Elecciones 2016

¿Por qué el FBI recomienda que no se procese a Hillary Clinton?

Aunque en su presentación el director del FBI James Comey habló de "negligencia" aseguró que no hay cómo montar un caso legal contra la ex secretaria de Estado. ¿Cuál es la lógica legal detrás de las conclusiones?
6 Jul 2016 – 9:49 AM EDT

En una recomendación pública al Departamento de Justicia este martes en Washington, el director del FBI James Comey anunció que Hillary Clinton no debe ser procesada por haber usado su servidor privado para el envío de correos electrónicos cuando era Secretaria de Estado. Al mismo tiempo, Comey la tachó de “extremadamente negligente”.

¿En qué se basó su decisión final?

Las palabras exactas de Comey fueron que “ningún fiscal razonable iniciaría un caso” contra Clinton, dadas las circunstancias.

Pasó a explicar que para abrir un caso, un fiscal se basaría en distintas consideraciones como son la “solidez de la evidencia”, sobre todo de cara a la “intención” del delito, el “contexto” de las acciones que se tomaron y la manera en que investigaciones parecidas sobre el uso de información clasificada se han resuelto en el pasado.



El director del FBI dijo que no se encuentra ningún caso que justifique procesar a Clinton en base a estos hechos.

Según Comey, en investigaciones del FBI de casos anteriores que sí acabaron en un proceso judicial se detectó una “voluntad intencional” de usar información clasificada con “fines perjudiciales” o el uso de “grandes cantidades de material hechos públicos” desde donde se pueda concluir que hubo “una mala conducta intencional” o un “índice de deslealtad hacia los Estados Unidos” o “intentos de obstruir la justicia”. En este caso dijo que “no hubo clara evidencia de que Clinton intentara violar la ley”.

El recuerdo de Bradley Manning

Aunque no lo mencionara Comey, salta a la mente el caso de la mayor filtración de documentos clasificados en la historia de Estados Unidos: el caso del soldado Bradley Manning, condenado en agosto de 2013 a 35 años de cárcel por la filtración en el caso Wikileaks, una decisión criticada por organizaciones de libertades civiles y por la libertad de prensa.

En un esfuerzo por tranquilizar los ánimos tras una declaración que sin duda genere mucha polémica, el director del FBI aseguró que la investigación de unos 30,000 emails localizados en el servidor privado de Clinton se hizo de acuerdo bajo la mayor “competencia, honestidad e independencia”.

Adelantándose a las críticas de posibles voces discordantes, algunas incluso dentro del mismo gobierno, Comey aclaró que en la investigación “las opiniones son irrelevantes” y que “sólo importan los hechos”.



Eso sí, al matizar su discurso después de la aparente exoneración que hizo a Clinton, Comey pareció dar un paso hacia atrás, sembrando algo de duda:

“Para ser claro, no estoy sugiriendo que no habría consecuencias para una persona que realizara esta actividad en circunstancias similares. Al contrario, tales individuos muchas veces son sujetos a sanciones de seguridad o administrativas. Pero no es lo que estamos decidiendo ahora”.

La última palabra sobre una posible imputación está ahora en manos de la fiscal general, Loretta Lynch, que la semana pasada aseguró que seguiría las recomendaciones del FBI.


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