Elecciones 2016

Por qué los 13 millones de votos de Trump no le garantizan un triunfo en noviembre

Aunque la participación republicana se ha disparado en algunos estados, esto no significa que Trump haya cerrado el trato cuando le llegue la hora de enfrentarse a Hillary Clinton.
8 Jun 2016 – 2:37 PM EDT

El final de las primarias republicanas plantea una pregunta con la vista puesta en las elecciones de noviembre: ¿hasta qué punto tiene Donald Trump posibilidades de ganar?

Hillary Clinton parte con ventaja en términos demográficos: el electorado que votará en noviembre es más diverso que el que fue a las urnas hace dos años. También juega a su favor la distribución del llamado colegio electoral: los republicanos arrasan en estados poco poblados y sufren cada vez más para derrotar a los demócratas en lugares industriales y en otros con una población hispana creciente como Colorado o Nevada.

El principal argumento que Trump suele oponer a estas ventajas de su adversaria es que su candidatura ha expandido el electorado republicano. Es decir, que ha atraído a las urnas a personas que hasta ahora no solían participar en el proceso electoral. Es un argumento que suscita muchas dudas como explica este artículo de Politico.

“Lo único que parece haber hecho es traer gente que no había participado en el proceso de primarias pero no gente que no había participado en unas elecciones generales. Es excitante que esa gente haya participado en unas primarias pero son personas que ya iban a votar a los republicanos en otoño”, decía hace unos días Alex Lundry, que trabajó analizando datos para Mitt Romney durante su carrera presidencial.

Politico analizó las cifras en algunos estados y llegó a la conclusión de que la mayoría de los nuevos votantes habrían votado de todos modos en noviembre. En Florida, por ejemplo, el 94% de quienes votaron en las primarias republicanas habían votado en las dos últimas elecciones presidenciales. Es imposible saber los motivos que atrajeron a votar al 6% restante. Nadie sabe si votaron por Trump.



Este informe de la organización sin ánimo de lucro Fair Vote aporta algunas claves sobre la participación en las primarias de 2016, que compara con las del último año en el que los dos grandes partidos convocaron unas primarias competitivas: las primarias de 2008 que ganaron el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain.

La participación total en los procesos de primarias apenas ha subido una décima: del 30.33% del electorado en 2008 al 30.50% en 2016. Pero esas cifras esconden una divergencia evidente entre demócratas y republicanos. Los primeros votaron menos que hace ocho años y los segundos votaron más.

El informe incluye los datos de los 29 estados que celebraron primarias de ambos partidos este año antes del 1 de junio y que no celebraron caucus en 2008. El descenso de la participación demócrata tiene que ver con las cifras récord de hace ocho años pero quizá también con algún otro factor. El descenso, por ejemplo, es tres veces mayor en aquellos estados que aprobaron leyes para restringir el voto en los últimos años.

Los demócratas atrajeron seis millones de votos menos que en 2008 y bajaron sobre todo en Texas, Indiana, Ohio, Mississippi, Tennessee y Carolina del Sur. El único estado donde subieron fue Michigan. Quizá por el atractivo del discurso proteccionista de Sanders o por el debate en torno a la crisis de salud pública de la ciudad de Flint.



El ascenso de la participación republicana también deja algunos detalles interesantes. Por ejemplo, subió más en los estados que celebran primarias abiertas. Es decir, en aquellos lugares donde ciudadanos que no están inscritos como republicanos pueden ir a votar. Esto no tiene por qué ser el fruto del atractivo de Trump entre los independientes. Es posible que esos votos de más fueran votos de independiente que no querían que ganara la nominación.

¿Son importantes estas cifras? Es difícil decirlo. Sacar más votos durante las primarias que tu adversario no es un seguro contra la derrota en noviembre. Tres de los últimos seis que sacaron más votos durante las primarias perdieron luego la carrera a la Casa Blanca. Los votos durante las primarias son un síntoma de entusiasmo pero su influencia es muy relativa. Entre otras cosas porque en noviembre la participación se multiplica por dos.

Una buena noticia para Trump es que la participación republicana se ha disparado en algunos lugares que serán decisivos en noviembre. Los casos más extremos son Wisconsin, Virginia, Carolina del Norte y Pennsylvania, donde el porcentaje de voto se ha disparado con respecto al de 2008. Eso no tiene por qué tener una influencia en el voto de las generales pero no es un mal indicador a la hora de plantear una campaña presidencial.



Trump no miente cuando presume de ser el candidato republicano elegido con más votos de la Historia. Sus más de 13 millones de votos lo sitúan por delante de los 11.8 millones que logró George W. Bush en el año 2000. Sin embargo esa cifra puede llegar a engaño porque el magnate es también el candidato elegido con un porcentaje más raquítico de la Historia. Apenas un 43.9% de los votos que contrastan con el 60,4% que logró Bush hace 16 años o con el 67% de su padre en 1988.



La presencia de Trump ha atraído a más personas que nunca a las primarias republicanas pero eso no le da una ventaja especial en las elecciones de noviembre. Trump ha ganado con un porcentaje tan bajo que es muy probable que esas cifras sean el fruto de la polarización de la campaña y de la irrupción en el proceso de personas que votaron en las primarias republicanas porque no querían que ganara Trump.

Como expliqué aquí, el triunfo de Trump sigue siendo la hipótesis menos probable a la luz de las variables demográficas y de los sondeos en los estados decisivos. Pero quedan cinco meses de campaña y cualquier detalle podría alterar ese pronóstico.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Pol 16

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