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Elecciones 2016

¿Qué busca el 'ganador' Donald Trump en la casa del peor perdedor de la historia del Partido Republicano?

El magnate realizó un evento de racaudación de fondos en casa del republicano que recibió la mayor derrota de la historia, Barry Goldwater, alguien con quien muchos lo han comparado por su estilo y por lo que significó para el partido.
18 Jun 2016 – 11:55 AM EDT

Donald Trump, ese hombre que en la política como en los negocios ha construido una imagen de “ganador”, no tiene problemas en conectarse con el que muchos consideran el “mayor perdedor” de la historia de las elecciones presidenciales en EEUU: el senador por Arizona Barry Goldwater (1909-1998)

Este sábado, Trump participó en un evento de recaudación de fondos de campaña en Paradise Valley, Phoenix, la misma casa en la que en 1964 Goldwater inició la que sería la candidatura más desastrosa de la historia del Partido Republicano.

Desde que hace un año Trump entró en la competencia por la nominación presidencial y secuestró con su estilo avasallante las primarias republicanas, muchos lo han comparado por su estilo frontal con el fracasado Goldwater.

Con seguridad ese fracaso de la historia política no es el que quieran destacar la gente de Trump.



Paradise Valley vincula al magnate con una figura a la que muchos recuerdan con agradecimiento aún en la derrota, porque consideran que el conservadurismo sin compromisos de Goldwater sirvió de precursor para la revolución que adelantó Ronald Reagan (1981-1989).

Rutas paralelas

Como Goldwater, Trump dejó en el camino a aspirantes considerados más moderados y manejables para el gusto de la nomenclatura republicana. Como Goldwater, Trump no teme decir las cosas que cree que debe o quiere decir.

Algunos afirman que la retórica fue la causa de la aplastante derrota que sufrió el senador frente a Lyndon B Johnson, el heredero del asesinado John Fitzgerald Kennedy.

La campaña demócrata logró presentar a Goldwater como un extremista peligroso para la seguridad nacional, en cuyas manos no podía quedar el botón nuclear, y para el avance social en EEUU, entonces inmerso en la lucha por los derechos civiles.

De hecho, en el Senado Goldwater votó en contra de la Ley de Derechos Civiles promovida por Johnson que buscaba garantizar la igualdad racial.

Y aunque dijo haberlo hecho por “principios constitucionales” y no raciales, los demócratas explotaron ese voto para exponerlo como racista.

Trump también ha sido tildado de racista por sus opositores, una fama que se ha ganado por su discurso en contra de hispanos o musulmanes.

Finalmente, el 3 de noviembre de 1964 Johnson obtuvo 61% de los votos y Goldwater 38%, la mayor diferencia registrada entre candidatos a la presidencia en EEUU.

En el colegio electoral que formalmente elige al presidente, el demócrata contó con 486 delegados, casi el doble de los necesarios, y el senador por Arizona tan solo 52.

Anti-establishment

Tampoco ayudó a Goldwater que concibiera su candidatura como una cruzada para neutralizar a los republicanos liberales, encabezados por el entonces gobernador de Nueva York Nelson Rockerfeller, uno de los que derrotó en las primarias.

Durante la convención republicana en San Francisco en 1964, Rockefeller alertó justamente contra ese extremismo político, a lo que Goldwater contestó:

“Les voy a recordar que el extremismo en la defensa de la libertad no es un vicio! Y tambien déjenme recordarles que la moderación en la búsqueda de la justicia no es virtud!”.


Algunos ven ecos de esa retórica en la crítica que hace Trump contra la “corrección política” y en el discurso contra los inmigrantes musulmanes, que para el magnate es expresión de su “preocupación” por la seguridad de la sociedad estadounidense.

En el caso de Trump, su candidatura no solo sacó del camino a opciones mas de centro, sino a los autodefinidos como reales conservadores, como Ted Cruz, con un estilo ecléctico que muchos dentro del partido no logran todavía definir.

La pregunta de cuán conservador es Trump sigue sin poder responderse con precisión y por eso eventos como la recaudación en la casa de Goldwater Phoenix pueden buscan ayudar a disipar recelos en sectores más tradicionales del partido.

Ni tan parecidos

Pese a las tantas similitudes que muchos dicen ver, alguien que conoció muy de cerca al senador, su viuda Susana Goldwater Levine, está totalmente en desacuerdo con la comparación.

“Barry estaría en shock con el comportamiento del señor Trump- con su estilo comunicativo crudo, sin filtro y sin inteligencia. Además él es superficial, muy, muy superficial”, dijo esta semana al diario The Washington Post.

A la viuda de Goldwater tampoco le hace gracia que su antigua casa sirva para un evento a favor del virtual nominado republicano.

“Yo pienso que Barry estaría en shock de saber que iban a utilizar su hogar para esto”.

Sean justas o no las comparaciones, con seguridad los enemigos de Trump esperan que el magnate corra la misma suerte en las urnas electorales que la que tuvo Goldwater en 1964.

Aunque también como Goldwater, aún en una eventual derrota , Trump podría estar sembrando el germen de un cambio dentro del llamado Gran Viejo Partido.

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