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Elecciones 2018

4 razones por las que el 'gerrymandering' hará que estas elecciones sean menos democráticas

Una de las razones principales por la que la polarización en EEUU está en aumento, que los escaños del Congreso se inclinen para favorecer a los partidos, no desaparecerá pronto.
6 Nov 2018 – 7:35 AM EST

Estas elecciones de mitad de periodo son de las más esperadas, vigiladas e híperpartidistas que han habido en muchos años.

Pero los resultados de muchos escaños en la Cámara de Representantes en el Congreso ya se conocen porque la elección se llevará a cabo en un momento en el que el gerrymandering está fuera de control.

Por ejemplo, el Tercer Distrito Congresional de Maryland está diseñado para garantizar la victoria este año del demócrata en el puesto, John Sarbanes. En Texas, los distritos congresionales están diseñados para favorecer a los republicanos, como Mike Conway, quien tiene asegurada la victoria en el Distrito 11.

El mecanismo es simple: el partido político que controla las legislaturas estatales puede volver a trazar los límites del Congreso cada 10 años después de los resultados del Censo más reciente. El Gerrymandering es el rediseño partidista de estos límites. Básicamente, permite a los políticos seleccionar a sus votantes en lugar de que sean los votantes quienes elijan a sus representantes.

En 2012, los republicanos obtuvieron una mayoría de 33 escaños en la Cámara de Representantesa pesar de conseguir 1.4 millones de votos menos que sus oponentes demócratas. En las últimas cuatro elecciones al Congreso, los republicanos han ganado una mayor proporción de escaños que su parte de los votos en todo el país. Estos resultados son una señal segura de que se trata de una manipulación ilegal.

¿Qué es gerrymandering?

El término ‘gerrymandering’ viene de Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts que en 1810 firmó un proyecto de ley que creó límites legislativos que favorecían a su partido político. Un caricaturista del día describió los límites como una salamandra, por ello el juego de palabras en inglés. El sistema estaba tan "dominado" que el partido de Gerry ganó solo el 49% de los votos, pero obtuvo 72% de los escaños.

Gerrymandering implica lo que se conoce como "romper y empaquetar" votantes al mover los límites de los distritos electorales. Al “romper” a los votantes de la oposición se les difunde en muchos distritos para diluir su poder. Empaquetar a los votantes de la oposición los concentra en menos distritos para reducir la cantidad de escaños que pueden ganar.

Hay cuatro razones por las que el gerrymandering ha empeorado en los últimos 20 años.

1. Hace una diferencia

Primero, el gerrymandering ha sido efectivo ayudando a los partidos políticos a mantener el poder en la Cámara.

Desde 1995, después de 40 años de dominio democrático ininterrumpido, la Cámara de Representantes se ha vuelto más competitiva porque en gran parte el sur se convirtió en republicano. El GOP tomó el control de 1995 a 2007, los demócratas volvieron a ganar la casa en 2007 y los republicanos recuperaron el control en 2011.

Un consultor político Thomas Hofeller, descrito por muchos como un genio del gerrymander, fue particularmente eficaz diseñando estrategias de redistribución de distritos para los republicanos entre 1992 y 2017. Fue uno de los primeros en darse cuenta de que volver a dibujar los límites era una forma de elegir la mayor cantidad posible de republicanos.

En 1992, trabajó para el Comité Nacional Republicano diseñando mapas del Congreso en Arizona, Michigan, Minnesota y Ohio. Luego, asesoró a políticos republicanos de todo el país sobre cómo volver a dibujar los mapas electorales para beneficiarse.

2. Tecnología más efectiva

Segundo, el gerrymandering se ha convertido en una herramienta mucho más efectiva en los últimos 20 años. Con programas informáticos sofisticados e información cada vez más detallada sobre la ubicación y las preferencias de los votantes, los políticos ahora pueden descifrar y empaquetar con precisión quirúrgica.

3. La Corte Suprema

La tercera razón es que el Tribunal Supremo prácticamente ha sancionado el gerrymandering.

En 1986, en Thornburg v. Gingles, el tribunal falló en contra de un intento de la legislatura demócrata de diseminar a los votantes de las minorías en siete nuevos distritos en Carolina del Norte. El caso fue presentado por grupos minoritarios en el estado que sentían que afectaba su capacidad para elegir a los representantes que querían, lo cual violaría la Ley de Derecho al Voto de 1965. El fallo ayudó a crear distritos donde se concentraban los votantes de minorías, los llamados escaños mayoría-minoría, y por lo tanto alentó el futuro empaquetamiento de votantes.


Cuando la legislatura de Pensilvania, controlada por los republicanos, propuso un plan de redistribución después del Censo de 2000, el Partido Demócrata demandó ante un tribunal federal que era inconstitucional bajo el principio de 'una persona, un voto' de la Constitución. En 2004, el tribunal resolvió 5-4 no intervenir. De manera predecible, el gerrymandering partidista aumentó, especialmente después de la ronda de redistribución de distritos tras el censo de 2010.

El condado de Shelby en Alabama presentó un caso contra la constitucionalidad de la Ley de Derechos del Voto de 1965 que protege los derechos de los votantes en el Sur. En Shelby v. Holder en 2013, el tribunal anuló los elementos clave de la ley, 5 a 4. El fallo alentó la gestión partidista en áreas del país que anteriormente estaban bajo control federal.

En 2017, y nuevamente en 2018, la Corte Suprema dejó pasar numerosas oportunidades para decidir sobre la legalidad o ilegalidad constitucional del gerrymandering. La decisión de la Corte Suprema de no intervenir ha alentado un gerrymandering cada vez más partidista.

4. No hay solución a la vista

Una cuarta razón es que es difícil para los tribunales acordar soluciones. Existen numerosas soluciones potenciales. La brecha de eficiencia, por ejemplo, mide la cantidad de votos "desperdiciados" para un partido que no puede ganar en un distrito. La diferencia entre los votos desperdiciados para cada lado, dividida por el número total de votos, es la brecha de eficiencia. Se utilizó para evaluar el plan de redistribución de distritos republicanos de 2011 en Wisconsin.

Pero los problemas técnicos persisten al lidiar con la complejidad de crear elecciones justas bajo el sistema de "el ganador se lleva todo" actual.


Algunas personas abogan por una revisión completa del sistema electoral para derrotar el gerrymandering. Por ejemplo, bajo el método del peso equitativo, los votantes clasifican a los candidatos en orden de preferencia en lugar de simplemente elegir uno. La representación proporcional implicaría cambios importantes al sistema electoral y es poco probable que ocurran en el futuro cercano.

La híperpolarización de la política

El gerrymandering tiene un impacto supremamente dañino en el sistema electoral y en el proceso democrático en general. Fomenta la reelección a largo plazo y la consiguiente polarización de los discursos políticos. En los distritos que gobiernan, los políticos solo necesitan apelar a su base en lugar de a un electorado más amplio.

Los desafíos legales al gerrymandering pueden tener éxito, pero hasta eso seguirá siendo un hecho desagradable del sistema electoral de Estados Unidos que niega nuestra afirmación de ser una democracia. Los resultados de estas elecciones reflejarán tanto cómo los políticos diseñan y redistribuyen sus distritos como la voluntad de la gente.

* John Rennie Short es un amigo de The Conversation. Es Profesor de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland en el Condado de Baltimore.

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