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Elecciones 2016

La mañana en que Trump se despertó en su ático de Nueva York como presidente electo

Trump pasó su primera noche tras ganar la elección en su ático neoyorquino mientras la vida en la ciudad acelerada continuaba aparentemente inalterada.
9 Nov 2016 – 3:00 PM EST

NUEVA YORK, Nueva York. - Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, se despertó esta mañana de miércoles en su versallesco ático, en el piso 66 de la Torre Trump, y pudo ver por los ventanales las nubes que se habían posado sobre Manhattan a lo largo de la noche.

Si se hubiera asomado a la acera habría podido ver un muro de camiones de escombros que la municipalidad ordenó parquear para proteger el edificio. En la acera de enfrente la acelerada vida neoyorquina seguía su curso.

Para muchos fue una mañana de ojeras más grandes de lo habitual. Trump habló al filo de las tres de la mañana después de una larga noche de recuento de votos que culminó con la victoria presidencial más inesperada que se recuerda.

Lo había festejado en una exclusiva fiesta para 500 invitados, muchos de ellos empleados y voluntarios de la campaña, en un hotel a dos cuadras de su ático, el New York Hilton Midtown.

La fiesta parecía haber sido preparada para un perdedor. Sin multitudes ni fuegos artificiales (como había planeado Clinton) pero con mucho alcohol.

Algunos empleados de la campaña pasaron la noche en el hotel y amanecieron con cara de resaca feliz.

"¿A que no saben quién ha ganado la Casa Blanca?", decía una de ellas abrazando a dos compañeros en el lobby del hotel.

"No he podido dormir. La adrenalina no me deja", les confesaba a las nueve y media de la mañana.

No eran los únicos faltos de sueño. Frente a la Torre Trump, Daniel confesaba que había tenido una noche horrible.

"No pude dormir anoche. No paraba de pensar en lo qué le puede pasar a este país", decía este repartidor de 53 años que se detuvo brevemente para preguntar si aún era posible solicitar un recuento de votos para impedir una presidencia Trump.

Una decena de estudiantes protestaba contra Trump en ese momento con carteles que mostraban su cara con un bigote hitleriano y el mensaje "Mein Trumpf". El grupo era mucho menor que los cientos de manifestantes en otras ciudades del país, como Oakland, Portland o Pittsburgh.

"Donald Trump váyase, racista, misógino y antigay", cantaban rodeados por una valla instalada por la policía para que no detuvieran el flujo de peatones en esa acera de la Quinta Avenida.

Algunos turistas se detenían, se tomaban fotografías o hacían directos de Facebook para contar a sus amigos y conocidos el momento histórico.

Rey Albarán, un universitario de 19 años, que se había sumado a la protesta le respondía a Daniel que había pocas esperanzas de un recuento y que habría que aceptar lamentablemente a Trump.

"Siento un dolor en mi estómago", decía Albarán. "El hecho de que él ganara dice mucho sobre este país".


Del lado derrotado

Solo una cuadra al sur de la residencia a la que Trump había ido a dormir acompado de su esposa Melania y el hijo de 10 años de ambos, Barron, había pasado la noche su rival Hillary Clinton, en el Peninsula Hotel.

Dos minutos antes de las once de la mañana, la candidata demócrata salía cubierta por un paraguas y escoltada para dirigirse al hotel New Yorker, en Times Square, para hacer su discurso de admisión de la derrota.

Una amiga de su adolescencia, Jan Shapiro, que también había domido en ese hotel, veía alejarse la caravana de autos blindados y decía con cara compungida que no podía imaginarse qué pasaba por la mente de la candidata. "Todos estamos en shock", le decía a Univision Noticias.

Su marido Bruce añadía que la amiga de ambos debía entender que no debía sentirse culpable porque Trump vaya a ser el próximo presidente del país: "El pueblo estadounidense le eligió".

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