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Elecciones 2016

Lo que hicieron Hillary Clinton y Donald Trump tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York

La tragedia del 11-S fue un test sobre cómo actuar frente al estado de emergencia. Clinton consiguió fondos y apoyos para Nueva York. Trump salvó su negocio y propuso construir dos torres gemelas un poco más altas. Ambos fueron entonces conciliadores.
9 Sep 2016 – 5:56 PM EDT

El 11 de septiembre de 2001 Hillary Clinton lloró junto al Capitolio. Era senadora por Nueva York y ella y otros colegas eran la representación política que quedaba en Washington mientras el presidente y los líderes del Congreso eran trasladados a lugares más seguros. Aquella noche, en una pequeña ceremonia improvisada, senadores y congresistas se abrazaron y cantaron God Bless America.

Donald Trump estaba ese día en Nueva York y uno de sus edificios, el 40 de Wall Street, estaba cerca del lugar de los atentados. Sus inquilinos salieron del lugar y él decía que no había medidas de seguridad que pudieran proteger a las personas de ataques de kamikazes. “Cuando empiezan a utilizar aviones, no hay nada que puedas hacer a no ser que sea usar la fuerza aérea para atacarlos antes de que ataquen a ti”, dijo el constructor aquel día.

Este domingo se cumplen 15 años del atentado. Los dos candidatos consideran la ciudad su casa y los dos vivieron de cerca la tragedia. Ambos dicen no querer politizar este día. No harán campaña ni emitirán anuncios por unas horas.

La amistad de Clinton con W.

Clinton es la que más involucrada estuvo en el refuerzo de las medidas de seguridad y en la reconstrucción de Nueva York, pero también era la única que tenía un cargo público entonces y una posición de poder para hacerlo.


Trump era constructor, pero se implicó poco en lo que vino después, más preocupado por recuperar el poco negocio que tenia en el sur de Manhattan.

La candidata demócrata era senadora por Nueva York y era miembro de la comisión de presupuesto. Tenía conocimiento en materia de seguridad por sus años en la Casa Blanca y tenía buena mano con el presidente George W. Bush.

Ella misma contaba cómo logró que se aprobara un paquete de ayuda a la reconstrucción de Nueva York de 20.000 millones de dólares en pocas horas gracias a la intervención directa del presidente republicano. Clinton contaba que Bush le dijo en el Despacho Oval, “¿qué necesitas?” Y que cumplió su palabra cuando algunos miembros de su partido empezaron a poner pegas sobre la ayuda financiera. Cuando el presidente consiguió el apoyo para aprobar la ayuda a Nueva York, hubo lágrimas de emoción en la Casa Blanca.

Defendiendo a Bill

En aquellos días tras los atentados, a Hillary Clinton también le tocó defender a su marido.

La agencia AP publicó unas horas después del 9/11 que en sus últimos días en la Casa Blanca el presidente Bill Clinton había tenido la oportunidad de matar a Osama Bin Laden y que no lo había hecho. La entonces senadora aseguró que no había suficiente información sobre el paradero del terrorista.

“Lo que recuerdo es que los informantes se demostraron poco de fiar y no fueron capaces de darnos datos para construir el plan que estábamos considerando”, dijo entonces.

Una década después, ella estaba en la Situation Room mientras las fuerzas especiales mataban a Osama Bin Laden en su refugio en Pakistán. Clinton asegura que fue una de las personas que más animó a Obama a intentar la arriesgada misión.

Antes de los atentados, Hillary Clinton ya tenía fama de “halcona” en sus posiciones sobre seguridad nacional. Unas semanas antes de los ataques, se quejaba de que no se hubiera utilizado el surplus presupuestario para aumentar el gasto militar.

Hasta Trump era conciliador

El otro papel en el que insistía entonces Clinton era en la unidad entre partidos. En aquellos meses trabó amistad con sus colegas republicanos en el Senado además de con el presidente. Lo más importante, decía aquel 11 de septiembre, era estar “unidos apoyando a nuestro presidente y nuestro Gobierno para mandar un mensaje claro de que esto es algo que trasciende cualquier consideración política o partidista”.


Aquellos días de shock, Trump también parecía partidario de la conciliación y de la unidad. En una entrevista con una televisión alemana, el constructor hablaba con tono apagado e insistía en la fuerza del pueblo neoyorquino.

“Nueva York es muy resistente, se reconstruirá pronto”, decía, con aire tranquilo.

Interrogado sobre la respuesta del Gobierno contra los terroristas, Trump tampoco mostraba la cara agresiva a la que acostumbra ahora como candidato presidencial. Con tono pausado, sólo comentaba: “Tienen que responder rápida y eficazmente. Tienen que ir a por esa gente”, decía, en general.

Confiaba en que la reconstrucción del World Trade Center fuera “majestuosa”.


Las ayudas para Trump

En los siguientes meses, Clinton estuvo implicada en el consuelo a las víctimas y en la movilización de fondos. Trump asegura que hizo donativos a la Cruz Roja y dio material de construcción.

Pero el congresista demócrata Joe Crowley se quejaba en la convención este julio de que Trump había sido uno de los beneficiarios de la ayuda pública aunque él no la necesitaba.

Trump sí tenía un edificio en la zona, aunque no sufrió daños materiales. Aun así, todo el sur de Manhattan perdió durante años residentes y estuvo en obras que dificultaban el tránsito. Trump consiguió una ayuda para pequeñas empresas de 150.000 dólares a la que tenía derecho según las reglas, muy laxas.

El empresario estuvo aquellos años centrado en salvar sus negocios, que pasaban por apuros. Buscó oportunidades en New Jersey y refinanció sus deudas. No apareció implicado, al menos en público, en la reconstrucción de Manhattan.

La idea de dos torres más altas

En 2005, Trump describió el diseño de la Torre de la Libertad como “una pila de mierda arquitectónica” y propuso volver a construir las Torres Gemelas con un piso más, “un poco más altas, un poco más fuertes”. También dijo que tal vez nadie querría vivir o trabajar nadie y se podría hacer un parque conmemorativo.

El plan de reconstruir las torres que apoyaba nunca prosperó, aunque Trump ayudó a recoger firmas en la Trump Tower, hoy su sede de campaña.

Este abril, unas semanas antes de las primarias de Nueva York, donó 100.000 dólares al museo del 9/11 después de visitarlo.

Giuliani alabando a Clinton

Aquellos primeros tiempos recuerdan otra era de conciliación y buena relación entre partidos, algo que se recuerda incluso en esta bronca campaña.

El exalcade Rudy Giuliani, ahora uno de los críticos más feroces de Clinton, reconoció hace unas semanas los esfuerzos de la candidata demócrata tras el 9/11.

Giuliani no puede obviar que en aquellos días él y Clinton se hicieron amigos. Después de luchar por el mismo escaño en el Senado, compartieron esfuerzos a favor de Nueva York y desarrollaron una buena relación personal.

“Clinton ha sido extraordinariamente diplomática, sensible y buena consejera”, decía el número dos de Giuliani entonces. “Nunca me olvidaré del cálido abrazo que se dieron la senadora Clinton y el alcalde Giuliani. Esta tragedia ha producido una enorme cantidad de lazos”.


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