Elecciones 2018

Ignacio Calderín: "No era un criminal, era joven y tonto"

Después de su liberación en 2002 encontró su pasión: ayudar a otros a lidiar con la vida después de la cárcel. Su teléfono está lleno de las que llama "historias de éxito" de su trabajo. Ahora quiere recuperar su derecho a votar.
9 Oct 2018 – 2:00 PM EDT

Una prometedora beca universitaria de fútbol americano en Ohio terminó cuando Ignacio Calderín sufrió una lesión en la rodilla y regresó a Miami.

"El tiempo de inactividad es el patio de recreo del diablo. Comencé a hacer cosas incorrectas, a juntarme con las personas equivocadas, y una cosa llevó a la otra", dice Calderín, ahora de 48 años y más sabio.
De su carrera universitaria abreviada dice: "Me especialicé en psicología con un doctorado en calle-ología'".

Para alimentar una adicción a las drogas recurrió al robo a mano armada y aceptó una declaración de culpabilidad después de que su coacusado lo entregara. Tenía 19 años. A pesar de no haber cometido actos de violencia ni haber herido a nadie, fue condenado a 22 años de prisión, y terminó cumpliendo 11 años, tres meses y 15 días.

"Era un niño pequeño sin ninguna dirección, atrapado en ese estilo de vida. No era un criminal. Era joven y tonto", dice.

De acuerdo con la ley de Florida, a los criminales convictos se les prohíbe votar en las elecciones y solo se les puede restaurar su derecho alvoto cuando cumplen toda su sentencia, incluida la etapa de libertad condicional. Una vez llenado ese requisito, hay un período de espera de cinco a siete años, después del cual deben someterse a un proceso de solicitud de 'clemencia' altamente selectivo.

Una enmienda incluida en la boleta electoral de la Florida en noviembre restablecería automáticamente el derecho al voto de las personas con condenas por delitos graves –excepto los condenados por asesinato o por delito sexual–, al completar sus sentencias.





En la cárcel, Calderín aprendió de la experiencia de los reclusos mayores, quienes lo alentaron a tener esperanza en el futuro después de salir en libertad. "Hay muchas cosas buenas detrás de las vallas. Es una escuela y uno aprende todos los días", dijo. Hijo de inmigrantes cubanos, dice que uno de los reclusos cubanos mayores lo cuidó.

Salió de prisión en 2002 y al principio no fue fácil. Pero encontró su pasión en ayudar a otros que luchan con la vida después de la cárcel.


Ahora visita las prisiones como parte de su trabajo como supervisor en Transition, en Miami, una organización sin fines de lucro que brinda capacitación laboral y servicios de colocación laboral a exdelincuentes para ayudarles a regresar a la sociedad y reducir la tasa de reincidencia.

"Trabajaría gratis allí", dice mostrando fotos y mensajes de texto en su teléfono de personas a las que ha ayudado. "Eso es lo que hacemos: historias de éxito", dijo.

"He estado en el camino correcto gracias a Iggy (Ignacio)", dijo Cedric Austin, de 35 años, quien fue liberado en mayo después de haber cumplido 17 años por robo a mano armada. "Venía una vez al mes cuando aún estaba encarcelado y trabajábamos en mis metas. Me pidió que las escribiera. Lo hizo más tangible".

Lo más importante de todo es que Calderín ayudó a Austin a conseguir un trabajo en una empresa que construye paneles prefabricados. "Recibí un aumento después de 60 días de 12 dólares por hora a 14 dólares por hora. Puedo obtener dios dòlares más en noviembre", dijo, y agregó que "conseguí un camión y comencé la escuela".

Partidario de la Enmienda Cuatro, Austin dice que espera "tener una voz otra vez. Significa un mundo el que yo pueda votar. He aprendido lo que significa tener derechos civiles, y no violar los derechos de otros".


Robusto y musculoso, Calderín dejó un trabajo anterior en seguridad en un club nocturno. "Solo quería devolver algo y hacer lo correcto", agregó, y describió cómo comenzó a trabajar como voluntario limpiando los pisos de Transition.

Calderín es muy crítico con el sistema penitenciario por no hacer lo suficiente para preparar a los presos para la vida después de su liberación. "El Departamento de Correccionales es solo un almacén humano", dijo. "Te dicen cuándo comer, cuándo dormir y cuándo levantarse. Cuando sales, no sabes cómo funcionar. Podemos ayudarlos y guiarlos. Y somos un puente hacia el futuro".

Él ve su trabajo parte como buscador de trabajo y parte como motivador. "Veo a mis clientes deprimidos y les digo: 'cree en ti mismo'", dijo. "Los empoderamos. Hablo en sus graduaciones. Voy a las escuelas secundarias para ayudarles a comprender que pueden convertirse en seres humanos normales y que hay más en la vida que consumir drogas".

Calderín tiene un hijo de 29 años, nacido mientras estaba en prisión. Se casó después de salir y ahora tiene un hijo de cinco años con su esposa. Hace poco se convirtieron en orgullosos dueños de casa por primera vez.

En fotos: exconvictos de Florida que buscan que se les restablezca su derecho al voto

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés