Elecciones 2018

Los millennials y la polarización: cómo sacudir la tradicional apatía juvenil puede definir el resultado de las elecciones de mitad de período

Con 62 millones de jóvenes elegibles para votar en noviembre, los milennials podrían darle la victoria a demócratas o republicanos en el Congreso y así limitar o ampliar la agenda del presidente Trump. Solo hay un problema: hay que convencerlos de ir a votar.
16 Sep 2018 – 9:57 AM EDT

Este año en la Universidad de Texas Austin una elección estudiantil que debía durar algunas semanas terminó prolongándose por casi tres meses. ¿La razón? Un ambiente político cada vez más recalcitrante y nuevo que los jóvenes aún no acaban de entender.

Amenazas, rumores de acoso sexual, acusaciones sobre propaganda electoral fuera de los límites permitidos, lenguaje racista y excluyente. Todo contribuyó a tres rondas de elecciones e incluso la intervención del tribunal estudiantil.

El primer resultado se eliminó por violaciones al código electoral estudiantil de ambas campañas. Una segunda vuelta no arrojó una victoria absoluta y una tercera ronda fue la decisiva.

Leonardo Angulo, de 21 años, es estudiante de tercer año de la Universidad de Texas en Austin. Como dice, en años anteriores las elecciones estudiantiles “llegaron y pasaron” sin mayor problema. Pero esta vez fue diferente.

“El ambiente se ha polarizado demasiado debido a la Administración que tenemos en la Casa Blanca, algunas personas ahora se sienten con derecho a decir cualquier cosa. La vida privada de los candidatos estuvo amenazada. La gente les mandaba mensajes con amenazas o racistas y comentarios ignorantes”, explicó a Univisión Noticias.

“Ellos tenían miedo de salir y de hacer su rutina normal. Noté otro nivel de intensidad y de involucramiento”, agregó.

La campaña estudiantil estuvo plagada de insultos raciales por ambos bandos, además de vandalización de afiches y un tono fuerte y agresivo en los medios sociales.

Después de perder la elección, Guneez Ibrahim y Hannah McMorris, quienes presentaron una plataforma que prometía darle voz a las minorías de todo tipo en el campus y enaltecer la diversidad entre estudiantes, aseguraron un mes despué de terminar la elección, que seguían enfrentando “odio y falta de respeto”.


La plataforma conservadora de Colton Becker y Mehraz Rahman ganó la elección estudiantil a finales de marzo con 8,250 votos un 56.18% del total, el número más alto en la historia del centro de estudios, según la Junta de Supervisión Electoral. Guneez y McMorris alcanzaron 6.413, con un 43.67% de los votos.

Aunque ganó, Becker no salió ileso de la carrera. Un poco antes de la última elección Becker utilizó su cuenta de Facebook para disipar los rumores que hablaban de mensajes de acoso sexual y fotos desnudas de SnapChat que él habría enviado a varias mujeres en 2017.

"Hubo solo una explosión de tuits que estaban sacando esta información que era completamente falsa, pero que las personas se agarraban porque necesitaban expresar su frustración", escribió en su cuenta.


Noviembre en el campus

La Universidad de Texas, ubicada a menos de un kilómetro del capitolio estatal, está rodeada de pancartas con los nombres de los candidatos a senadores, el demócrata Beto O’Rourke y algunos del aspirante republicano a la reelección Ted Cruz.

Demócratas y republicanos ansían ganar el voto de los estudiantes universitarios, quienes se han convertido en un bien preciado de cara a las elecciones de noviembre próximo y de las presidenciales de 2020.

La elección legislativa está a menos de dos meses y los jóvenes, los conocidos millennials (22 a 37 años), son un voto crucial. Según un estudio de Pew Research Center para noviembre de 2014 había 62 millones de millennials elegibles para votar en todo el país, pero sólo 14 millones llegaron a las urnas, es decir, el 22%.

Sin embargo, el estudio insiste en que “aunque el crecimiento en el número actual de millennials resalta la posible influencia electoral de los jóvenes adultos de hoy, este grupo está lejos de ser el bloque generacional más grande de votantes”, por su baja participación.

Según el reporte la participación de este grupo depende de diversos factores, más allá de sus características demográficas, como “los candidatos, el éxito en los esfuerzos para movilización de votantes, satisfacción con la economía y dirección del país”, entre otros.

En 2016 la participación de los millennials subió a un 51%, pero fue significativamente más baja que el electorado general que marcó un 61%.


Según explicó a Univisión Noticias Richard Fry, investigador en Pew Research Center y autor del estudio, los millennials tienden a participar menos en elecciones, en comparación con otras generaciones.

Cuando los Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) tenían entre 25 y 29 años su participación en elecciones de mitad de periodo fue de 36%. Mientras que en el caso de la Generación X (nacidos entre 1960 y 1980) el porcentaje en el mismo rango de edad llegó a 29%. Para los millennials, en cambio, la cifra fue de 26%.

De acuerdo a Fry una de las razones que explica el descenso, es que los más jóvenes están alejados de la política. “Otra es que cada elección de mitad de periodo es diferente”, comentó.

“Un factor indiscutible es que los millennials son la generación más diversa racialmente, donde hay una concentración mucho mayor de asiáticos, hispanos y afroamericanos. Grupos que se caracterizan por votar menos”, dijo. Una excepción, sin embargo, fue la participación de votantes afroamericanos en 2012, que alcanzó 66.6%.

Entre los jóvenes de entre 18 a 21 años (llamados post millennials) no hay registros aún de su participación, pero 15 millones de ellos son elegibles para votar.

¿Cambio de ambiente, cambio electoral?

La pregunta clave ahora es si el nuevo ambiente político que están viviendo los jóvenes en las universidades se traducirá en un cambio en su participación electoral.

Aunque la campaña estudiantil quedó atrás en la Universidad de Texas en Austin, a dos meses de las elecciones de mitad de periodo, el ambiente político en esta y otras universidades de Texas está llegando al extremo, en comparación con ciclos anteriores.

“Lo puedo ver en las redes sociales. Estudiantes que son abiertamente demócratas o republicanos no tienen las mejores interacciones en internet y supongo que menos en persona. Han cambiado las cosas al tener a Donald Trump en la Casa Blanca. Es un cambio general y sobre todo del tono. Los estudiantes tienen menos miedo a decir lo que están pensando y enfrentarse a los demás”, explicó Angulo.


Diana Lee O'Quinn, presidenta de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias (AAUW) en la Universidad de Baylor en Houston, coincidió con un cambio en el clima político entre los estudiantes.

“Desde la elección presidencial de 2016 parece que los estudiantes universitarios están más motivados y determinados a participar en las elecciones y trabajo de campaña”, comentó.

“El ambiente político ha cambiado significativamente. Hay una tensión que siempre está presente en estas discusiones. Por supuesto en las clases donde este tipo de controversias emergen como sociología, pero también en los cursos donde no lo esperarías como literatura e idiomas”, agregó.

A pesar de la nueva vehemencia política juvenil, las palabras, acciones e intenciones no son votos y los millennials aún están lejos de ser concretos. Sólo la elección de noviembre mostrará si el cambio dentro de sus universidades, se traduce en mayor participación y a su vez nos dará luces respecto al comportamiento de los post millennials, una generación a punto de mostrar su peso electoral.

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