese momento a su carrera presidencial cuando el presidente Donald Trump comenzó a llamarla de forma despectiva como "Pocahontas", la princesa indígena que se convirtió al cristianisno cuando se enamoró de un británico llegado a América al comienzo de la colonización europea.

La campaña de Warren tuvo altibajos. A fines del año pasado logró ubicarse a la cabeza de las encuestas al ganarse la reputación de que tenía una propuesta política para numerosos temas. Pero no logró captar el apoyo necesario dentro del ala liberal del partido, encabezada por Sanders.


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