Elecciones 2018

Bryan Russi: "Hay que cambiar la raíz del problema que es la mentalidad"

Millonario a los 20 años, fue condenado por drogas y se dio cuenta en la cárcel de que "esto no es lo que soy". Hoy es un exitoso agente inmobiliario. Ahora quiere recuperar su derecho a votar.
9 Oct 2018 – 2:00 PM EDT

Mientras crecía, Bryan Russi veía a su padre, un mecánico nacido en Colombia, llegar a casa cansado del trabajo y cubierto de grasa. "Yo obervaba a los narcotraficantes en la calle y quería tener lo que tenían. Lo vi como una opción", dijo. "Obtuve mi título de preparatoria a los 16 años. Estaba aburrido, creo, y me concentré en las cosas equivocadas".

Russi culpa de sus errores tempranos a la inmadurez. "Mi cerebro era tan joven que no podía darme cuenta de lo que estaba mal. Comencé incorrectamente y todo vino luego como una bola de nieve".

Se involucró en la vida fácil a una edad temprana como socio silencioso en un bar y un club nocturno. A los 20 años era un millonario que ganaba entre 60,000 y 70,000 dólares por semana. "Me iba bastante bien financieramente. Aunque quieras salir, tienes mujeres, tienes poder. Te vuelves adicto a ese estilo de vida", dijo.

Todo llegó a un final abrupto. A los 24 años fue condenado y sentenciado a 13 años de prisión en 2003 por una conspiración de narcotráfico.

De acuerdo con la ley de Florida, a los criminales convictos se les prohíbe votar en las elecciones y solo se les puede restaurar su derecho alvoto cuando cumplen toda su sentencia, incluida la etapa de libertad condicional. Una vez llenado ese requisito, hay un período de espera de cinco a siete años, después del cual deben someterse a un proceso de solicitud de 'clemencia' altamente selectivo.

Una enmienda incluida en la boleta electoral de la Florida en noviembre restablecería automáticamente el derecho al voto de las personas con condenas por delitos graves –excepto los condenados por asesinato o por delito sexual–, al completar sus sentencias.


La prisión fue "un despertar", dice Russi. "Fue necesario cambiar la mentalidad que tuve durante tanto tiempo. Todos aprendemos eso en diferentes momentos. Para mí fue necesario pasar por esa prueba y tribulación para comprender lo que realmente me esperaba en esta vida", añade. "Estoy agradecido por ello, si tengo que ser sincero. No lo estaba en ese momento, hasta que me di cuenta de que era parte de un plan más grande".

No fue fácil al principio. "Me metí en muchos problemas al principio porque todavía estaba muy apegado a mis costumbres. Fue en los últimos cuatro años cuando tuve una especie de epifanía", dijo.

Eso fue después de que pasó 12 meses en confinamiento solitario debido a una acción disciplinaria. "Ahí me di cuenta de que había mucho más para mí afuera, un mayor propósito para mí", dijo. "Tuve que tocar fondo. Fue una experiencia horrible. Eso es lo que realmente cambió mi vida", agregó.

"Me di cuenta de que no me gustaba la posición en la que estaba. No me gustaba el hecho de que alguien tuviera el control total sobre mí y de que me trataran como basura. Me dije a mí mismo: 'esto no es lo que soy. Sé que soy un gran hombre. No estoy permitiendo que el mundo vea eso'".





Russi atribuye el comienzo de su cambio a la fuerza de voluntad. En la cárcel comenzó a leer y a hacer cursos por correspondencia. "Aprendí a leer sobre criminología y filosofía occidental, como Platón, Séneca", dijo. "El pensamiento crítico que faltaba en mi vida se encendió, y todo salió de ahí".

Cuando fue liberado después de 11 años y tres meses, el 30 de diciembre de 2013, era una persona diferente.


Tenía un plan


"Algunas personas dicen: 'Esperaré hasta que salga para cambiar'", dijo. Pero Russi ya había decidido cómo sería su nueva vida". Cuando salí estaba listo y me fui directo a lo que había estado planeando".

Eso fue una carrera en el sector inmobiliario.

Ahora, con 42 años, es un agente de bienes raíces –clasificado en el top 250 en el centro de Florida– y trabaja con la empresa Keller Williams, que afirma ser la mayor franquicia de bienes raíces del país. Su mayor obstáculo para entrar fue conseguir una licencia. "Envié 16 cartas de referencia. Tomó 18 meses. Normalmente toma un par de semanas", dijo.

Su entrevista en Keller Williams fue mejor de lo esperado. "Una vez que le conté mi historia él entrevistador se mostró sorprendido. Me dijo, 'Quiero tenerte aquí. Quiero ver lo que vas a hacer'".

Ahora enseña a nuevos agentes y participa en el motivador programa Quantum Leap for Young Adults de la compañía. "Tenemos que atacar la raíz del problema, que es la mentalidad", dice.


También visita las escuelas secundarias para hablar sobre las decisiones que se toman en la vida. Tiene una hija de 14 años que nació después de que entró en prisión. Se volvió a casar después de su liberación y tiene una hija de cuatro años, Lilly, que está luchando contra una forma rara de cáncer, así como un niño de 16 meses.

Nunca ha votado, pero tiene ansias de participar. "En el pasado no era un tema en mi círculo social. Ahora que estoy en la comunidad, entiendo la importancia de eso", dice. "Comprender el seguro y el acceso a la atención médica son importantes para mí. Quiero poder votar sobre estos temas".


En fotos: exconvictos de Florida que buscan que se les restablezca su derecho al voto

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