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Elecciones 2018

David Ayala: "Me considero producto de un sistema que te lleva directamente de la escuela a la prisión"

Después de pasar 21 años en el sistema de justicia penal, desde los 12 años, agradece a su esposa y a Dios por cambiar su vida. Ahora quiere recuperar su derecho a votar.
9 Oct 2018 – 2:00 PM EDT

Su madre, puertorriqueña de habla hispana, no sabía lo que estaba haciendo cuando firmó unos papeles que dejaron a su hijo en manos del estado desde muy joven. No podía leer correctamente los documentos oficiales en inglés.

David Ayala fue llevado a un hogar donde vivió años de frustración pensando que su madre lo había abandonado. Y la casa no era un lugar para enderezarlo. "Ahí aprendí más sobre la calle que estando en la calle", dice.

Pronto vendió drogas y fue arrestado por primera vez a los 12 años. "Me considero un producto del sistema que te lleva directamente de la escuela a la prisión", dice, refiriéndose a la tendencia nacional en la que muchos niños desfavorecidos, que tienen problemas en las escuelas públicas, terminan siendo canalizados hacia los sistemas de justicia juvenil y penal.

Terminó en una prisión federal, en la que creció, según él. "Ahí es donde lo interioricé. Me di cuenta de que solo me estaba lastimando".

De acuerdo con la ley de Florida, a los criminales convictos se les prohíbe votar en las elecciones y solo se les puede restaurar su derecho alvoto cuando cumplen toda su sentencia, incluida la etapa de libertad condicional. Una vez llenado ese requisito, hay un período de espera de cinco a siete años, después del cual deben someterse a un proceso de solicitud de 'clemencia' altamente selectivo.

Una enmienda incluida en la boleta electoral de la Florida en noviembre restablecería automáticamente el derecho al voto de las personas con condenas por delitos graves –excepto los condenados por asesinato o por delito sexual–, al completar sus sentencias.





En la prisión Ayala también encontró su fe religiosa, que dice que cambió su vida, junto con su esposa.

Después de 21 años en el sistema de justicia penal, salió de la cárcel el 6 de octubre de 2006, a los 33 años. "Desde el momento en que salí, Dios comenzó a ponerme en contacto con las personas adecuadas", dijo.

Solo dos días después de su liberacion fue contratado por un entrenador del gimnasio LA Fitness. Luego conoció a la dama que se convertiría en su esposa. "Ella me aceptó tal como era y me empujó a ser mejor", dijo.

Obtuvo su GED y logró un título en administración de empresas en Valencia College de Orlando. Pronto consiguió un trabajo como gerente de cuentas comerciales de Sprint. "Guardé silencio sobre mi pasado. Estaba realmente tratando de trabajar y dejar atrás mi pasado", dijo.


Candi Bryan, su gerente de ventas en Sprint, estaba al tanto de sus antecedentes. "Me sentí muy feliz cuando la empresa le aprobó", dijo. "Tenía una gran ética de trabajo, muy enfocado... era un miembro de nuestro equipo con el que siempre se podía contar", dijo. "Él es muy humilde y eso lo convirtió en una persona de pensamiento muy sobrio".

Bryan sepuso triste cuando David dejó Sprint después de dos años en 2016. "Comprendí que tenía que crecer profesionalmente. Estoy muy orgulloso de él por eso".

En 2016la esposa de David, Aramis Ayala, decidió postularse para la Procuraduría Estatal del Noveno Circuito, que presta servicios en los condados de Orange y Osceola, en Florida Central. Su campaña, respaldada por el filántropo multimillonario George Soros, buscó derrocar al controvertido fiscal de entonces, Jeff Ashton. Cuando su oponente descubrió el pasado criminal de su marido, trató de usarlo contra ella. "Ese fue un momento oscuro. Cuando su oponente no pudo encontrar nada sobre ella y descubrió que yo había sido condenado a prisión, lo filtró a los medios de comunicación", dijo.

Fue contraproducente, y Aramis Ayala arrasó en las elecciones, asumiendo el cargo en enero de 2017 como la primera afroamericana en ser fiscal general en la historia de la Florida. También fue la primera abogada estatal en su circuito.


David, de 44 años, es el orgulloso padre de dos hijas y trabaja como defensor de los derechos humanos y civiles con LatinoJustice PRLDEF en Orlando. Actualmente está estudiando para obtener una Licenciatura en Artes en la Universidad de Florida Central con un enfoque en administración de empresas y administración de empresas sin fines de lucro.

Se reconectó con su madre a los 30 años y solo entonces comenzó a entender cómo perdió su custodia. "Ella lloró en nuestra boda", recuerda.

Todo lo que le falta para convertirse en un ciudadano completo es la restauración de su derecho al voto, dice, señalando que no pudo votar por su esposa cuando fue elegida.

"He terminado mi período de prueba, he pagado todas mis multas y no hay ninguna razón por la que no pueda ser elegible para votar", dice.

Bajo la ley actual, no será elegible para pedir la restauracion de su derecho al voto hasta el próximo año, pero dice no estar seguro de tener muchas posibilidades a pesar de su comportamiento ejemplar desde que salió de la cárcel.

Esto se debe en parte a que su esposa anunció el año pasado que no buscaría la pena capital en ningún caso, lo que hizo que el gobernador Rick Scott reasignara posibles casos de pena de muerte a otro fiscal estatal. Ella presentó una demanda en contra de Scott en la Corte Suprema de Florida, pero perdió.

"No creo que alguna vez tenga la oportunidad de presentar una solicitud en Florida", dijo, hablando del proceso estatal de 'clemencia' para pedir la devolución de sus derechos civiles. "Solo puedo imaginar, si me presento ante Scott, lo que me diría".

Scott dejará el cargo como gobernador en enero, y si la Enmienda Cuatro se aprueba no será necesario y se lo declarará automáticamente elegible.

En fotos: exconvictos de Florida que buscan que se les restablezca su derecho al voto

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