null: nullpx
Elecciones 2016

La arriesgada estrategia hispana de Trump en Florida: enfocarse en el voto cubano

Donald Trump está apostando a los votantes blancos conservadores y a los cubanoamericanos de la tercera edad para imponerse en Florida. Es una estrategia arriesgada que depende de la baja participación de los millennials y los hispanos.
18 Sep 2016 – 11:18 AM EDT

El último cambio de rumbo político de Donald Trump, esta vez sobre Cuba, parece estar diseñado para ganarse el voto de los conservadores cubanoamericanos, con el cual contaron alguna vez los republicanos para reforzar sus cifras en el sur de Florida, un área que favorece fuertemente a los demócratas.

Sus fuertes palabras sobre exigirles concesiones políticas a los líderes del partido comunista de Cuba son bien recibidas por la vieja guardia de línea dura del exilio cubano en Miami, y los analistas dicen que la campaña de Trump ahora confía en esa vieja guardia para reforzar su débil apoyo hispano en Florida, un estado pendular clave que podría determinar el resultado de la elección de noviembre.

"Cambiar drásticamente su política sobre Cuba cementa su atractivo con este segmento minoritario cubanoamericano", dijo Eduardo Gamarra, encuestador y analista político de la Universidad Internacional de la Florida.

Gamarra señaló que, aunque el candidato republicano es muy popular entre los blancos conservadores de Florida, Trump tiene muy baja aceptación entre los hispanos a nivel estatal. "En el contexto amplio de Florida donde necesita el mayor número posible de votos latinos, obtener un 35% de los votos cubanoamericanos será un gran logro", dijo.

Sin embargo, es una estrategia arriesgada que podría ser contraproducente al alienar a los votantes cubanoamericanos más jóvenes y moderados que han acogido los esfuerzos del presidente Obama de reconciliación con el antiguo enemigo de Washington durante la Guerra Fría.

Regresar también a la desgastada estrategia de Washington de aislar a Cuba, que no produjo ningún resultado durante 50 años, va en contra de la imagen popular de Trump de alguien ajeno a la política que intenta romper el status quo.

El cambio de rumbo sobre Cuba se produjo en un apresurado mítin en el centro de Miami la noche del viernes, donde Trump se comprometió a revertir el reciente restablecimiento de las relaciones de la administración Obama con la isla comunista.

"Todas las concesiones que Barack Obama le ha hecho al régimen de Castro se hicieron mediante una orden ejecutiva — lo cual significa que el próximo presidente las puede revertir", dijo Trump en el mítin, generando aplausos de un público en su mayoría cubanoamericano de aproximadamente 2,500 personas.

"Y eso lo haré a menos que el régimen de Castro cumpla nuestras demandas ... esas demandas incluirán libertad religiosa y política para el pueblo cubano, y la liberación de los presos políticos", añadió.


La nueva estrategia de Trump sobre Cuba funciona en un nivel importante. Antes del viernes, no tenía realmente una política hacia Cuba, lo cual lo dejaba vulnerable a ataques tanto de la izquierda como de la derecha. Había apoyado débilmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas de Obama con Cuba el año pasado, e incluso había criticado el embargo económico de 50 años contra Cuba que todavía está en efecto.

Probablemente nada de eso le iba a ganar el afecto de la vieja guardia cubano-americana de Miami. Al mismo tiempo, la retórica inflamatoria de Trump sobre los hispanos, así como su oposición al Obamacare, le valió instantáneamente el rechazo de los cubanoamericanos más jóvenes y de los recién llegados de la isla que están acostumbrados a la asistencia médica gratuita.

Al adoptar un tono más duro con el gobierno cubano, Trump ahora tiene una mejor oportunidad de atraer a los conservadores cubanoamericanos más viejos.

"El voto cubanoamericano se sumará a la gran ventaja que tiene entre los votantes blancos de la Florida. Trump podría ganar la Florida al reunir una coalición formada por personas blancas y una minoría cubanoamericana", dijo Gamarra.


También separa a Trump claramente de Hillary Clinton, quien apoya totalmente la política de Obama hacia Cuba. "Barack Obama fue allí (a Cuba) y regaló la granja", dijo José Uz, cofundador de Cubanos por Trump, quien asistió al mítin del viernes. "Les dio a Fidel y Raúl (Castro) todo lo que querían y no obtuvo nada a cambio".

El cambio de rumbo de Trump sobre Cuba sigue siendo desconcertante teniendo en cuenta cómo los cambios demográficos en Miami han borrado la ventaja histórica del Partido Republicano entre los cubanoamericanos. Entonces, ¿por qué tiene sentido que Trump intente conseguir los votos una minoría decreciente?

Por un lado, la nueva estrategia de Trump sobre Cuba también podría ganarle el apoyo de la influyente delegación cubanoamericana de Miami en el Congreso – todos republicanos conservadores – quienes se han distanciado visiblemente de su campaña hasta el momento.

Sólo el senador Marco Rubio, menospreciado por Trump durante las elecciones primarias, le ha brindado un tibio apoyo a la candidatura presidencial de Trump. Otros, como Carlos Curbelo e Ileana Ros-Lehtinen, lo han rechazado abiertamente. Curbelo y Ros-Lehtinen no respondieron a una solicitud de comentarios hecha por Univision el sábado.

Queda por ver si esto funciona para Trump. Ninguno de ellos asistió al mítin del viernes. En su lugar, Trump fue presentado por dos cubanoamericanos de Miami desconocidos en gran medida, Nelson Díaz, presidente del Partido Republicano del condado y Carlos Trujillo, representante estatal.

Trump cuenta con otro factor importante en el electorado de Florida, según Gamarra. "Los segmentos más conservadores de mayor edad también votan de forma más disciplinada", dijo. "Los cubanos más jóvenes (especialmente los millennials) quienes tienen tendencias más independientes y democráticas son menos propensos a votar", añadió Gamarra, señalando que muchos de ellos eran partidarios de Bernie Sanders.

Reunión con líderes cubanoamericanos

Como es habitual, Trump se negó a entrar en detalles, aunque fuentes de la campaña le dijeron a Univisión que tiene previsto reunirse con líderes cubanoamericanos la próxima semana. Entre las posibles preocupaciones de estos líderes estará: ¿qué planea hacer Trump con respecto a la reciente renovación de los vuelos comerciales regulares a Cuba y las remesas de dinero a la isla?

También está el espinoso tema de la inmigración, y la preocupación entre los exiliados de mayor edad que alegan que los recién llegados están abusando de la Ley de Ajuste Cubano que les otorga la entrada casi automática a los cubanos indocumentados que huyen de la isla.

Trump puede esperar una reacción de los cubano-americanos moderados, incluyendo cierto número de líderes cubano-americanos que han acogido la política de Obama hacia Cuba.

"Es inconcebible que este charlatán (Trump) esté a un paso de la presidencia", dijo Mike Fernández, un multimillonario hombre de negocios cubanoamericano y gran donante del Partido Republicano quien ha apoyado firmemente la política de Obama hacia Cuba. "Nunca he votado demócrata en mi vida, pero en esta elección es el menor de dos males", agregó.

Durante su presidencia, Obama reunió silenciosamente un impresionante equipo de asesores cubanosamericanos – en su mayoría exrepublicanos, quienes se han acercado a los jóvenes votantes cubanoamericanos. Ellos apoyan apasionadamente la política de Obama hacia Cuba, implementada a partir del 17 de diciembre de 2014.

"La política posterior al 17 de diciembre ha permitido que miles de cubanoamericanos se reunan con sus familiares en la isla y construyan una nueva relación con el pueblo cubano", dijo Giancarlo Sopo, de 33 años, fundador de la Fundación CUBAOne que promueve viajes a Cuba de jóvenes cubanoamericanos que deseen explorar sus raíces.

"Hemos visto jóvenes abrazando a sus abuelos por primera vez, empresarios apoyándose entre sí, y artistas colaborando. Construir puentes con el pueblo cubano nos hace avanzar hacia el futuro", agregó.


Más contenido de tu interés